Redes organizadas buscan víctimas con especies fáciles de reducir

Los alunizajes: la técnica que implica varios delitos y diversos protagonistas y que ha afectado a comerciantes de la zona

Con un punto máximo alcanzado en 2018, los alunizajes han mermado, pero no desaparecido. Comerciantes de todos los niveles pueden ser víctimas siempre que posean especies de fácil reducción en el mercado informal, y pueden perderlo todo en una noche, mientras que quienes cometen estos delitos no arriesgan penas muy altas.
lunes 02 de septiembre de 2024

Enero de 2018 fue por lejos el mes de mayor ocurrencia de robos bajo la modalidad de alunizaje en la conurbación. Hasta 12 asaltos con esta estrategia se registraron en La Serena y Coquimbo ese mes, dejando a autoridades y locatarios buscando cómo atacar esa técnica antes de que fuera descontrolada.

Con prevención, investigación, persecución y detención de responsables se logró bajar drásticamente la ocurrencia de asaltos con esa técnica, pero no se ha podido erradicar por completo.

En su lucha contra ese flagelo, las autoridades policiales e investigativas han aprendido varias cosas: no son mafias organizadas, aunque sí las denominan redes delincuenciales; es un delito estacional, puede aumentar y disminuir entre meses.

La técnica implica el robo de uno o dos vehículos, el choque con uno de ellos al local que han marcado como víctima y el escape con especies y dinero en efectivo.

Actuales

En junio de este año se efectuó un millonario robo con esta técnica a un local en el sector Santa Ana de El Romero en La Serena, siendo la tercera incursión de los delincuentes al mismo negocio. En la ocasión sustrajeron carne, cigarros y otras especies, como máquinas.
Un mes después fue el turno de la tienda Tonino Motors, ubicada en Balmaceda, donde los delincuentes se llevaron indumentaria de motos, incluyendo cascos, guantes, ropa y maletas. 

Según registros oficiales, en el último tiempo, se han registrado 13 robos con la modalidad del alunizaje en el área metropolitana de Coquimbo: nueve en La Serena y cuatro en la comuna puerto.

En perspectiva

El general en retiro de Carabineros, y ex jefe de la IV Zona Policial, Jorge Tobar, experto en seguridad, recordó que entre los años 2015 y 2020 hubo una gran proliferación de delitos con esa técnica, que puede describirse como robos con fuerza en lugar no habitado, en el que se usa un vehículo para echar abajo la estructura de entrada de un local comercial, para que un grupo de sujetos ingresen y desvalijen el negocio, y utilicen el mismo vehículo para huir.

Indicó cuáles fueron algunas medidas públicas y privadas que se tomaron para disminuir ese tipo de delitos. 

“En seguridad privada se innovó con respecto de estructuras pilotes, que se arman delante de los locales que evitan el ingreso de los vehículos y de allí la curva de este tipo de eventos decreció enormemente”, señaló Tobar.  

En el sector público se hicieron diligencias invetigativas y se abrió una arista de foco delictivo dedicada a perseguir a los autores de alunizajes, que los llevó a la identificación y detención de gran parte de los integrantes de los grupos delictivos.

“Esto en algún momento pudo haber respondido a crimen organizado, es decir habían agrupaciones de sujetos que hicieron de esto una verdadera empresa y llevaron a cabo una cantidad bastante alta de estos hechos. También puede ser del crimen no organizado, del crimen ocasional, en el que un grupo de sujetos se concerta, roban un vehículo, y a partir de ese robo generan este evento delictivo”.

Explicó que cuando la banda pertenece a un grupo organizado, en el que cada integrante tiene una jerarquía y cumple un rol, las edades pueden ir desde los 18 años hasta los 35 años o hasta los 50 años de edad, pero sin son un grupo eventual los grupos etarios son más estrechos y son más jóvenes, rondando entre los 18 y los 25 años.

“La frontera entre el delito organizado y el delito común puede ser difusa, hay muchas bandas criminales que aspiran a ser crimen organizado, pero que no lo son. Que varias personas se organicen para cometer un robo, no lo convierten en crimen organizado, ya que se necesitan otros factores”. 

Destacó el especialista que la droga es un detonante importante en el tema de los alunizajes, ya sea porque los delincuentes estén bajo el efecto de alguna droga, o porque con el producto de lo robado vayan a surtirse de estupefacientes.

Con respecto al perfil de las víctimas, señaló que son negocios de todos los tamaños y que no necesariamente tienen dinero en efectivo, sino que manejan mercancía de fácil reducción en los mercados informales, como vestuario, cigarros, alimentos, herramientas, etc.

Bajo la lupa

En tanto, desde el Ministerio Público señalaron que el alunizaje como delito no está tipificado en el Código Penal, sino que es más bien un concurso de delitos, es decir que se cometen uno tras otro.

En la actualidad, ciertos hechos vinculados a alunizajes están siendo investigados por la misma unidad del Ministerio Publico en el foco llamado “Foco Regional de Series de Robos de Connotación y Armas de Fuego Vinculadas”.

Destacaron que es un fenómeno complejo, ya que no sólo debe enfocarse en el delito directo que pueden ser en secuencia, es decir, robo en lugar no habitado y/o receptación, sino en otros que puedan surgir en cada acto, como por ejemplo, un robo con violencia o con intimidación vinculado al vehículo sustraído y usado en los alunizajes.

Además, el Fiscal jefe de la Unidad de Análisis Criminal y Focos Investigativos de la Fiscalía Regional, Eduardo Yáñez, señaló que el fenómeno del alunizaje es estacional, en el que destacan periodos de tiempo en que se dan series reiteradas de delitos en locales comerciales, principalmente de La Serena y de Coquimbo, y que luego descienden en ocurrencia.

“En cuanto a la organización, son redes delictuales más que bandas decir no hay banda específica integrada por determinados sujetos que se repitan en uno u otro caso, sino que son grandes redes de sujetos que se conocen entre ellos, quiénes se organizan para acometer en contra de locales comerciales. Por lo general lo que hacen es robar un vehículo motorizado de grandes dimensiones como una camioneta, y un segundo vehículo de menores dimensiones. El primero lo utilizan para irrumpir contra del cierre perimetral, de ventanales, de rejas; y el segundo lo utilizan para cargarlo con las especies y huir”.

Agregó el persecutor que en cuánto las penas que podrían cumplir los delincuentes, se podría determinar que son delitos con penalidad intermedia.

“Tenemos concursos o series de delito: por una parte el delito de robo de vehículo motorizado y receptación de vehículos motorizados, es un delito que va de los tres años y un día a los cinco  años de privación de libertad. En tanto el delito de robo lugar no habitado, es un delito que va de los 541 días de presidio menor en su grado medio a cinco años de presidio menor en su grado máximo”, explicó Yáñez.