Martes 26 de Julio de  2022
DESDE EL SERVICIO DE SALUD COQUIMBO

Podría ser mortal: Especialista advierte de peligros en uso de braseros para calefaccionar

Durante invierno, aumentan las consultas en dispositivos de emergencia por inhalación de monóxido de carbono, que puede causar rápidamente la muerte de una persona. El oxígeno y ventilación, pero también usar artefactos seguros, son clave para prevenirlo.

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En pleno invierno y con bajas temperaturas, es común utilizar artefactos para aumentar la temperatura del hogar. Pero, pese al avance en productos con garantías de seguridad, en muchas viviendas persiste el clásico brasero que, pese a su efectividad al momento de dar calor, puede generar complicaciones severas que incluso pueden llevar rápidamente a una persona a la muerte.

Esto es, a través de la emanación de monóxido de carbono, que cada año en esta época, genera aumento de la demanda de servicios hospitalarios. El año pasado, se registraron dos hospitalizaciones en recintos de la zona por estos casos y en el 2022, habría al menos uno durante este mes de julio.

Sin embargo, un catastro difícil de seguir, es el de los casos que se tratan en los servicios de urgencias y que son mucho más comunes.

“Durante el año, el invierno es el período donde aumenta mucho la demanda en los dispositivos de urgencia producto de intoxicaciones con monóxido de carbono, debido a que, por el frío, las familias utilizan distintos dispositivos de combustión, que pueden generar emanación y que muchas veces no tienen una buena evacuación”, indica Román Robles, jefe del Subdepartamento de Gestión Hospitalaria del Servicio de Salud Coquimbo.

El encargado del área explica que la principal causa son los braseros, aunque podría existir emanación desde otros artefactos sin salida de estos gases.

“En general, todos los medios de calefacción que emitan gases y que no tengan una fuente de eliminación de los mismos, pueden generar intoxicación con monóxido, aunque, mayoritariamente, actualmente todos tienen eliminación de gases, como las estufas a leña, así que por lo general se da en los braseros”, afirma.

 

Síntomas y afectaciones

Robles indica que las complicaciones que puede generar la inhalación de monóxido de carbono van desde algunas “simples”, como la cefalea, a la más extrema, que es derechamente la muerte.

“A nivel nacional existe un alto porcentaje de pacientes que fallecen por monóxido de carbono y un número considerable de pacientes que consultan en los dispositivos de urgencia por la sintomatología clásica, que es cefalea, es decir, dolor de cabeza, náuseas y vómitos”, indica.

Avanzando en complejidad, complementa, “se encuentran problemas de alteración de la conciencia”. Y, desde el punto de vista más clínico y que requiere de una atención más especializada, se evidencian “arritmias cardíacas, trastornos neurológicos y paros cardiorrespiratorios”.

 

El oxígeno

En cuanto al tratamiento, aclara que “todo depende de la sintomatología del paciente y del cuadro clínico que esté presentando”. Sin embargo, se basa, en términos generales, “en la administración de oxígeno”.

“Hay distintos tipos de tratamiento, pero lo más general es el tratamiento con oxígeno, de tal manera de hacer un barrido de todo el monóxido de carbono que se encuentra en el organismo. El objetivo va apuntando en esa línea, mientras más oxígeno administro, en cantidades que sean seguras, mayor probabilidad tengo de eliminar el monóxido de carbono innecesario en el organismo y, en la medida en que uno lo elimina, se va recuperando la estabilidad orgánica”, agrega.

Pero si el paciente presenta cuadros más complejos, como los ya descritos con afectación de la conciencia o tiene patologías cardiacas, lo ideal es utilizar la cámara hiperbárica, como sucedió en el caso de una menor de 12 años en Ovalle, trasladada al Hospital San Pablo.

“La cámara se encuentra ubicada en el Hospital de Coquimbo y hace un tratamiento más invasivo y complejo, de tal manera de poder hacer toda la eliminación desde el organismo”, señala.

 

Prevención ante un riesgo silencioso

El mayor problema, recalca Robles, es que muchas veces la persona no se da cuenta de esta emanación, cuando esta se produce de noche, por ejemplo, con un brasero encendido en la habitación.

“Como esto genera un compromiso de conciencia, mientras uno está durmiendo, la familia o el paciente afectado muchas veces no siente síntomas y termina falleciendo, sin tener ninguna posibilidad de poder actuar y es ahí la complejidad de esto”, sostiene.

En esa línea, entrega recomendaciones. “Si va a implementar un sistema de calefacción en su hogar, que cumpla con todas las normas de calidad y con eliminación de gases, también que pueda abrir ventanas cada cierto tiempo para que se genere ingreso de oxígeno a la casa y el llamado es a no utilizar calefacción sin sistema de seguridad, no utilizar braseros y, si tiene la necesidad de abrigarse, ocupar otra forma de calefacción, en la medida de que sea accesible a su presupuesto, pero el llamado es a resguardar la salud de la familia”, dijo.