Jueves 22 de Septiembre de  2022
DEBIDO AL FENÓMENO DE LA NIÑA

¿Verano frío o caluroso en la región? Revisa el pronóstico de meteorólogos para temporada estival

Según la opinión de dos meteorólogos de la Universidad de Valparaíso, en la próxima temporada estival deberían presentarse temperaturas mínimas y máximas más bajas en la zona, pero otros dos expertos en meteorología aseguran que aún es temprano para determinarlo.

Créditos: Lautaro Carmona
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La primavera ya está aquí y aunque aún es temprano para develar si este verano será caluroso o más bien frío, diario El Día ha conversado con varios expertos en meteorología, para tratar de dilucidar qué es lo que se puede esperar para la temporada estival, en base a los fenómenos atmosféricos ocurridos en lo que va del año.

Respecto a esto, el meteorólogo de la Universidad de Valparaíso, Cristobal Julia señaló que “en términos globales, se espera que este verano esté bajo la influencia del Fenómeno de la Niña, lo que trae como consecuencia una temporada más fría de lo normal en comparación a otros años más calurosos”.

Julia también explicó que “en el caso costero, -donde tenemos aguas más frías-, se propicia una mayor presencia de niebla y cielos nublados, por lo que se deberían observar las típicas mañanas nubladas y tardes despejadas, pero en promedio deberíamos tener más días con cielos nublados que lo habitual”.

El experto hizo hincapié en que aunque en promedio se deberían tener temperaturas mínimas y máximas más bajas, debido al escenario de cambio climático y calentamiento global, no es descartable tener eventos extremos, como olas de calor, las que no alcanzarían temperaturas tan extremas cómo en los casos de Italia, Francia, Inglaterra y EEUU, ya que el océano pacífico sirve cómo un regulador natural de la temperatura.

 

¿Qué pasará en la cordillera?

El meteorólogo de la Universidad de Valparaíso, Luis Muñoz, también se refirió a este tema y reafirmó que gran parte del verano se estará bajo el Fenómeno de la Niña, lo que irá declinando a principios de otoño, por lo que se espera que a principios de la temporada estival se esté más nuboso de lo normal en el sector costero de la región y por lo tanto las temperaturas máximas serán más bajas y la primera mitad del verano se sentirá más fresco.

En cuanto a las zonas cercanas a la cordillera, Muñoz sostuvo que “las temperaturas no serían extremadamente altas y no habría tantas frecuencias de olas de calor, incluso podría ser que no se produjera ninguna y si se dieran, no serían intensas”.

El meteorólogo añadió a esto que “comunmente con la Niña el sector altiplánico suele ser más lluvioso de lo normal y de vez en cuando las lluvias alcancen a la cordillera de la Región de Coquimbo, incluso más al sur, por lo que no es descartable que se produzcan frecuencias de lluvia en la cordillera”.

En base a esto, Muñoz recalcó que este debe ser observado y monitoreado, ya que las lluvias en la cordillera suelen asociarse a riesgo de aluviones.

 

Imposible de saber

Por su parte, el reconocido meteorólogo de Meganoticias y Magíster en Medioambiente, Jaime Leyton, aseguró que “es imposible saber cómo estará el verano con tanta antelación, porque recién está empezando la primavera, -la que ya se está comportando un poquito inestable-, y porque en esas fechas se estará en la fase de término del tercer impulso del Fenómeno de la Niña y estará iniciando otro proceso que aún no se sabe cual será”.

Leyton también insistió en que “recién se está terminando de evaluar el invierno que estuvo completamente distinto a los años anteriores, después de 12 años de mega sequía, del que se estimaba que iba a ser deficitario en precipitaciones, lo cual no fue”.

Al ser consultado por esto último, el modelador para aplicaciones de Geociencias del Centro Científico CEAZA, Cristian Muñoz indicó que “efectivamente se pronosticaba que este año iba a ser seco en la Región de Coquimbo. Sin embargo, dos eventos de precipitación en julio dejaron una cantidad de agua abundante, lo que permitió que varias estaciones de monitoreo pasaran de déficit de precipitación a superávit”.

Según el experto, estos dos eventos fueron más bien aislados dentro de los pocos eventos de precipitación en la región, y se debieron específicamente a la llegada de plumas de vapor de agua más hacia el norte de lo habitual, lo que a su vez, se vio favorecido por incursiones de aire frío desde el sur, entre 3 y 5 km de altura.

Muñoz también argumentó que “la aparente discrepancia entre lo pronosticado y lo que finalmente terminó ocurriendo, obedece a que los pronósticos estacionales no pueden indicar la ocurrencia de eventos extraordinarios en una corta escala de tiempo, sino que más bien otorgan un panorama general de lo que se espera para los próximos meses, considerando como ha ido variando la anomalía de temperatura superficial del mar tanto en zonas tropicales como en la zona occidental del Océano Pacifico, entre otras variables”.

En apoyo a esto, Muñoz especificó que “si bien el panorama general dado por el pronóstico estacional es útil para la planificación de actividades, es importante estar monitoreando la atmósfera diariamente, para estar al tanto de la posible ocurrencia de eventos puntuales que pueden afectar tales planificaciones”.