Miércoles 4 de Enero de  2023
ACTUALMENTE SU VALOR ALCANZA LOS $ 35.000

¡Imparable! Revisa a cuánto podría llegar la UF durante el 2023

Cuentas de servicios sanitarios, telecomunicaciones, matrículas y créditos hipotecarios ya tienen un mayor costo a causa del aumento de la unidad financiera. Este último ámbito ha impedido que muchas familias accedan a una casa o departamento, porque sus exigencias de renta se incrementaron

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 De acuerdo a información del Servicio de Impuestos Internos (SII), entre el primero de enero del año pasado e igual fecha de este curso, la Unidad de Fomento (UF) subió desde 30.996 hasta $ 35.122. Es decir, más de cuatro mil pesos.

Aumento que ha impactado no solo a nivel macroeconómico, sino también en la vida cotidiana de la población.

“Desde el inicio de la pandemia por COVID-19, la UF tuvo un alza muy importante. De hecho, si uno mira hacia atrás, desde que se creó en 1967, se incrementa $ 10.000 en promedio cada una década…sin embargo, en los últimos dos años subió casi un 50% de eso”, afirmó el ingeniero comercial y académico de la Escuela de Ciencias Empresariales de la Universidad Católica del Norte (UCN), Pablo Pinto.

De este modo, agregó que uno de los efectos más negativos de su subida se da en los créditos hipotecarios, donde se sumó al aumento de la tasa de interés producto de la inflación. Esto, sin olvidar su resultado en las cuentas de servicios sanitarios, telecomunicaciones y hasta en las matrículas.

“Lo que significa que muchas familias se han visto impedidas de acceder a una nueva vivienda, porque sus exigencias de renta se alzaron entre un 50 a 60% después del ‘estallido social’. Así, no solo el préstamo es más caro, sino también el dividendo que tienen que pagar y asociado a ello, el requisito de sueldo”, señaló el experto.

En detalle, complementó que su pronóstico es que para créditos de hasta 2.000 unidades de fomento, el incremento fue de un sueldo de 1,28 a 1,95 millones de pesos.

“Subida que deja a muchas personas de clase media fuera del acceso a nuevas casas o departamentos. Esto se agrava para inmuebles de mayor valor. O sea, al final se cancela un préstamo más grande”, sostuvo el académico.

Como si no fuese suficiente, dijo que la unidad financiera va a continuar aumentando de valor durante el curso con una velocidad que depende exclusivamente del precio de los bienes y servicios.

“Para el 2023 se proyecta una inflación más moderada, pero aún mayor que la meta establecida por el Banco Central. Desafortunadamente en Chile, uno de los pocos sectores que no se encuentra asociado son los salarios, por cuanto se observa una pérdida de compra real entre la gente (…) solo podría bajar su valor, si existiese una inflación negativa. No obstante, eso también sería muy negativo”, aseguró el ingeniero comercial.

En consecuencia, añadió que la UF tendría un alza de un 7 por ciento durante el año.

“Su eliminación no tendría ningún efecto directo en el corto plazo y además, podría llegar a ser perjudicial. Todos los créditos ya están asociados a ella. Asimismo, se debería buscar otro mecanismo para indexar. En algunos países, precios como el de la vivienda se indexan al valor del dólar. En definitiva, la solución no es eliminar la Unidad de Fomento, sino que controlar la inflación”, concluyó el experto de la Escuela de Ciencias Empresariales de la UCN.

¿Cuándo empezó a funcionar esta unidad financiera?

Según la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), la UF fue creada el 20 de enero de 1967, cuando comenzó a funcionar con un valor trimestral de 100 escudos.

A contar del año 1975, empieza a expresarse en pesos y se fija mensualmente. Esto, para enfrentar los cambios inflacionarios con una herramienta que identificara un precio reajustable y por un período acotado.

En 1977, un decreto determinó los valores diarios de la unidad financiera, según la variación experimentada por el IPC.

El Banco Central pasó a decidir en el año 1990 su valor diario, los que son informados por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE).

Cabe destacar que la UF se reajusta a partir del día diez de cada mes y hasta el día nueve del mes siguiente, a la tasa promedio geométrica correspondiente a la variación que haya experimentado el Índice de Precios al Consumidor (IPC) que establece el INE o el organismo que lo reemplace, en el mes calendario inmediatamente anterior al período para el que se calcule.