• La estructura actualmente está instalada en una sala especial del Museo Arqueológico y es visitada a diario por decenas de personas. FOTO EL DÍA
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*La presencia de este símbolo de Rapa Nui ha sido ampliamente conocida en la capital regional por generaciones. Sin embargo, no muchos conocen cómo se generó su traída y las vicisitudes que ha sorteado en éstos 66 años. El Día hurgó en los archivos de prensa y constató, entre otras cosas, que ha tenido 3 emplazamientos distintos e incluso que viajó a una exposición a Europa donde sufrió una fisura. *Hoy, tras la solicitud de la comunidad de Isla de Pascua y el anuncio del gobierno de que apoyará las gestiones, se abre el debate de si debe ser devuelto a ese territorio o si ya forma parte del patrimonio local. Existen divergencias al respecto incluso al interior del concejo municipal. El alcalde Roberto Jacob ha sido categórico en señalar que no existe una petición formal y que “los regalos no se devuelven”. La discusión recién comienza

El pasado 24 de julio, la comunidad Rapa Nui, a través de su Consejo de Ancianos, solicitó el apoyo del gobierno para que el Museo Británico de Londres devolviera el moai que se encuentra en sus instalaciones, alegando que estas infraestructuras forman parte del patrimonio de esta cultura, el que deben recuperar.

Pero el 17 de septiembre y en una conferencia de prensa el presidente de la comunidad Ma´u Henua, Camilo Rapu, fue incluso más allá y manifestó que realizaron un estudio que devela que existen a lo menos 20 estructuras de este tipo que se encuentran fuera de la isla, en Estados Unidos, Inglaterra, Francia, el Vaticano, Noruega y Rusia, además de Viña del Mar y La Serena.

“Son parte de una cultura a la que se ha arrebatado parte de su historia. Los moáis son de Rapa Nui. En las vitrinas de un museo no demuestran lo que son en su realidad mística y cultural. Es acá, en su tierra, con su gente y sus tradiciones, donde deben estar”, indicó.

Tras la solicitud, de inmediato se generó el debate de si efectivamente tras 66 años en la capital regional se debe acoger la petición de los isleños o si el moai ya forma parte del patrimonio local.

Dada la relevancia que ha cobrado en las últimas semanas, El Día hurgó en las notas de prensa y archivos históricos de la época para reconstruir lo que ha sido los años de estadía de la estatua pétrea durante estos años y conversó además con quienes han estado involucrados en su resguardo.  

La tarea no fue fácil. La historia oficial es que se trató de un regalo que el pueblo Rapa Nui efectuó al exPresidente Gabriel González Videla en agradecimiento del vuelo del Manu Tara, que conectó por primera vez al continente con la isla. No existen, sin embargo, documentos oficiales que confirmen este hecho, sólo publicaciones de prensa que hablan de su arribo.

Lo que sí está claro que en este periodo ha tenido 3 emplazamientos distintos y que incluso a mediados de los 90’ viajó hasta Europa donde sufrió una fisura.

La discusión ahora está centrada en si debe retornar a sus tierras o permanecer para ser apreciado por los habitantes de la zona.

 

EL VUELO DE LA HAZAÑA

A las 19:22 horas del 19 de enero de 1951 y durante el mandato presidencial de Gabriel González Videla, despegó desde La Serena el avión catalina bautizado luego como “Manu Tara” (pájaro de la suerte en lenguaje Rapa Nui) que tenía una importante misión: conectar por primera vez vía aérea al continente con la Isla de Pascua.

En ese periodo este acto fue considerado una hazaña. De hecho, en sus memorias, el propio exmandatario serenense reconoce que la propuesta le pareció demasiado arriesgada y que, en principio, no estuvo de acuerdo con su concreción.

Relata en su libro que en diciembre de 1950 el comandante el jefe de la Fuera Aérea, general Aurelio Celedón, le solicitó una audiencia para pedir la autorización respecto de un proyecto patrocinado por esa jefatura. Venía acompañado por el capitán Roberto Parragué, que era el autor de la idea.

“No contaba con mi aprobación, por cuanto en mi carácter de Jefe de Estado no quería asumir la responsabilidad de autorizar esta travesía en razón del riesgo que significaba un vuelo de esta naturaleza, con evidente peligro para las vidas de la tripulación”, detalla González Videla.

Se trataba, aduce, de una ruta de más de 4 mil kilómetros sin escala que se pretendía realizar en un avión de lenta velocidad y con equipos limitados. Pero, indica, se le persuadió y decidió dar luz verde a la proeza. “Se me convenció de que todo estaba calculado y previsto con exactitud matemática, habiéndose entrenado la tripulación desde hacía meses para emprender tan riesgoso viaje”, agrega.

Se fijó el 19 de enero para la partida, que sería desde el aeródromo de La Serena por ser el punto geográfico más directo con la Isla. Se estima que fueron más de 25 mil personas las que asistieron a despedir la nave el día del despegue.

A las 18:40 horas del día siguiente, en Manu Tara aterrizó en el territorio insular, lo que provocó gran revuelo a nivel nacional, pero también entre sus habitantes.

 Según cuenta la historia, fue tal el agradecimiento que sintieron los pobladores en ese momento que decidieron regalar al Presidente uno de sus tesoros más preciados, un moai que sería traído hasta su querida ciudad de La Serena.

 

EL ARRIBO DE UN GIGANTE

La historia del regalo ha trascendido por generaciones en la zona y en su gran mayoría los habitantes de La Serena conocen de su procedencia, pero hasta ahora son pocos los antecedentes que existen de cómo se produjo el arribo de esta pieza arqueológica a la capital regional ni tampoco pudimos dar con un documento oficial al respecto.

“El moai llegó a La Serena, tras el viaje a Pascua realizado por el entonces Presidente Gabriel González Videla, quién lo recibió como un obsequio del pueblo Rapa-Nui y fue el entonces ingeniero Alfonso Díaz Ossa (miembro del equipo del llamado “Plan Serena”) el encargado de instalarlo allí”, sostiene Gonzalo Ampuero, arqueólogo e historiador local.

Hurgamos en los archivos de prensa de la época y aunque no fue fácil dar con la información, dimos con una pequeña nota periodística publicada el 28 de mayo de 1952 (1 año y 4  meses después del vuelo del Manu Tara), donde se indica que se trajo vía marítima.

Con el título “Llegó el mohais que adornará los jardines serenenses” se detalla que llegó al puerto de Coquimbo a bordo de la barcaza “Almirante Goicolea” y que sería trasladado desde allí a la capital regional. (Ver fotografía)

Con posterioridad, el 1 de junio de 1952, vuelve a aparecer una nueva información, que esta vez detalla que fue trasladado hasta el recinto del Regimiento Arica para ser colocado en sus jardines “constituyendo así un hermoso adorno para ese paseo militar”, precisa el escrito en donde se invita además a los habitantes de la ciudad a conocerlo. (Ver fotografía).

Y por supuesto, como era esperable dado el nivel de la infraestructura, se generó gran curiosidad por apreciarlo. Así dan cuenta la cantidad de columnas y notas que se realizaron con posterioridad respecto del arribo.

Una emotiva columna firmada por el Capitán Fernando A. Viaux M. el 3 de junio, expresa sentidas palabras para darle la bienvenida. “Ha llegado a estas tierras después de largo y penoso viaje marítimo, uno de los objetos más notables” dice y agrega que “descansa ahora en la verde falda del Santa Lucía bajo los hermosos y erectos pinos que hunden sus raíces junto al estanque de agua de La Serena”.

Menciona también este Capitán que una Misión del Museo Nacional catalogó e inventarió que en esa época existían 974 moais dispersos por toda la isla, “el que está en La Serena lleva el número 656”, especifica.

Días después, el reconocido arqueólogo regional Francisco Cornely también escribe una nota refiriéndose a la importancia que tiene este monumento. De hecho, cuenta que son diversos los moais que han salido de la isla que “ya han sido recogidos por expediciones científicas encontrándose en el extranjero valiosas colecciones como en el British Mussum, los museos de Berlín y Leipzis, en la facultad de filosofía y letras de Buenos Aires, sin contar numerosas colecciones particulares”. Este relato cobra relevancia ahora, cuando la comunidad Rapa Nui ha señalado que está tratando de recobrar este patrimonio. Efectivamente ya desde esa época habían sido retirados varios de ellos. (Ver fotografía)

Cornely destaca en esa oportunidad las gestiones que realizó González Videla “gracias a una iniciativa de nuestro digno presidente un barco del gobierno en su último viaje a esa solitaria isla nos trajo de allá uno de esos pétreos habitantes, naturalmente no el más grande, pero de buen porte para La Serena, que encontró colocación provisoria en el cerro Santa Lucia o del Regimiento”.

Con esta última frase esgrime otro dato que a la postre va a ser muy relevante. Señala que se habla de “provisoriamente”, porque “creemos que su sitio definitivo debería ser el patio del nuevo edificio del Museo (Arqueológico) en construcción”.

 

DEL REGIMIENTO A AVENIDA COLO- COLO

Pero pasaron los años y el anuncio que hiciera Cornely de ponerlo en este recinto no se concretó, por lo menos en el corto plazo. En mentado moai siguió por más de 3 décadas apostado en los jardines del regimiento hasta que, en 1973, se produce el golpe de Estado y el acceso de los habitantes de la ciudad al recinto militar se vio cada vez más restringido.

Esto hizo que las autoridades de la época decidieran trasladarlo, esta vez a un parque al costado de la Avenida Colo-Colo. Hasta ahora los antecedentes que se manejaban eran que el cambio se había efectuado en una coordinación que realizaron Adriana Peñafiel y Eugenio Munizaga, pero no se logró dar con archivos de prensa de la época que den cuenta del acontecimiento.

La actual presidenta del Consejo Regional y otrora alcaldesa de La Serena recuerda lo ocurrido y aclara que el proceso se concretó mientras Munizaga era alcalde y ella trabajaba como Secretaria Municipal. Del año, eso sí, no hay claridad.

“Eso se hizo cuando se arregló la subida de la Avenida Colo Colo, que era un terreno eriazo y se creó ahí un área verde”, cuenta Peñafiel.

Pero el verdadero motivo del traslado, dice, fue porque comenzó un debate acerca de que los moais, de acuerdo a la tradición y la cultura Rapa Nui, debían mirar hacia el mar “y bajo esa lógica y respeto se trasladó desde el regimiento a este lugar, donde tenía una vista privilegiada a la costa”. Hubo una colaboración importante del ejército, precisa “porque hubo que planear toda una logística, fue una maniobra bien delicada, pero no le sucedió nada gracias a Dios”.

En efecto, también en base a los archivos de prensa, se pudo constatar que fue Eugenio Munizaga en su periodo alcaldicio (1977-1986) quien gestionó el traslado del monumento. Así lo confirma en una entrevista a El Día publicada el 25 de septiembre de 1995.

“En esa época, en coordinación con el Comandante del Regimiento Arica, logramos habilitar un lugar especial para el moai en la subida de calle Colo Colo, que era un sitio Eriazo”, sostiene.

La otrora autoridad comunal explica que en el Plan Serena había quedado ese sitio sin poder habilitarse para el uso público “de manera que se convertía en un lugar especial y prominente de ese parque, donde se colocó el moai con una firme base, teniendo como orientación la Isla de Pascua para mantener el contacto con el continente”, puntualizó.

 

SE QUIEBRA EN UN VIAJE A EUROPA

Estas declaraciones Munizaga las expresa justo cuando ocurre otro hecho que marcó la historia de este monumento en La Serena: se va a préstamo para una exhibición en Europa y se le produce una fisura, generando gran polémica y cuestionamientos por haberlo cedido.

Según publicaciones de este medio, en marzo de 1995 el monumento emprendió viaje a Italia, para participar de la exposición “La Tierra del moai: de Polinesia a Isla de Pascua” que se desarrollaría en la ciudad de Milán.

En ese momento, fue el propio Eugenio Munizaga, quien ahora ocupaba el cargo de diputado, el que expresó las críticas más duras por el préstamo.

“Hay una clara apreciación que trasladarlo a Italia no es, en ningún caso apropiado, porque es un monumento de los dos que existen en Chile continental” señaló e hizo énfasis de hecho en que lo que debería haber operado era trasladarlo al Museo Arqueológico por el gran deterioro que estaba teniendo producto de la erosión y el mal cuidado que tenía la gente al estar a la intemperie.

Adriana Peñafiel, quien era la alcaldesa de la comuna ese año, recuerda que fue el entonces ministro Secretario General de la Presidencia, Genaro Arriagada, quien se contactó con ella para hacer la solicitud. “Me llamó personalmente por encargo del Presidente Eduardo Frei Ruiz Tagle para decirme que había una feria en Milán y en el pabellón chileno querían presentar un moai. Consideraban que el más adecuado para poder trasladarlo era éste, que tenía todas las condiciones para ser transportado”.

Pero desafortunadamente, las aprensiones que manifestó Eugenio Munizaga cuando partió al viejo continente tuvieron asidero más tarde, cuando en septiembre de 1995 se supo que el monumento había sufrido una fisura.

 “Existió polémica, claro que sí. Era el moai de La Serena, se habían dado todas las facilidades, tuvo un éxito tremendo en el pabellón y fue muy celebrado el hecho de que estuviera”, señala Peñafiel quien indica que cuando se produce toda esta situación se comunicó de inmediato con el exministro. “Le dije que era un hecho muy lamentable, que se salía de todo control, que lo devolvieran inmediatamente y que lo tenían que restaurar”.

Manifiesta que efectivamente se produce la reparación, pero luego la vuelve a llamar el ministro y le solicita trasladarlo a otra feria, esta vez en Barcelona, España. Cuando se producía el traslado, nuevamente se dañó.

La noticia fue dada a conocer por un medio nacional y confirmada por el entonces conservador (s) del Museo Arqueológico, Gabriel Cobo. Como es de esperarse, las reacciones locales no se hicieron esperar y llovieron las críticas. Se habló de “Indignación”. (Ver fotografías de archivo). Se relata en las notas de prensa que Cobo se puso en contacto con la Corporación “La Caxia”, quienes asumieron la responsabilidad de llevarlo, para que tomaran las medidas pertinentes para repararlo.

Los dardos apuntaron al entonces director del Museo Arqueológico y representante del Consejo de Monumentos, Gonzalo Ampuero, pero éste siempre dejó claro que la decisión se había tomado a nivel central. Hoy, años después, recuerda aquel episodio.

“El accidente ocurrió en España, por deficiente manipulación del equipo técnico español en Barcelona. La noticia llegó de inmediato a Chile.  La entonces encargada chilena de llevarlo fue incapaz de prevenir que podría ocurrir tal accidente. La reacción inmediata fue hacer cumplir lo expresado en los seguros (reparación impecable y pagos por pérdida de su valor intrínseco, tras el daño recibido). A pesar de lo sucedido, se decidió mantener el programa hacia Burdeos”.

Agrega que se le encomendó hacerse cargo de su traslado hacia Burdeos, luego de su restauración. “Tras mi cometido, regresé a Chile, siguiendo las instrucciones que me habían dado, pero nuevamente sufrió un accidente en el mismo lugar por falla al instalarlo en la sala en que sería expuesto. Nuevamente, los “especialistas” europeos no eran tales. Error por ahorro de viáticos”, cuenta aún con algo de molestia.

 

LLEGA AL MUSEO

Pero de este hecho polémico surge algo positivo. Adriana Peñafiel sostiene que tras los incidentes la recomendación de los restauradores y de Monumentos Nacionales fue que tenía que quedar resguardado y no a la intemperie. Fue ahí cuando se toma la decisión de traerlo y trasladarlo hasta las dependencias del Museo Arqueológico, lugar donde reside actualmente. Llegó a Chile un año y 8 meses después, en octubre de 1996.

Debido a las complicaciones que existieron, se realizó un pago a forma de indemnización de 20 millones de pesos, con los cuáles se construyó una sala especial en dicho recinto, proyecto que sería diseñado por el arquitecto Pedro Broquedis.

Peñafiel recuerda otro hecho que quedará para la anécdota. Tras los inconvenientes, indica, se toma la decisión de trasladarlo al museo, pero cuenta que le exige al ministro Genaro Arriagada que se construyera una réplica en el sitio que ocupaba en Avenida Colo Colo.

“Hubo un incumplimiento por parte del gobierno de ese momento. Yo les dije que dado que nos íbamos a quedar sin el moai en Avenida Colo Colo, me tenían que entregar una réplica para ponerla allí, se comprometieron a entregarla, lo que nunca ocurrió. El ministro Arriagada, por voz del Presidente, en ese tiempo me dijo si, si si lo vamos a hacer, pero ahí quedó un pendiente con La Serena”, precisa.

Con los años se convirtió en uno de los principales atractivos del Museo Arqueológico y hasta ahora nadie había cuestionado su permanencia allí. De hecho, en una nota realizada por este medio en octubre de 2013 se informa que en agosto de 2012 la institución cultural recibió la visita sorpresa de Alberto Hotus, presidente del Consejo de Ancianos de Rapa Nui.

Tras dictar una improvisada clase a unos escolares de la zona que se encontraban de visita en el museo observando al moai, el isleño destacó la importancia de que la región cuente con este símbolo de su cultura. “Es bueno que el moai permanezca en este lugar, porque se encuentra bien protegido. Para qué llevarlo hasta la isla, donde puede quedar botado. Lo importante es que los turistas vienen hacia acá y los visitantes llegan en gran cantidad”, aseguró Hotus a El Día en aquella oportunidad, palabras que hoy también podrían tener ruido. 3701iR

Nieta de González Videla: “Fue un regalo y no debería devolverse”

Ante la polémica generada sobre si La Serena debería devolver el moai ante la solicitud de Isla de Pascua, Teresa Campos González, nieta del el Presidente Gabriel González Videla, señala que hay que diferenciarlo con el caso de Inglaterra “esos me parecen que tendrían que devolverlos”, indica.

Pero a su juicio la situación del monumento que reside en la capital regional es absolutamente distinta, puesto que se trató de un obsequio. “Fue recibido como regalo. Nos parece que es necesario respetar la decisión de esa época de los pascuenses en agradecimiento por esta conectividad con el continente”.

Asimismo, agrega que “agradecemos de todo corazón que nos hayan dado un regalo maravilloso, que lo disfrutamos, que lo cuidamos, que nos recuerda a ellos, a sus antepasados, me gustaría saber qué sentido tiene para ellos que les devolvamos algo que fue un regalo que seguramente hicieron con mucho cariño y agradecimiento, eso es distinto a una usurpación”.

Dice que además es un símbolo que recuerda una hazaña tan relevante como lo fue el vuelo del Manu Tara “refleja también nuestro cariño por ellos, de la cultura que nos han entregado. Agradecemos mucho el desprendimiento de algo tan importante para ellos y que nosotros si lo apreciamos”, puntualizó.  

 

¿SE DEBE DEVOLVER?

La solicitud de la Isla de Pascua lleva a preguntarse si la comuna de La Serena debe o no devolver este moai, esto pese a que el alcalde, Roberto Jacob, ha recalcado que no existe a la fecha ninguna solicitud formal para que esto ocurra. Dentro del Concejo, eso sí, existen divergencias y algunos miembros del cuerpo colegiado se han mostrado de acuerdo con el retorno.

El gobierno, por su parte, a través del ministro de Bienes Nacionales, Felipe Ward, respaldó la petición hecha por la Comunidad Ma’u Henua de Rapa Nui para que Viña del Mar y La Serena devuelvan los moáis que se encuentran en estos municipios, anunciando que iniciará las conversaciones con los ediles Virginia Reginato (Viña del Mar) y Roberto Jacob para la devolución. Estas son algunas de las declaraciones que se han emitido hasta ahora:

 

Camilo Rapu, presidente de la comunidad Ma´u Henua

“Son parte de una cultura a la que se ha arrebatado parte de su historia. Los moáis son de Rapa Nui. En las vitrinas de un museo no demuestran lo que son en su realidad mística y cultural. Es acá, en su tierra, con su gente y sus tradiciones, donde deben estar”

 

Roberto Jacob, alcalde de La Serena

“En el fondo fue como un ícono representativo del primer viaje de La Serena hasta Rapa Nui, por  tanto no es cualquier regalo, es un regalo simbólico porque marca un hecho histórico. Por tanto, no está en las mismas condiciones, seguramente, que otros moáis que no tienen un trasfondo como el nuestro” y agregó categórico que “los regalos no se quitan”.

 

Felipe Ward, ministro de Bienes Nacionales

“Lo pertinente, lo adecuado, es empezar por casa. Obviamente hay que tener esa conversación con las autoridades (de Viña del Mar y La Serena). Pero nos gustaría que atendieran esta solicitud, dada la importancia que tiene para Rapa Nui”.

 

Luis Aguilera, concejal y presidente de la Comisión de Cultura del Concejo Municipal

“Se han realizado las primeras conversaciones con el Consejo de Ancianos, que se comprometió a que los mejores artesanos pascuenses realizarán una réplica exacta del moai serenense para un eventual intercambio”.

 

Carlos Thenoux, concejal de La Serena  

“Para ellos estar frente a un maoi es estar frente a la lápida de un antepasado y tiene una importancia religiosa tremenda, tal como puede ser las pirámides para un egipcio”.

 

Felix Velasco, concejal de La Serena

“La presencia del moai en la ciudad de La Serena tiene un contexto distinto, ya que éste correspondió a una donación y no es un fruto de un saqueo, como sucede por ejemplo, con el monumento que permanece hoy en Inglaterra”.

 

Adriana Peñafiel, ex alcaldesa de La Serena y Presidenta del Consejo Regional

“Es parte del patrimonio de La Serena, porque fue una donación, un regalo que se hizo a la ciudad por haber sido desde aquí donde se produjo el vuelo que unió el continente con Rapa Nui. Está resguardado, muy bien protegido y es la sala con el mayor número de visitas, sobre todo en temporada estival. Me parece que debe quedar así”.

 

Gonzalo Ampuero, arqueólogo, historiador regional y exdirector del Museo Arqueológico

“Difícil pregunta y comprometedora respuesta. Una de mis especialidades es el patrimonio y la identidad cultural. Si desde Chile o en el mundo se solicitara la devolución de todos los países el retorno de su patrimonio cultural, entonces Egipto, Grecia, Perú, México y tantos otros, estarían reclamando sus propios bienes patrimoniales. Inglaterra aún no devuelve los frisos del Partenón a Grecia. Me parece que nuestro moai se encuentra muy bien cuidado en el museo y es ventana viva desde su ubicación para todos aquellos que no hemos tenido el privilegio de visitar Rapa Nui”. 

 

 

CRONOLOGÍA:

-19 de enero de 1951: Despega desde La Serena el vuelo del Manu Tara, que por primera vez unió al continente con Isla de Pascua.

-28 de mayo de 1952: Una noticia de Diario el Día da cuenta del arribo del moai al puerto de Coquimbo.

-El 1 de junio de 1952: Otra noticia en este mismo medio informa de la decisión de dejarlo en los jardines del regimiento.

-Entre 1977 y 1986: Fue trasladado desde el regimiento hasta un área verde en la Avenida Colo-Colo.

-En marzo de 1995: Se informa que ya va en viaje a Europa para ser parte de una exhibición el Milán. Se generan las primeras críticas por el préstamo.

-En septiembre de 1995: Se da a conocer la noticia de que tuvo una fisura. La molestia local fue generalizada.

-En octubre de 1996: Una vez restaurado regresa desde Europa. Se toma la decisión de instalarlo en una sala especial del Museo Arqueológico, donde se mantiene hasta la actualidad.

 

 

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