• Son los funcionarios de trato directo con los internos quienes enfrentarían un estrés continuo. Esto sumado a la falta de dotación de personal que obligaría a realizar extensos turnos.
  • ZONA DE DEBATE 1: Boris Ruiz, Asociación Nacional de Suboficiales de Gendarmería: “Hay un déficit tremendo de funcionarios, lo que genera que se sobrecargue de trabajo a los que hay, y no se les permita tener permisos administrativos en caso que tengan alguna emergencia y que los turnos sean verdaderamente inhumanos”.
  • ZONA DE DEBATE 2: Jokan Garrido, Secretario Regional de Anfup: “Necesitamos sentirnos resguardados ya que siempre aparece cuando un gendarme agrede a algún reo y ese reo queda como víctima, pero yo te puedo decir que las agresiones de ellos son mucho más recurrentes”.
  • ZONA DE DEBATE 3: Galo Muñoz, director ejecutivo del Observatorio Social Penitenciario: “Todo repercute y está relacionado. El estrés en el que se mantienen los gendarmes puede mermar su estado psicológico. Nosotros tenemos entendido que hay gente que está trabajando 20 días seguidos sin posibilidad de descanso”
  • ZONA DE DEBATE 4: Carlos Galleguillos, exseremi de Justicia: “Hay que tener en cuenta que estás conviviendo con los internos, personas que son refractarios del sistema, todos con realidades y conductas complejas”.
  • ZONA DE DEBATE 5: Gustavo Fierro, psicólogo clínico: “El estrés si puede acarrear una depresión, pero siempre puede ser tratada. El peligro está cuando no se detecta y la depresión se vuelve crónica. Ahí sí pueden aparecer las ideas suicidas”.
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El Día
El suicidio del funcionario de la cárcel de Ovalle, Francisco Aravena (34), quien se habría quitado la vida producto del estrés laboral y problemas personales, develó las “precarias condiciones” en las que trabajarían los gendarmes en la Región de Coquimbo, algo que es denunciado por los dirigentes del gremio. Desde la dirección regional, en tanto, aclaran que sí prestan atención psicológica a los trabajadores.

Las demandas por parte de los funcionarios de Gendarmería de Chile han sido permanentes a lo largo del tiempo. La falta de personal, las aparentes “precarias” condiciones laborales y los extenuantes turnos en los que trabajan mermarían seriamente la calidad de quienes forman parte de la institución, lo que genera que hoy en día exista una desproporcionada cantidad de uniformados enfermos, con licencia médica o, según aseguran dirigentes del gremio, “trabajando a duras penas”.

Y en determinados casos la situación llega al extremo. El estrés con el deben lidiar los funcionarios de trato directo con la población penal provocaría que incluso, algunos de ellos decida quitarse la vida. De acuerdo a cifras entregadas por el presidente de la Asociación Nacional de Funcionarios Penitenciarios (Anfup), Patricio Baquedano, en el 2018 se registraron ocho suicidios, algo que iría en aumento durante los últimos años. De hecho, sólo en lo que va del 2019 ya se ha dado cuenta de tres casos, el último de ellos, en la Región de Coquimbo, particularmente en la comuna de Ovalle donde Francisco Aravena de 29 años tomó la trágica determinación.  

Problemas que no pudo superar

La mañana del domingo fue cuando se conoció el macabro hecho. Francisco Aravena debía presentarse a trabajar después de su descanso, pero no lo hizo, lo que encendió las alarmas de sus compañeros y de la jefatura de la cárcel de Ovalle.

Se lo había tragado la tierra. No respondía el teléfono y sus más cercanos tampoco habían sabido nada de él el fin de semana. Frente a esto, no quedó otra alternativa que concurrir a buscarlo a su casa donde dos de sus compañeros se encontraron con el trágico escenario. El cuerpo sin vida de Aravena pendía de un cable amarrado de una estructura en el patio de su domicilio.

Fue un día negro para Gendarmería, sin embargo, para dirigentes del gremio como Boris Ruiz Sánchez, presidente regional de la Asociación Nacional de Suboficiales de Gendarmería, “esto se veía venir”, ya que la presión con la que conviven los funcionarios a veces se hace insostenible.

En el caso particular de Francisco Aravena, quien había llegado a la región hace tres años, en enero del 2016, proveniente de Molina (Región del Maule), según relatan algunos de sus compañeros, tenía “rasgos depresivos” y desde hace algún tiempo estaba manifestando su disconformidad con lo exigente y el poco tiempo libre que le dejaba su trabajo que además lo había obligado a trasladarse desde su ciudad natal donde tenía a su esposa y al resto de su familia. De acuerdo a versiones que circularon el día de ayer, Aravena tenía un problema familiar bastante delicado, motivo por el cual habría pedido permiso en reiteradas oportunidades a su jefatura para viajar a Molina, lo que se le negó, según asevera Boris Ruiz. “Al parecer eso lo tenía bastante complicado en los últimos días”.

Una dura realidad

El dirigente Boris Ruiz, está convencido de que si no hay cambios estructurales en la institución, casos como el de Francisco Aravena se repetirán. Asegura que las condiciones actuales para los funcionarios “son paupérrimas en todos los sentidos. Acá en la región, como en la mayoría de las regiones del norte del país, hay un déficit tremendo de funcionarios, lo que genera que se sobrecargue de trabajo a los que hay, y no se les permita tener permisos administrativos en caso que tengan alguna emergencia y que los turnos sean verdaderamente inhumanos”, aseveró.

Las cifras que entregan desde el gremio respecto a la dotación de personal son preocupantes. Proporcionalmente en los recintos penales de la región, por cada 120 internos hay sólo un funcionario de trato directo. “Esto en una situación normal, pero en caso que hayan funcionarios con licencia médica, algo muy común, el gendarme tendrá que hacerse cargo de más reclusos”, afirma Ruiz, agregando que los turnos más complejos son los que deben hacer quienes llevan tres años o menos. “Cuando uno ingresa puedes estar hasta 30 días trabajando sin tener descanso. Es demasiada presión y demasiado estrés, tomando en cuenta que en nuestro trabajo nuestra integridad física corre peligro todos los días”, precisó.

En constante peligro

Jokan Garrido, Secretario Regional de Anfup (Asociación Nacional de Funcionarios Penitenciarios), ratificó lo expresado por Boris Ruiz e hizo hincapié en la mala distribución que existiría en relación a los funcionarios que se destinan a la zona sur y al norte del país. “En el sur existen penales que tienen más funcionarios que internos. Es un tremendo desorden”, asegura.

57 amenazas y 17 agresiones a gendarmes de trato directo, se han producido desde el 2018 en la región.

Igualmente, cree que el caso de Francisco Aravena es un llamado de atención para que exista una reorganización y una mirada más humana hacia ellos, ya que “se les exprime” y no habría un apoyo psicológico que sirva de soporte a los trabajadores que tienen problemas psicológicos o siquiátricos generados por las situaciones que se viven en la cárcel y la exigencia laboral. “Necesitamos ese apoyo de la institución, por la naturaleza de este trabajo. También necesitamos sentirnos resguardados ya que siempre aparece cuando un gendarme agrede a algún reo y ese reo queda como víctima, pero yo te puedo decir que las agresiones de ellos son mucho más recurrentes. De hecho desde el 2018 a la fecha se han producido 57 amenazas y 17 agresiones”, afirmó Garrido.

Un problema estructural

Desde el Observatorio Social Penitenciario, el director ejecutivo Galo Muñoz, manifestó que el problema carcelario en Chile responde a algo estructural, que no se trata solamente de los abusos y malos tratos que puedan vivir los internos, sino también de las malas condiciones en las que trabajan los funcionarios penitenciarios. “Todo repercute y está relacionado. El estrés en el que se mantienen los gendarmes puede mermar su estado psicológico. Nosotros tenemos entendido que hay gente que está trabajando 20 días seguidos sin posibilidad de descanso”, indica Muñoz.

Pero, ¿cómo se modifica esta realidad carcelaria? Para Galo Muñoz, es fundamental que las autoridades que tienen “la sartén por el mango” escuchen todas las opiniones. “Hay que escuchar a los reclusos, a sus familias, a las organizaciones sociales y también a los funcionarios de Gendarmería. Entender que aquí no hay enemigos, que trabajando en conjunto, mejorar esta realidad es posible”, expresó.

Trabajo de gestión al debe

Intentamos analizar el tema con la actual seremi de Justicia Alejandra Valdovinos, pero prefirió no referirse a la situación. Quien sí manifestó su opinión fue la exautoridad del rubro el exseremi Carlos Galleguillos. El abogado lamentó lo ocurrido con Francisco Aravena y admitió que el trabajo de Gendarmería puede tensionar a los funcionarios mucho más que en otras labores. “Hay que tener en cuenta que estás conviviendo con los internos, personas que son refractarios del sistema, todos con realidades y conductas complejas”, sostuvo.

Galleguillos admitió la falta de personal también fue un constante problema durante su periodo, ya que desde el nivel central se tiende a privilegiar a la zona sur del país. “Esto es una realidad. Es la zona norte y Santiago donde hay menos contingente de gendarmería en las cárceles. Pero esto puede variar y eso depende mucho de la gestión que haga cada director regional. Claramente con más funcionarios el nivel de estrés y agobio de los gendarmes disminuiría”, precisó.

Dirección regional preocupada por temas de salud mental

A través de un comunicado de prensa, la dirección regional de Gendarmería se refirió a lo ocurrido con Francisco Aravena. Pese a que no ahondaron en las críticas de fondo que realizan las agrupaciones de funcionarios como la falta de personal y las condiciones de trabajo, precisaron que están prestando apoyo psicológico tanto a la familia del funcionario fallecido como a sus compañeros. “Se instruyeron medidas para contener a sus compañeros de labores, a través del apoyo presencial y permanente de una dupla sicosocial. De la misma forma, la Institución ya está en contacto con los familiares de Francisco, quien era oriundo de Molina, y les entregará todo el apoyo posible”, consignaron. Y agregaron que. “La salud mental del personal es una de las preocupaciones fundamentales para Gendarmería, razón por la que actualmente el enfoque apunta a invertir esfuerzos y recursos en prevención y apoyo en este ámbito”, concluyeron.

“La salud mental del personal es una de las preocupaciones fundamentales para Gendarmería, razón por la que actualmente el enfoque apunta a invertir esfuerzos y recursos en prevención y apoyo en este ámbito”, dirección Regional de Gendarmería.

Claro está que el problema de Gendarmería no tiene solución en el corto plazo, y “se requiere de una reorganización y un trabajo en conjunto”. En relación al fallecido Francisco Aravena, su cuerpo ya fue trasladado por su familia hasta la Región del Maule donde le darán el último adiós. 4601iR

Una mirada psicológica: “Se trata de una profesión que te puede colapsar"

El psicólogo clínico Gustavo Fierro, concuerda en que la labor de Gendarmería es una de las más estresantes dado el perfil de las personas con las que los funcionarios deben tener un trato directo, lo que se sumaría al poco descanso. Sin embargo, aclaro que el suicidio de una persona no se puede atribuir a una sola causal, y que para que un individuo tome esta decisión necesariamente debe tener otro trastorno no tratado. “Es algo multifactorial. El estrés si puede acarrear una depresión, pero siempre puede ser tratada. El peligro está cuando no se detecta y la depresión se vuelve crónica. Ahí sí pueden aparecer las ideas suicidas”, explicó, agregando que, “en el caso de quienes trabajan en las condiciones y al ritmo de los funcionarios de gendarmería hay que estar alerta, porque se trata de una profesión que, si se suma con otros factores, ya sea internos o externos, te puede colapsar”, precisó.

 

 

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