• Hamilton ve ratificada su tesis respecto a que Ezzati es uno de los principales protectores de los abusadores en la iglesia tras conocerse que ocultó la violación en la Catedral Metropolitana.
  • James Hamilton, en sus años de juventud, en la década de los '80.
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Quien fue víctima de Fernando Karadima, hoy continúa en la cruzada por terminar con los delitos por parte del clero. En conversación con El Día, insistió en que los cardenales Ezzati y Errázuriz deberían terminar en la cárcel si la justicia hace su trabajo, se concretan las modificaciones legislativas, “y los jueces son bien nacidos”. El mismo destino debiese tener Francisco José Cox, dice, quien fue protegido durante décadas por las altas esferas de la iglesia.

Han pasado casi ocho años desde que James Hamilton rompió el silencio. El médico cirujano, junto a José Andrés Murillo y Juan Carlos Cruz, denunciaron públicamente los abusos sexuales de los que fueron víctimas por parte del expárroco de El Bosque Fernando Karadima, marcando un antes y un después en la Iglesia Católica chilena, y develando una siniestra trama de encubrimiento hacia el poderoso sacerdote cuyo círculo de protección parecía ser un inquebrantable.

Fue a partir de esta denuncia que estalló la peor crisis eclesial que se recuerde en el país, con repercusiones que continúan hasta el día de hoy, y se siguen conociendo casos de lo que, según Hamilton, “resultó ser un actuar común por parte del clero”.

Hoy el médico vive tranquilo, pero a sus 51 años continúa en la cruzada por terminar con “las aberraciones sexuales y el encubrimiento”. Karadima, ya fue condenado canónicamente y expulsado de la iglesia, sin embargo, sabe que casos como los que él vivió “abundan y es necesario hacer justicia”, y, “ojalá”, los responsables paguen con cárcel sus delitos.

Un día “particular”

La entrevista fue el lunes por la tarde. El mismo día en que se dio a conocer una nueva denuncia de abuso por parte de un sacerdote, nada más y nada menos que al interior de la Catedral Metropolitana, y que además, el Cardenal Ricardo Ezzati habría ocultado, dándole 30 mil pesos a la víctima y conminándolo a rezar por su victimario, Tito Rivera, exrector de la Iglesia Las Agustinas. La primera pregunta era evidente entonces, por más que intuyéramos el tenor de su respuesta.

-Lo ocurrido con Ezzati, que habría callado respecto a esta violación, ¿ratifica su tesis de que es uno de los principales encubridores de los abusos en Chile?

“Bueno, sí. Ratifica todo lo que nosotros hemos dicho, ratifica también lo que ha dicho el Papa, y, lamentablemente esto no hace más que mostrar este lado terriblemente oscuro de la jerarquía de la Iglesia y de muchos sacerdotes”.

“Si en Chile tenemos una justicia que se digne y los jueces realmente quieren mejorar la seguridad social, la verdad es que lo uno espera es que se llegue hasta las últimas consecuencias”.

-Pareciera que ya no le sorprenden estas situaciones…

“Lo que pasa es que uno ha visto demasiado, y esto te hace pensar en que se requieren medidas como Estado, a favor de las víctimas y no a favor de los perpetradores de los abusos”.

-Usted dijo en alguna oportunidad que tarde o temprano el Cardenal Ezzati iba a caer a la cárcel. A la luz de los hechos, ¿cree que esa afirmación tiene cada vez más probabilidades de cumplirse?

“Yo sólo estoy mencionando las consecuencias concretas de los hechos ya expuestos. Uno ve cómo el Cardenal Pell en Australia va a tener que ir a la cárcel, porque finalmente el encubrimiento es tan grave como cometer el delito porque les permite a estas mismas personas seguir cometiendo los mismos actos. De hecho, mientras mayor la responsabilidad, más grave la falta”.

-Pero, aquí tendríamos que tener jueces que dieran ese paso que se dio en Australia también…

“Evidentemente. Si en Chile tenemos una justicia que se digne y los jueces realmente quieren mejorar la seguridad social, la verdad es que lo uno espera es que se llegue hasta las últimas consecuencias”.

“Lo que pasa hoy en día es que los jueces y a veces los fiscales, de manera prematura, les parece que el delito está prescrito y ni siquiera investigan”.

-Y, siendo realista, ¿lo ve posible? Que termine en la cárcel a un alto jerarca de la iglesia en el país…

“Lo veo posible si es que todos los chilenos y el Estado de Chile, con su presidente a la cabeza están dispuestos. Esto no es pega sólo del Ministro de Justicia, que ha puesto mucho interés en sacar esta ley (de imprescriptibilidad de los delitos sexuales) adelante y que la justicia se aplique, sino también de todos los chilenos. Ustedes los periodistas como comunicadores también deben investigar y dar a conocer información relevante para poder, justamente, llegar a fallos justos para perseguir a los criminales”.

-¿Se refiere al proyecto de imprescriptibilidad de los delitos sexuales?

“Sí, creo que se hace cada vez más necesario y más urgente que los abusos sexuales no prescriban ante la ley”.

-Pero, tendría que ser una imprescriptibilidad retroactiva, porque la actual iniciativa legal no contempla los delitos que ocurrieron antes de que se promulgue la ley…

“Mire, primero, por la protección y el derecho a la justicia de las víctimas sí debiera ser retroactiva, porque el daño es permanente. Ahora, lo que no quita, por supuesto, sea o no sea retroactivo, que se deba investigar a fondo. La prescripción no debiese ser considerada hasta después de un fallo judicial y eso es lo mínimo a lo que debiera tener acceso una víctima, pero lo que pasa hoy en día es que los jueces y a veces los fiscales, de manera prematura, les parece que está prescrito y ni siquiera investigan. Además, no hay que olvidar que estos depredadores son repetitivos y pueden afectar a más víctimas”.

A mayor rango, mayor responsabilidad

-Usted señala que mientras mayor es la responsabilidad dentro del clero, mayor es la falta. En ese sentido, y por el tiempo que estuvo como máxima autoridad eclesiástica, ¿es el cardenal Errázuriz, el mayor responsable de los encubrimientos de los abusos en Chile?

“Es uno de ellos, no el único. Desde la época en que a él le toca dirigir o estados o arquidiócesis, como fue en su época en Valparaíso donde existe un libro que a él lo inculpa incluso en abusos que ha estado en esta dinámica. Uno tendería a pensar que de estos personajes encubridores lo único que faltaría para que todo fuera concordando aún más sería que aparecieran más denuncias ante la opinión pública contra ellos también, en particular contra Errázuriz”.

“Yo pienso que un juez, hablando del sistema antiguo, si hace su tarea bien y está motivado porque entiende la gravedad de estos hechos y se dedica a hacer bien su trabajo, no tendría por qué ser más lento”.

-¿Hay todavía un dejo de miedo por parte de las víctimas?, ¿o más bien no denuncian porque prefieren olvidar?

“Creo que existen varios motivos. Uno de los fundamentales es el miedo porque la iglesia es muy poderosa. Puede llegar un obispo y decirle a un empresario ‘mira, esta persona que está denunciando es muy poco confiable y tú debieras echarlo del trabajo’, o persecuciones violentas. Incluso demandas. A nosotros, por ejemplo, Errázuriz nos amenazó con demandar con multas millonarias si seguíamos adelante con nuestra denuncia contra Karadima. Entonces, esta gente ha incurrido en casi todos los delitos posibles de amedrentamiento a las víctimas, para salvar sus pellejos y sobre todo, salvar sus perversidades y poder seguir de manera impune abusando de niños y jóvenes”.

-En relación a silenciar las denuncias, lo han hecho también con integrantes de clero. Pasó en La Serena con Manuel Hervia, quien en 1992 denunció a Francisco José Cox, pero fue trasladado y obligado a firmar un contrato que lo obligaba a nunca más referirse al tema, contrato que firmó con el propio Ezzati…

“Claro, todo eso es muy importante que ustedes lo divulguen como periodistas, pero en particular, que los jueces no se coludan y no estén de parte de estos criminales. Lo más importante es que los jueces den signos en los fallos, que existe tolerancia 0 para estos abusos y yo espero que sea así. Que más de algún juez bien nacido se preocupe de hacer justicia. Esto no responde a un deseo antojadizo mío, estos son deseos que están basados en el clamor de justicia de las víctimas”.

-También hay un debate respecto a quién le corresponde investigar, al Ministerio Público bajo el actual sistema penal, o a la justicia antigua si el delito es anterior a la reforma Procesal Penal. En el caso de Cox, en La Serena, se determinó que la jurisdicción era del sistema antiguo lo que generó críticas porque, eventualmente este sistema sería más lento y engorroso. ¿Comparte estas críticas?

“Yo pienso que un juez, hablando del sistema antiguo, si hace su tarea bien y está motivado porque entiende la gravedad de estos hechos y se dedica a hacer bien su trabajo, no tendría por qué ser más lento. Esto depende mucho de, si es que la justicia y los jueces van a decidir hacerle el juego al encubridor o si realmente los van a perseguir como corresponde”.

-¿Cómo ve en el caso Cox, quien pese a haber sido expulsado de la iglesia, que su congregación Schoenstatt, le siga prestando apoyo, más allá de lo humanitario, en lo legal incluso?

“Bueno, si el Vaticano le prestó apoyo a Cox, qué va a esperar uno de una congregación religiosa como Schoenstatt, que tiene nada menos que al cardenal Errazuriz y a Cox dentro de sus filas. Y lo más arriesgado de esto es que la gente laica de estas congregaciones no toma el toro por las astas en este tipo de situaciones, eso es muy lamentable, porque incurren en una complicidad que es la que mantiene el daño”.

-¿Todavía hay laicos que no quieren creer o no se convencen de lo que está pasando?

“Bueno, los que no quieren creer después de lo que ha dicho el Papa, los transforma en sectas, en fanáticos religiosos que son peligrosos en cualquier parte del mundo”.

-En ese sentido, ¿ve positiva la conformación de agrupaciones de laicos con una visión más crítica y jugando un rol protagónico, como los de Osorno, y también la que se ha constituido en La Serena, Juan XXIII?

“Claramente. Eso es muy razonable, justificado y absolutamente necesario. Así que esperemos que vayan adquiriendo más fuerza”. 4601iR

Buscar un sucesor para Ezzati

-¿Quién debería suceder a Ezzati?

“Yo creo que no hay ningún obispo en Chile que merezca ninguna confianza. Pienso que lo lógico sería buscar entre los buenos sacerdotes que existen también, alguno que pudiera ser nombrado obispo rápidamente y después nombrado Arzobispo de Santiago”.

-¿Y cree que el Papa Francisco está actuando rápido en este sentido. Por ejemplo, qué conclusiones se sacaron de la última cumbre en el Vaticano?

“Bueno, quedó establecido el encubrimiento, quedó establecida la postura actual de la iglesia de perseguir estas conductas. También quedó establecido que durante años la iglesia y el Vaticano fue un estado violador de derechos humanos donde personas en cargos de poder y otras, abusaron de menores y otras que los encubrieron. Todavía no comienza la limpieza en el Vaticano, estamos recién viendo reflexiones de cordura pero esperamos pronto ver acciones concretas partiendo por la entrega de antecedentes a la justicia penal, la identificación de los sacerdotes que han abusado y que están en cargos actualmente, y la necesidad de evaluar a todos los religiosos que estén a cargo de niños, como pasa en toda empresa, de manera repetida. Y también falta determinar cómo el Vaticano va a prestar ayuda en la reparación de las víctimas tanto en el tema psicológico como siquiátrico”.

 

 

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