Crédito fotografía: 
Lautaro Carmona
Desde destruir la vida de una persona con afán injurioso, hasta influir deliberadamente en la ciudadanía para moldear sus conductas en base a la desinformación, pueden ir los efectos de las fake news, uno de los principales problemas que enfrentan los medios tradicionales, cuyo desafío es combatir este fenómeno poniendo la verdad y la rigurosidad periodística siempre por delante.

“Qué fácil es destruir la imagen de alguien, sin tener ninguna prueba, y a base de mentiras”, dice Franshesska Pastén, una de las dos mujeres trabajadoras de Unimarc “funadas” en las redes sociales por, supuestamente, negarle el ingreso al baño a un adulto mayor. Su caso dio un vuelco luego que el tribunal laboral determinara que el supermercado las despidió de manera injustificada dando crédito a este hecho que resultó ser falso, ya que según se consigna en la sentencia, ellas no tenían como satisfacer el requerimiento del cliente. 

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Pero aunque la justicia les dé la razón, el daño ya estaba hecho. Por lo mismo, iniciarán acciones para obtener una indemnización “más acorde al mal causado”, según precisó a su abogado, Fernando Venegas, quien, pese a que sabe que es difícil obtener resultados en estas materias debido a una serie de vacíos legales, quiere sentar un precedente y que “nadie más sea desacreditado por culpa de una noticia falsa”. 

Casos que se repiten

El caso de las trabajadoras de Unimarc, no es asilado y se da de distintas formas. Puede ser a través de un video que se viraliza y al que se le da una connotación negativa y falsa, o con un simple posteo en plataformas como Facebook o Twitter, cuyo contenido posteriormente es replicado por otros medios e instalado como noticia, sin verificar la veracidad de los hechos. Como sea, las “fake news” han llegado peligrosamente para quedarse, y amenazan seriamente la credibilidad del periodismo, confundiendo a las audiencias y poniéndolas en el constante dilema entre lo que es cierto y lo que no corresponde a la realidad.

Realidad mundial

En el mundo es una realidad. Las noticias falsas viralizadas a través de las redes sociales, pueden tener un afán sarcástico e injurioso, que produzca daño-como lo sucedido con las trabajadoras de Unimarc-, pero también pueden ser deliberadamente producidas con la intención de moldear las conductas de la opinión pública con resultados insospechados. En el año 2016 y 2017, por ejemplo, se relacionó a importantes acontecimientos internacionales con información engañosa. Desde la interferencia rusa en la campaña presidencial estadounidense, hasta el resultado del Brexit. 

A nivel nacional, los últimos años también han estado marcados por algunas fake news. En el 2017, las teorías que se tejieron en torno a las causas de los incendios forestales en la zona centro-sur del país rayaban en lo inverosímil, pero aun así lograban repercusiones extraordinariamente amplias. Y la región no ha estado ajena. En marzo del 2015 el por entonces Gobernador de Elqui Américo Giovine, presentó acciones legales en contra de quienes publicaron en redes sociales la existencia de afluentes de agua potable contaminados luego de un intenso temporal, debido a la alarma pública que se generó. Todo resultó ser falso. 

Incertidumbre en la era de redes sociales

Muchos han intentado explicar el porqué de la proliferación de las noticias falsas. No existe una sola respuesta, pero lo cierto es que el auge de las redes sociales propician este fenómeno. Para el periodista y académico, actual Decano de la Facultad de Comunicaciones de Pontificia Universidad Católica de Chile, Eduardo Arriagada, sin duda este es un factor, pero se conjuga con otros.

“Siempre se mintió, el problema es que hoy día es mucho más eficiente y barato engañar, porque tenemos Facebook, Twitter e Instagram”, asegura el profesor, quien también hace un mea culpa, ya que por mucho tiempo los periodistas “fuimos tolerantes con las pequeñas mentiras. Ante una manifestación nos conformamos con pedir el dato de los asistentes a Carabineros o a los organizadores, y publicamos ese dato como verdad, sabiendo que puede ser falso. Esas cosas ya no pueden ocurrir si estamos en una lucha contra los fake”, puntualiza Arriagada. 

El juego de moldear conductas

Las noticias falsas están ahí, siempre son peligrosas, pero se tornan más graves cuando hay detrás una intención de moldear conductas. Según el sociólogo, Magíster en Investigación Social, Cristóbal Reyes, las fake news, en el mundo suelen ser una buena herramienta, en este sentido, en la previa de elecciones populares. Aquí entra en escena “el juego de la construcción de realidad” en el que supuestos medios de comunicación o personas particulares con influencia, divulgan las noticias falsas intentando reforzar creencias subjetivas y convertirlas en verdades absolutas con un propósito.

Pone el ejemplo de lo ocurrido en los últimos comicios presidenciales en Chile a fines del 2017, donde, sostiene, se viralizaron videos de los candidatos presidenciales. “En esos casos existía la intención de influir, generando efectos en el comportamiento de las personas y probablemente los tuvieron, porque si las noticias falsas existen y alguien está generándolas se debe a que dan resultados”, asevera el sociólogo.

¿Leyes insuficientes?

Lo decía el abogado Fernando Venegas, representante de las trabajadoras de Unimarc cuya información falsa divulgada en un video hizo de sus vidas un calvario por varios meses. “Es difícil obtener buenos resultados en estas materias”, sin embargo existirían herramientas. 

Pero hay que hacer la diferencia. El caso de las mujeres es una fake news que tiene su génesis en la acción de un particular que mal utiliza su imagen. Desde el punto de vista penal, según explica el abogado Absalón Valencia, la sanción podría buscarse por el delito de injurias que en el mejor de los casos derivaría en una indemnización, sin embargo, el video continuaría circulando por la red, por lo que el daño sería irreversible. 

Otra vía estaría en la Ley de Protección de Datos Personales. “Esto tiene que ver con el tratamiento y modificación posterior de una imagen, porque esta ley no te faculta para que tú, sin la autorización de la persona puedas hacer uso de la imagen y de los datos sensibles de nadie”, expresa el profesional quien especifica que las sanciones en este sentido también pueden variar entre una indemnización, o multas, “en ningún caso una sanción penal”. 

Pero, ¿qué tan eficiente resulta esta ley? Para el abogado Carlos Reusser, “es dejar en la indefensión a las personas, ya que en la práctica, si las personas tienen un problema de protección de datos, deben recurrir a un juzgado, pagar un abogado, luego probar todo lo que afirma y luego de eso el juez le dirá si existe o no un delito, para aplicar una multa que no irá en favor del afectado. Entonces, no es conveniente en ningún caso para la víctima”, expresa. 

Cuando la fake news no es "contra una persona"

Así como están las fake news injuriosas contra un particular, que generalmente provienen de cuentas en redes sociales que no están asociadas a otro sitio, también están las que se generan desde los propios medios de comunicación “poco serios”. En estos casos, sí existiría un vacío legal mayor, pero tampoco estaríamos en un total desamparo. 

Según explicó a El Día en su minuto, el abogado Christian Scheechler, Doctor en Derecho de la Universidad de Deusto (España) y académico de la UCN, no hay una figura específica que tipifique a la noticia falsa como delito, pero el contenido de estas publicaciones puede ser susceptible a sanciones que las leyes actuales ya contemplan. “Lo más común es que estas informaciones contengan injurias o calumnias y sobre esa base se pueden denunciar”, consigna.

Pero, ¿qué ocurre cuando la noticia pretende la manipulación mediante la falsedad? El abogado asevera que en estos casos “tampoco existe un completo vacío” y alude a que la Ley 12.927 de Seguridad Superior del Estado, en su artículo 4, letra G, castiga a quienes propaguen por cualquier medio, incluidas las redes sociales, noticias o informaciones tendenciosas o falsas destinadas a destruir el régimen republicano y democrático de Gobierno, o perturbar el orden constitucional, la seguridad del país y el régimen económico monetario, entre otros.

“Es decir hay una legislación que protege los derechos colectivos. No hay una total impunidad. Sólo que las figuras son restrictivas y abarcan ciertos ámbitos de las noticias que pueden calificarse como falsas”, precisó Scheechler. 

Batalla desde la academia 

Sin duda que hoy día las noticias falsas son el desafío que los periodistas deben enfrentar día a día. Aquello lo tienen claro en la Escuela de Periodismo de la Universidad de La Serena, por lo mismo, su director, Cristián Muñoz asegura que están siempre recalcando a los alumnos “las graves consecuencias que puede tener este fenómeno”, porque la sociedad no encuentra en quién confiar. 

Precisa que la clave está en la ética profesional. “Los periodistas ahora más que nunca tienen que hacer la diferencia, y realizar el ejercicio del oficio, como confirmar la información, contrastar la fuente y buscar siempre fuentes que no estén comprometidas. Esto hoy en día cobra mucho más sentido, en épocas en que la posibilidad de generar contenido falso es mucho más fácil”, manifestó. 

El académico puntualiza que es importante no caer en la tentación de “publicar por publicar, cayendo en la inmediatez”, ya que eso puede hacer al profesional en la desinformación. “Hay veces que tenemos un dato que puede ser muy atractivo, pero antes de compartirlo, y darlo como un hecho verídico, tenemos que periciarlo, porque una noticia falsa, puede destruirle la vida a una persona”, expresó. 

La sociedad contra las mentiras

Desde la Asociación Nacional de Prensa (ANP) el actual director, Juan Jaime Díaz, manifestó que la batalla por terminar con las fake news “es de todos”, y que los legisladores tienen que crear leyes más drásticas “contra los delincuentes que intentan destruir la honra de las personas”, puntualizó. 

Hizo el llamado a los medios tradicionales, “los que generamos los contenidos”, a diferenciarnos del resto de sitios de dudosa procedencia. “La información que generamos tiene que ser mucho más profesional, del mayor estándar y la calidad posible porque así la gente nos va a poder diferenciar, y va a poder diferenciar donde lee o adquiere la información que es la real”, sostuvo. 

En la misma línea, Francisco Puga Medina, gerente general de Diario El Día, insistió en que el gran desafío del medio, “es dejar en evidencia a los medios que hoy están publicando noticias falsas. Por lo tanto nos hemos puesto como un objetivo verificar las noticias, y las fuentes. Sobre todo viendo que hoy día se informan muchas cosas y denuncian llegan por las redes sociales, nosotros vamos directamente a la fuente para ver si es real o es mentira”, precisó. 

Puga apuesta a profundizar, más que a golpear con la noticia. “Lo que buscamos es ser contundentes y veraces para que la gente confíe en nosotros y nos diferencie de medios que no trabajan con la verdad. Sabemos que es el camino más difícil, pero lo que nosotros buscamos no es informar primero, sino que informar de la mejor manera y más completa posible”, expresó, dejando claro que el único camino para derrotar a las fake news, es el rigor del trabajo periodístico para ganarse la confianza de la gente. 

 

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