El género predominante en el planeta llamado sexo débil es más fuerte que nunca, un movimiento que sacude a la sociedad no solo en nuestro país, sino que, a su vez, desde todo el mundo bajo la bandera de la igualdad de negrero algo no desconocido para machos dado a que la desigualdad es parte de nosotros desde la colonia. Pero ¿cuál es la diferencia a otros movimientos que se han desarrollado en Chile y mundo? un factor clave son las acciones arbitrarias y de injusticia por parte del género masculino y cultural, al igual que del propio sistema en que nos encontramos como sociedad. Casos controversiales como la llamada “manada de lobos” en España, la primavera árabe en África y Oriente medio, femicidios en los noticieros, acosos y abusos sexuales, discriminación laboral y salarial, entre otras, son una pequeña lista de algunos casos que encienden el movimiento, que existe desde hace bastante tiempo, pero que en la actualidad la comunicación en línea a puesto los distintos eventos en evidencia y conocimiento alrededor del mundo, uniendo la simpatía femenina y apoyada por distintas organización, movimientos sociales y géneros.

Para hablar del movimiento feminista debemos hablar del machismo, el cual se encuentra culturalmente arraigado y que lo podemos definir en el sexismo. Según Estefanía Vela (Investigadora en estudios de género – México) el sexismo se divide en dos aspectos, un de manera hostil, como las mujeres pertenecen a la cocina, son menos fuertes que los hombres, no deben trabajar, entre otras y el otro contraproducente el sexismo benevolente, donde las mujeres son delicadas como el pétalo de una flor, el hombre debe cuidar de ellas, son más sentimentales. Pero lo que crea el machismo en esta definición, es que no mira a la mujer como un par, al contrario, como algo diferente, gatillando la desigualdad en el género de quien es más fuerte y débil, o quienes tienes más o menos derechos que el otro.

Según la RAE que nadie lee este libro. Se define el feminismo como “Ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres” movimiento que ha tenido resistencia social y que se ha descalificado por algunos como feminazis, que por cierto no conocemos libros, discursos o mujeres que se dediquen a matar hombres.

Hoy el movimiento es más que un grupo de líderes haciendo una carrera política desde las universidades, ya que este se desarrolla desde un pensamiento colectivo que empatiza y reconoce que debe haber cambios, dado a la época y un ya basta de desigualdad de género. No es nuevo el liderazgo femenino que ha tenido en nuestra historia, mujeres como Úrsula Suarez (siglos XVII y XIX) desde la colonia se transformó en una de las primeras escritoras en un tiempo donde la mujer solo tenían un rol en las labores domésticas y quien desde el claustro de su convento desarrollo la literatura femenina de la época, o como Eloísa Diaz (XIX) quien rompe un paradigma del sistema como la primera mujer medico en América del Sur, quien muchas ocasiones debió asistir con su madre a clases y luchar contra el prejuicio de sus profesores. Ya en el siglo XX, se inician los movimientos feministas para ingresar al sistema electoral, con la aprobación del voto femenino de quienes hasta ese entonces era un derecho civil denegado por naturaleza, en los años veinte se inician las movilizaciones quienes exigían la participación de la mujer en los sufragios, concretándose en las elecciones municipales de 1935 donde 98 de las inscritas, 25 fueron elegidas, y demorándose 134 años de republica en aprobarse el voto para elecciones presidenciales (1949) por el Pdte. Gabriel González V. en parte por la presión del movimiento que en los años cuarenta era más fuerte, efectuándose en las elecciones presidenciales de 1952, liderado por Elena Caffarena fundadora junto a Olga Poblete el Movimiento Pro-Emancipación de las Mujeres de Chile (MEMCH) que promovía los derechos políticos, social y sexuales de todas las mujeres. Amiga de otra feminista Gabriel Mistral (P. Novel de literatura 1945), movimiento más conocido como MEMCH que se reactivó en contra de la dictadura en Augusto Pinochet en 1983. Entre los años 60 a 80 el movimiento evoluciona en pro de la libertad femenina para la despenalización del aborto, métodos anticonceptivos, educación sexual, violación y maltratos físicos y psicológicos hacia la mujer, algo no desconocidos para sociedad en el mundo que hasta hoy es una lucha actual del movimiento.

Sin duda no existe otro movimiento con más batallas en el tiempo que perdura hasta nuestros tiempos, las cuales, por cada una ganada, marcan un precedente para las siguientes generaciones.

Son las mujeres la nueva revolución del sexto sentido o simplemente las precursoras de marcar un hito como filantropía que todos somos parte de esta sociedad que colabora para un bien en común. Sin duda suena hermoso y quién no se subiría a un caballo de batalla a tales románticas acciones como sociedad, pero sabemos que es un poco más difícil. El feminismo marca un precedente en donde el mensaje es claro, es mal visto no poseer integridad de igualdad de género, donde cada una no está sola y que todos tenemos los mismos derechos civiles, laborales y sociales, lo cual abre otra encrucijada social para los hombres. El movimiento debe estar preparado para afrontar los resultados del movimiento, ya que la igualdad de género es para todos(as) y que en la actualidad son parte de una deuda pendiente del sistema social en que vivimos como lo son los derechos de los hombres en la tuición legal de los hijos preferentemente para las mujeres, el prejuicio de las labores domésticas que puede y debe cumplir, pre y postnatal, entre otras y que engloba a los movimientos homosexuales en el matrimonio igualitario, adopción y discriminación, además de la educación de género en los colegios.

La Naciones Unidas (2014) lanzo la campaña “He for she” (Él para ella) que define la igualdad de género, no solo para la mujer, sin para la humanidad y que en este sentido todos tenemos los mismos derechos como sociedad, definiendo un frente en común es lo más viable para la búsqueda de la armonía entre los distintos géneros.

La pregunta es ¿cómo en toda la historia de la humanidad no se ha podido cerrar esta brecha? Lo buenos es que desde las precursoras de los movimientos feministas se encuentra posicionado y que debemos poner todos de nuestra parte para trabajar este evento social, y que el feminismo no se transforme en un hembrismo como el hombreismo en machismo.

Diego Comigual Turra

Director Ejecutivo 

Evolución Social ONG

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