El pasado 25 de Abril Chile y el mundo conmemoraban el día internacional de la lucha contra el maltrato infantil, paradójica e irónicamente, tres días después, la tarde del sábado 28 de Abril de 2018, los chilenos nos encontramos lamentando el homicidio y violación a una lactante, perpetrado (presuntamente) por quien era el encargado de preocuparse de sus cuidados y protección. La niña, que no alcanzaba los dos años de edad, de nombre Ámbar, a su llegada al centro asistencial presentaba múltiples lesiones cuya gravedad dejaban entrever un brutal maltrato físico además de acciones de vulneración a su indemnidad sexual. Reitero, Ámbar no alcanzaba los dos años de edad igual que Sophía quien, tres meses antes, el 25 de enero de 2018, en Puerto Montt, era brutalmente asesinada por quien debía haber sido su más ferviente protector, su padre. Ambas niñas, de un año 7 meses y un año 11 meses respectivamente, murieron en manos de quienes serían los encargados de guiarlas, educarlas, protegerlas y enseñarles el mundo, lamentablemente vieron y vivieron primero lo más ruin de nuestra sociedad sin alcanzar a disfrutar los colores, las risas, las caricias y el amor.

Hoy por hoy, los periódicos, noticieros y redes sociales nos muestran a una comunidad que se moviliza a través de marchas, recolección de firmas y protestas expresando su descontento con lo ocurrido a la pequeña Ámbar pero, como siempre, todos REACCIONAMOS tarde, cuando la vida de nuestros niños, niñas y adolescentes no están en riesgo sino que reaccionamos cuando su vida ya no existe. ¿Sabían ustedes que el último estudio de UNICEF CHILE, indicó que solamente el 24.7% de los niños encuestados señaló no sufrir ningún tipo de violencia al interior de sus hogares? De manera más simple, tres de cada cuatro niños chilenos son maltratados en sus hogares.

Ante esto nos preguntamos ¿Qué estamos haciendo? Si bien es cierto la responsabilidad de protección de los niños, niñas y adolescentes de nuestro país es primeramente obligación de sus padres, también son garantes de derechos el Estado, todas las instancias político administrativas  a nivel regional, provincial y local, las instituciones (colegios, consultorios, jardines infantiles) así como todos y cada uno de nosotros, la sociedad civil, organizada o no,  TODOS somos co-garantes de derechos, cualquier persona que se relacione con los niños y niñas puede ayudar a que se respeten sus derechos, TODOS tenemos la RESPONSABILIDAD Y EL DEBER de hacerlo, las instituciones así como la comunidad en general debemos comprometernos,  preocuparnos y responsabilizarnos por los niños, niñas y adolescentes de nuestro barrio, de nuestro sector, de nuestra villa o población, porque como sociedad, como vecinos, no podemos hacer oídos sordos ante el llanto desgarrador de un niño, ante los malos tratos o gritos que oímos en la casa de junto, no podemos hacernos los ciegos cuando caminando por la calle vemos que un padre o madre tira del pelo o empuja a un niño, porque cuando ocurren casos como estos, se escucha decir a los vecinos del barrio… “hay, si la chiquitita siempre lloraba, se escuchaba desde la calle como lloraba”, “pobrecito pequeñito, siempre lo gritaban tanto, lo trataban tan mal, sufría todo el tiempo”  lo que da cuenta de que la situación era conocida por muchos, sin embargo a veces, nadie denuncia a tiempo. Por esto es imprescindible TU denuncia, si escuchas, ves o sabes de alguna situación de esta índole DENUNCIA (Carabineros de Chile, PDI, Fiscalía), es deber de todos nosotros cuidar de nuestros niños, niñas y adolescentes.

Les invito a tomar la responsabilidad de proteger a los niños, niñas y adolescentes de nuestro entorno comenzando por cuidar y proteger, como aquel tesoro más valioso de la tierra,  la vida de nuestros propios hijos.

Atentamente,

 

Carolina Contreras Candia

 

Autor

Trabajadora Social. Postítulo en Gestión del Desarrollo Social.

 

 

 

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