• Los muertos en el sismo son todos indonesios y la mayoría -78- falleció en el norte de Lombok, mientras que entre los heridos hay siete extranjeros: un danés, un estadounidense, una británica, un francés, una belga, una checa y una surcoreana.
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Efe
Tras los primeros momentos de pánico, parte de los viajeros han ido saliendo en vuelos o barcos y otros se hospedaron en hoteles a esperar que salieran sus aviones.

Los primeros turistas empezaron a llegar a la isla indonesia de Lombok tras el terremoto de magnitud 6,9 que el pasado domingo causó 131 muertos, más de 1.400 heridos y 156.000 desplazados.

Las tareas de rescate continúan entre los escombros de los hogares y algunas mezquitas que quedaron derruidas, principalmente en el norte de la isla, mientras que decenas de miles de damnificados esperan la llegada de ayuda en las zonas más remotas.

Sin embargo, muchos hoteles y establecimientos funcionan con normalidad, principalmente en el centro y sur de Lombok, una isla de unos 4.500 kilómetros cuadrados situada en la región central de Indonesia, cerca de la turística Bali. 6102

Apenas quedaban una veintena del más de un millar de turistas que acampaban desde el lunes en el aeropuerto de Lombok con la esperanza de coger un vuelo hacia Bali o Yakarta.

Tras los primeros momentos de pánico, parte de los viajeros han ido saliendo en vuelos o barcos y otros se hospedaron en hoteles a esperar que salieran sus aviones.

"La situación es mucho mejor y operamos casi con normalidad. Empiezan a llegar nuevos turistas a Lombok, aunque menos que antes", dijo a Efe Faik Fahmi, director de la empresa estatal Angkasa Pura I, que gestiona los aeropuertos de Indonesia central y oriental, incluidos los de Lombok y Bali.

Precisó que en Bali, donde dos personas murieron debido al seísmo, la situación es completamente normal.

Los muertos en el sismo son todos indonesios y la mayoría -78- falleció en el norte de Lombok, mientras que entre los heridos hay siete extranjeros: un danés, un estadounidense, una británica, un francés, una belga, una checa y una surcoreana.

La francesa Tamsyn, de 23 años, es una de los 3.000 turistas (y 4.000 locales) evacuados desde las islas Gili, situadas frente a Lombok, cuando el terremoto dañó gran parte de las infraestructuras y dejó el archipiélago sin luz.

"Yo estaba en Gili Air", relató a Efe Tamsyn en el vestíbulo del aeropuerto de Lombok, donde lleva esperando desde el lunes para tomar un vuelo con destino a Singapur.

La joven, que estaba viajando sola por Indonesia, explicó que cuando ocurrió el seísmo el domingo se encontraba en el hotel y, ante la alerta de tsunami, subieron a un punto alto de la isla.

Cuando terminó la alerta, pasó la noche con otros cientos de turistas en esterillas y mantas.

"Lo peor fue cuando me vi sola... La gente lloraba y yo también lloraba", señaló ya más tranquila.

El lunes por la mañana pudo coger un barco hacia Lombok y luego la llevaron en autobús hasta el aeródromo, donde se encontró con una situación caótica.

"Había bastante agua, pero no había mucho personal y nos dieron pocas mantas y comida", relató.

Tamsyn pudo llamar a su madre a Francia y con su ayuda consiguió comprar un billete para un vuelo esta noche a Singapur, su escala antes de volver a Francia.

Personal de diferentes embajadas, incluida la española, continuaba hoy en el aeropuerto para ayudar a sus ciudadanos y algunos funcionarios indonesios asistían a los extranjeros que han perdido sus pasaportes en el caos, entre otros problemas.

En el norte de Lombok, los equipos de rescate buscan supervivientes o cadáveres con ayuda de excavadoras entre los escombros, con cada vez menos esperanzas de encontrar a víctimas con vida.

El lunes rescataron con vida a un hombre de una mezquita derruida en la localidad de Tanjung, mientras que Nadia, una joven de 22 años, fue sacada el martes viva, pero conmocionada, de una tienda colapsada en la aldea Pemenang Timur, ambos lugares en el noroeste.

Ridwan Sobri, portavoz de la Cruz Roja indonesia, explicó a Efe que aún no hay electricidad en las islas Gili, evacuadas casi en su totalidad, o en otras partes del norte y noroeste de Lombok, como Tanjung o Bangsal, aunque sí funcionan servicios básicos gracias a generadores.

Agregó que aún hay muchas víctimas que necesitan agua, alimentos y tiendas de campaña, sobre todo los alrededor de 20.000 afectados en las zonas más remotas de las colinas y en torno al volcán Rinjani en el norte.

El terremoto del domingo en Lombok fue precedido por otro el 29 de julio de magnitud 6,4 que dejó un saldo de 16 muertos, 355 heridos y 1.500 edificios destruidos.

Indonesia se asienta sobre el llamado Anillo de Fuego del Pacífico, un área de gran actividad sísmica y volcánica sacudida por unos 7.000 temblores al año, la mayoría moderados.

 

 

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