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Eleazar Garviso
En las calles de las ciudades palestinas se respira frustración, indignación y desesperanza, pero a pesar que han pasado más de 70 años, aún mantienen un dejo de esperanza que se traduzca en el reconocimiento oficial como Estado y sobre todo que les permita transitar libremente por lo que ellos denominan sus territorios que le fueron usurpados lentamente, aunque los jóvenes son más pesimistas. Diario El Día acompañó a una delegación chilena y conoció en el lugar cómo estos habitantes están dando una lucha que en países como Chile no aparece y que sólo se deja llevar por la violencia que se vive en la Franja de Gaza. .

Fouad Muaddi (28) volvió hace 4 años  a la localidad de Taybeh en Palestina.  En la tumba de sus antepasados en el cementerio del pueblo lanza una postura provocadora. Desafiante.   Confiesa que  actualmente  jóvenes como él, “no tienen esperanzas.  Están desesperados y no saben qué hacer, pero también creo que es un deber quedarnos acá. Si escapamos hoy lo haremos hasta el resto de nuestras vidas”, remarca con emoción.

El testimonio refleja claramente lo que hoy viven miles de palestinos y que diario El Día constató en  terreno luego de acompañar por cerca de 10   días  a una delegación chilena integrada por parlamentarios y dirigentes políticos, además de integrantes de la comunidad Palestina en Chile, quienes extendieron la invitación y la financiaron.

El objetivo fue claro. Visibililizar un conflicto que ya se arrastra por más de 70 años. En las diferentes ciudades visitadas se verificó que lejos de la confrontación armada y bélica que se vive con fuerza en la franja de Gaza, los palestinos sobrellevan un drama que  califican de mucho peor: La resistencia silenciosa.

Mohamed, estudia  en la Universidad de Belén y su mirada  es coincidente con la de Fouad. Reconoce que muchos  padres no tienen recursos para pagar la universidad a raíz de la ocupación. “Se ven obligados a dejar la carrera porque no pueden cubrir los requisitos para seguir estudiando. Falta opción para el desarrollo de sus familias  por lo que muchos salen a trabajar y dejan los estudios por necesidad”, sintetiza.

Nuestro primer destino fue Ramallah. Una ciudad donde según chilenos que ejercen labores en la OLP, se vive una ‘burbuja’. Se refieren a que los imponentes edificios y las decenas que están en construcción hacen aparecer un territorio pujante y que raya en el idealismo de fraternidad.  En todo caso, si no somos alertados de este fenómeno, la primera impresión es que  efectivamente reina la tranquilidad  y el proceso de paz estaría a la vuelta de la esquina. Aquí se concentra el poder político y donde se levantó el museo en honor al líder Yasser Arafat tras su muerte.

El ex embajador de Palestina en Chile Husseín Abdelkhalo remarca que viven en una permanente angustia. “La presencia militar está en todas partes. Para trasladarse de Ramallah a cualquier ciudad cercana se tiene que pasar por controles israelíes. Esto es el día a día de los palestinos”, resume.

Explica que con el boom inmobiliario que se advierte en Ramallah se intenta retener a las familias. “Para que nuestros jóvenes sigan acá. La mayor forma de resistir  a la ocupación es la permanencia”, sintetiza.

Su visión  sobre el objetivo  de Israel es tajante. Cree que no desea alcanzar la paz, “quiere seguir ocupando y colonizando. Pero, a quienes nos visitan les decimos que  se aplican las leyes internacionales. Lo más grave es que un país ocupante como Israel está siendo apoyado por la primera potencia mundial que es Estados Unidos e Israel no es más que una base de ese país”, retruca.

Como sus connacionales siente que la salida al conflicto es que Israel se retire de los territorios palestinos ocupados y que a sus habitantes se les entregue su libertad, “que se cree el Estado Palestino y luego convivir, pero en igualdad y no uno dominando al otro.  Nosotros vivimos como si estuviéramos en  Sudáfrica en un sistema de aparthaeid. Pero, somos felices de ser palestinos y resistir en nuestra tierra”, insiste.  

Las primeras señales de la ocupación

Basta con  salir  a los alrededores de Ramallah  para verificar las primeras señales de la ocupación. Lo vivimos cuando llegamos a Khan Alhmar al este de Jerusalén. En el trayecto se observa el caos del tránsito por la demora de un chek point. A última hora la delegación opta por seguir otra ruta para evitar el control, aunque el costo fue aumentar la demora del trayecto.  La presencia de los soldados israelí se hace sentir. No pasan desapercibido con sus armas  y un caminar desafiante.

Cerca de una hora llegamos al destino.

Habitan cerca de 180 personas y se eligió este sector para explicar cómo un fallo judicial dictado en la justicia de Israel  está a punto de provocar la desaparición del poblado. Una vez  que se concrete la sentencia será demolido.

La familia de Yusef  se roba las miradas de la delegación de parlamentarios y personeros chilenos, sobre todo Bataul. Es una niña de 4 años que saluda tímidamente. Pero, de inmediato entra en confianza.  Apareció del patio de su vivienda donde en la puerta flamea una bandera palestina. Vive con sus hermanos  Hussan (12), Ahmad (14) y Chassan (13), quienes no se despegan de la delegación. Incluso, participaron en el recorrido por una escuela donde, pese al momento que viven, se educan  los menores de este campamento  y de los alrededores. La mayoría son musulmanes y se alimentan de la ganadería de cabras y ovejas.

Cuando preguntamos a Yusef  por las expectativas, se encoje de hombros y responde Husseín Abdelkhalo, ex  embajador de Palestina en Chile entre 1992 y 1997.  Su respuesta intriga. “Es incierto”, indica lacónico.  Lo que  más critica es que  los habitantes desean progreso, pero los israelíes no lo permiten  y las propias autoridades palestinas poco pueden hacer.

Los contrastes son enormes. Para llegar al poblado accedimos por un camino de tierra, pero desde la mitad de la población se advierte lo moderna de la autopista  y el aumento de los asentamientos israelíes.

El presidente de Evopoli, Hernán Larraín Matte, reconoció que a medida que se conoce la realidad palestina, “vamos comprendiendo que los acuerdos de Oslo están lejos de cumplirse  y que  el pueblo palestino vive una muy cruda realidad. Está el espíritu de seguir comprendiendo y entendiendo para luego ver cómo se apoya esta causa”,  aseguró.

Hebron: una bomba de tiempo

Cuando llegamos a Hebrón la situación cambió radicalmente. La presencia militar impacta del primer momento. De hecho, para acceder al área estipulaba en el programa pasamos por el primer filtro. Un check point regula el paso de un lugar a otro de una misma ciudad. Pero, no es la única restricción. El guía  explicó que las zonas están delimitadas y existen calles por donde los palestinos simplemente no pueden circular. La tensión se vive al máximo y la delegación chilena lo experimentó en carne propia. Presenció la humillante detención de un joven que circulaba en bicicleta por un lugar prohibido y enfrentó la prepotencia de colonos y soldados israelíes.  El diputado de la UDI, Guillermo Ramírez, señaló a El Día que  estos episodios, “aumentan el resentimiento y el mundo no lo sabe y es justamente lo que se tiene que parar”, ejemplificó.

La senadora  y presidenta  nacional de la UDI,  Jaquelyn  Van Riselbergue  enfatizó  que le parecía increíble que en este lugar pasen este tipo de situaciones. “No sé cómo esto no lo sabe el mundo. Las restricciones y agresividad no sólo de los soldados sino que también de los colonos”, exteriorizó.

Para el diputado Diego Chalper (RN) Hebrón es una ciudad, “sitiada. Es preocupante ver como a esta altura después de todo lo que nos tocó vivir en el siglo 20, esto se mantenga en la más absoluta desatención internacional. Aquí veo al menos unos 15 derechos humanos abiertamente conculcados”, manifestó.

El presidente nacional de RN, Mario Desbordes enfatizó que los colonos, “provocaron un conflicto. Fue  una provocación y  también Israel debe tener más cuidado a quien tiene en estos controles”.

La ex candidata presidencial  del Frente Amplio, Beatriz Sánchez reconoció que este episodio le recordó los peores momentos de Chile post  1973. “Cuando uno andaba en la calle y llegaba un policía y lo detenía sin saber porque. En este caso igual. Es como estar en dictadura, fue la primera imagen que se me vino a la cabeza”, enfatizó.

La embajada Israel en Chile lo definió como  “incidente menor”. Difundió que que a pesar  que las publicaciones hablaron  de hostigamiento por parte del Ejército Israelí a los parlamentarios, “lo cierto es que el Ejército israelí actuó de forma respetuosa, para apaciguar los ánimos, como también declararon los mismos diputados a la prensa”. Es por ello que invitaron  a los parlamentarios chilenos a conocer la realidad de Medio Oriente, “encontrándose con ambas partes, para apoyar el acercamiento y el diálogo”, afirmó.

El  doctor Azam Al Ahmad del Comité Ejecutivo de la OLP y miembro del Consejo Nacional Palestino, asegura que Israel  lo que busca es que no vengan delegaciones internacionales a Palestina para, “evitar que vean lo que está ocurriendo como el apartheid y la dureza de la ocupación.  Hay colonos muy extremistas y fanáticos que no quieren que se vea lo que está ocurriendo en los territorios palestinos”, remarca.

Sin embargo, el gobernador de Jerusalén, Adnan Ghaith, dijo estar consciente que los parlamentarios chilenos llevarán el mensaje, “de ver nuestro sufrimiento y es por ello que esperamos hacer lobby internacional por la causa palestina para enfrentar la política norteamericana-israelí que nos afecta día a día”, ratificó.

Ayman Odeh parlamentario del Kneset israelí advirtió que Israel a través de sus actividades coloniales y el muro de quiere anexar más tierras de los territorios palestinos. “Benjamín Netanyahu ha puesto todos los obstáculos posibles en las negociaciones y no quiere ninguna solución y que perdure esta situación de statu quo y lamentablemente sus ideas también han sido adoptadas por Donald Trump (Presidente de Estados Unidos)”.

Belén: La ciudad dividida

En Belén también se advierte los efectos de una presión sicológica y en silencio. Nos hospedamos en el Hotel Jassir Palace ubicada en la que otrora fue una avenida central y pujante. Hoy está interrumpida. A metros se aprecia la enorme mole de cemento de ocho metros de altura  que dividió en dos a  Belén. Nuevamente la degradación, según los palestinos,  se advierte cada día al cruzar un check point. La propia presidenta nacional de la UDI,  Jaquelyn  Van Riselbergue antes de abandonar Belén subió a su cuenta de twitter una fotografía donde se advertía a decenas de palestinos esperando pasar, mientras que en la fila de turistas el ingreso se desarrollaba sin  complicaciones. Para la dirigenta simplemente una humillación. Incluso, provocó un remezón en un ala de su colectividad al admitir que lo que había visto es simplemente  un ‘apartheid’.

La abogada Dalia Qumsieh de la fundación Al-Haq (organización Independiente de DDHH)  vive en Ramallah, pero viaja todos los días a Belén y debe  levantarse a la 00: 06 de la mañana para llegar en dos horas a su oficina. Sin  embargo,  explica que si no estuviera el muro y los check point se demoraría entre 20 a 30 minutos. En una zona alta de Beit Jala confiesa a la delegación chilena el duro momento que, como ella, viven miles de compatriotas.  Lamenta que en el avance del muro de la discordiase entregue el argumento de la seguridad. “Es falso. No hay razones de seguridad”, recalca.

Mohamad Abu Srour integra el Comité de Refugiados de Aida y coincide que esa postura, “es la excusa histórica de cualquier colonizador para justificar lo que está pasando. Qué puede hacer una piedra en contra de un soldado de lo más equipado del mundo”, ejemplifica. 

Para el doctor Azam Al Ahmad se genera el efecto contrario. “El muro es anexión  y no protección a los israelí. Si hay alguien que quiera hacer una acción armada  no hay que saltar el muro. El pretexto que han utilizado es para proteger la seguridad del Estado de Israel y si fuera así, deberían haber construido el muro en las fronteras de 1967 y no en el interior de los territorios del pueblo palestino”, explica.

Shawan Jarabín, director general de Al-Haq agrega que si Israel insiste en el concepto de seguridad, “por qué no colocan a sus ciudadanos al medio del territorio palestino. Los argumentos no son lógicos. No hay nada que se puede llamar seguridad sin paz y no puede haber paz sin justicia”, enfatiza.

La abogada Qumsieh reconoce con decepción que la Corte Internacional más que transformarse en un garante del Estado de Derecho, “se  comporta como comparsa del ejército israelí”. Lo peor es que sostiene que el palestino que se oponga al muro, “será considerado terrorista. Entonces cualquier camino está bloqueado”, reitera.

Para el diputado de la Región de Coquimbo y presidente del  Comité Parlamentario chileno-palestino, Sergio Gahona (UDI) los check point en Hebrón y muros en Belén  son simplemente una afrenta. “Imaginate que en La Serena estemos ocupados por una fuerza extranjera y que tengamos que pasar de la Plaza de Armas a La Recova por controles militares o mostrar nuestro carnet de identidad o pasaporte”, detalla.

En el caso de los muros cree que afecta la calidad de vida. “Aquí se separan familias, dificultan la actividad laboral y desarrollo profesional. Este es el muro de la vergüenza”, puntualiza con decepción.

El  representante del BDS, Omar Bargouthi aseguró que se está viviendo una ocupación silenciosa, “lo que hacen los israelíes es bloquear los caminos. Y en las rutas que  dejaron abiertas están los check point, que registran todo”.

Igualmente reiteró que se estaba solicitando que se pare con la complicidad. Admitió que Chile  tiene  el deber de respetar el derecho internacional, “y no tratar  con entidades  que no respetan ese derecho y no firmar  un acuerdo de libre comercio con Israel”, advirtió.

Resistiendo hasta el final

Diego Khamis, dirigente de la  Comunidad Palestina en Chile  reacciona con frustración con el avance de la ocupación en un área de su tierra de Beit Jala. “Siguen la lógica de la mayor  cantidad de tierra  y menor cantidad de palestinos. Lo lamentable es que los muros son levantados en terrenos palestino contra todos los tratados. Es un crimen de guerra. Lo que más provoca esto es impotencia. Yo soy chileno de origen palestino, pero existir es resistir y la idea es mantenerse en nuestras tierras”, ratifica con fuerza.

Los efectos  no solo visuales del muro los palestinos agrupados en el Comité de Refugiado de Aida lo está resistiendo estoicamente. Intentan hacer una vida normal. Pero,  a ratos confiesa que se sienten sobrepasados. En la sede de la entidad nos recibe Mohamad Abu Srour. Sin  tapujos cuenta las penurias que han vivido sus pobladores y lidera  un recorrido por los principales sitios del campamento. Su ingreso es una enorme llave que representa la esperanza del retorno.  Explica que desde estos campos de refugiados se han utilizado diferentes formas de resistencia, “no violenta, popular y pacífica…El pueblo palestino nunca se cansa ni se rinde. Actualmente estamos utilizando la cultura y la resistencia popular para demostrar al mundo que somos un pueblo que le gusta la paz y estamos   luchando por eso”, precisa.

En todo caso advierte con preocupación que la comunidad internacional, “no está tomando acciones, por ejemplo, en contra de este apartheid”, se queja.

Salidas al eterno conflicto

Shawan Jarabín, director general de Al-Haq no  se declara político, pero  intenta colocarle contexto a una futura salida al conflicto. Asegura que existe una línea pequeña entre el derecho y la propiedad. “Esto es un territorio ocupado. Si los israelíes dicen, por ejemplo, que hay que buscar una solución de dos Estados por qué entonces siguen construyendo colonias”, se interroga.

Pero, en medio de este debate se cae en el análisis del frente interno.

El propio Shawan Jarabín, admite que el Presidente Mahmud Abbás, que dedicó su vida a una salida de la paz, “frente a los ojos del pueblo palestino está muy debilitado, porque habló todo el tiempo de negociaciones y negociaciones”.

Su posición es tajante. Asegura que si no se reconocen los derechos de los palestinos, “no hay ninguna posibilidad de que haya paz. Uno de los errores de los acuerdos de Oslo es que Israel reconoció a la OLP y esta reconoció al Estado de Israel”.

El director General de la Comisión Independiente de los Derechos Humanos, Ammar Dwaik, comparte que internamente se vive un tema complejo con dos gobiernos separados. "Eso hace mal porque esos dos gobiernos no permiten que el parlamento funcione y que las dos autoridades no tienen que rendir cuentas a nadie. Hamas se encuentra en una situación completamente ilegal en Gaza y en Cisjordania Al Fatah tampoco está funcionado por lo que ambos impedirán la actividad política de la oposición y eso dificulta la situación para los derechos humanos…Pero, hoy la resistencia Palestina se está haciendo un tema global con mucha solidaridad internacional", exterioriza.

Ayman  Odeh, parlamentio miembro del Kneset,  admite que  la OLP es el auténtico representante del pueblo palestino. “Y llamamos a la unión patriótica y que los otros partidos como Hamas que se integren a la organización. Siendo congresista  en el parlamento israelí tengo que alinearme con el pueblo palestino. En una oportunidad me dijeron por qué no hablas de corrupción de la autoridad palestina, les respondí que la corrupción más grande es la ocupación israelí, pero más que eso, la corrupción que existe en Israel es más grande que la totalidad del balance de la autoridad palestina”.

Aunque en algunas zonas  el panorama es complejo, “no estaríamos dispuesto a abrir una guerra civil con los colonos, todavía hay espacio  para manejar este conflicto”.

El  ex embajador Husseín Abdelkhaloq cree que el objetivo israelí se reduce en dos frases, “‘queremos el territorio, pero no queremos la gente que está aquí’, por eso hacen la vida imposible”.

En todo caso llama a no generalizar, “esto no es un caos, son confrontaciones, aunque hubo etapas muy duras donde los tanques israelíes entraron y destruyeron todo”.

Igualmente lamenta que desde diferentes lugares del mundo se insista que Palestina no existe, “es una historia que han inventado y tratan de comercializarla, pero los hechos y la realidad demuestran todo lo contrario. Ellos (Israel) han querido hacer un Estado con el drama y derechos de otro pueblo utilizando la ley de la fuerza”.

El último ejemplo de humillación lo vivió el propio integrante de la comunidad palestina en Chile, Diego Khamis luego que al regresar a nuestro sin la delegación, denunció  que fue vejado en el aeropuerto israelí. “Voy saliendo y me hicieron un control feroz antes de entrar al aeropuerto y después, fue terrible, luego que me hicieron ingresar a un cuarto”. El comité de parlamentario chileno-palestino expondrá el episodio al canciller Roberto Ampuerto en los próximos días.

El peligro del statu quo

Para el primer ministro de Palestina  Mohamed Shtayeh (61)  hasta ahora, “no han sido derrotados”.  Aunque reconoce que las señales del último tiempo “es que están tratando que nos rindamos  y aceptemos sus propuestas. Pero, no nos van a derrotar, no nos rendiremos y nunca vamos  aceptar algo que  no sea digno de la justicia”, sentenció  en el encuentro que sostuvo con la delegación chilena de parlamentarios y dirigentes políticos. Cree que en territorio israelita el debate no es de guerra o paz, “sino que hacer la anexación o mantener el statu quo y esto significa la mantención de los colonos y la disminución de los territorios palestinos a raíz de la expropiación de esos terrenos y demolición de casas, especialmente de  Jerusalén”. Respecto a Hamás fue severo. A su juicio, no es un partido político “si no un arma para Palestina o de una comunidad internacional. Las decisiones de Hamas no son tomadas en Gaza, sino que en Turquía, Estambul. Hemos firmado protocolos, pero ninguno ha funcionado porque la reconciliación ellos la entienden de 180  grados diferentes”.

El ex embajador Husseín Abdelkhaloq dice estar consciente de  las contradicciones que se generan con Hamas, pero apunta  que  Israel tendría tratos con esta organización, “no sé si hay acuerdos firmados, pero lo que sé es que Israel ha beneficiado a Hamas para que pueda hacer una división interna en el pueblo palestino y quiere mantener la separación de la franja de Gaza de Cisjordania y eso le viene muy bien a Israel”, remarcó.

Cuando al primer ministro Shtayeh  le preguntaron si ahora la comunidad palestina estaba mejor que hace 10 años,   fue categórico. “Definitivamente estamos mucho peor ya que hay más colonos y menos territorios palestinos, menos  plata y hay una guerra económica contra nosotros. Más territorios controlados por Israel, pero los palestinos tenemos un espíritu de resistencia y no tenemos más solución que quedarnos en esta tierra para resistir. Lo que queremos es tener una vida normal con todos los derechos y por eso seguiremos peleando hasta el final, esto no puede continuar así 100 años”,  se explayó.

Leyes  a la medida

El director General de la Comisión Independiente de los Derechos Humanos, Ammar Dwaik, admitió que  están viviendo tiempos difíciles alimentado por la formación de un nuevo gobierno de extrema derecha en Israel, “y hemos notado en esta comisión los cambios en las leyes israelíes a nivel jurídico  que permite  de una manera más facilitada la anexación de territorios palestinos y agrandamiento de terrenos coloniales. Es lo que se llama la política de cantones”.

Ammar Dwaik  agrega que en Israel   a los prisioneros políticos se les advierte como “ criminales, pero para nosotros son un símbolo de la resistencia y están  en todo su derecho de resistir”.

Sus cifras son impactantes. Plantea que existen 1.100 presos, entre ellos 45 mujeres, 250 niños, y 500 presos políticos en cárceles sin condenas. Su análisis es que Israel pretendería una limpieza étnica, “y concentrar a los palestinos en las zonas A y B. Personalmente soy pesimista y no veo un solución en el futuro y pienso cómo será el futuro de los hijos en 20 años,  me da miedo. Hay que saber que antes de los acuerdos de Oslo había 200 mil colonos viviendo en Cisjordania y hoy en día hay 750. 000 mucho más violentos y agresivos".  

Walid Assaf , Jefe de del Departamento de  Combate  de los Asentamientos, sostiene que   siempre los israelíes hablan de paz, “pero actúan contra la paz, pero hay ejemplos que prueban que lo que tenemos hoy es una planificación de más de 50 años donde  se tiene a los palestinos en zonas aisladas y viviendo en cantones”.

Shawan Jarabín, director general de Al-Haq, expone claramente que los asentamientos y colonización , “son reconocidas como ilegales y todos reconocen que los asentamientos son el principal obstáculo para poder lograr la paz. El tema es que si todos reconocemos a las colonias como ilegales como es posible que se permita el comercio con esas colonias”.  En este  aspecto valoró que Irlanda sacará una ley que prohibiera el comercio con productos elaborados en las colonias y llamó  a que Chile adopte el mismo camino. “Creo que Chile no tiene gran comercio con las colonias israelíes, pero puede demostrar que es un país comprometido con el derecho internacional”, precisó.

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