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Efe
En su tercer sábado de movilización contra la nueva subida de impuestos al carburante y el endurecimiento del coste de vida, la protesta se saldó con 682 detenciones en toda Francia

El presidente francés, Emmanuel Macron, pidió al primer ministro, Édouard Philippe, que se reúna con la oposición y con los "chalecos amarillos" para buscar una salida a la crisis nacional provocada por sus protestas por la subida del coste de la vida, mientras el movimiento insta a nuevas manifestaciones.

Macron se dejó ver a primera hora en la zona más afectada por los tumultos de ayer -el Arco del Triunfo y sus avenidas- para comprobar los daños provocados por las protestas contra la subida de impuestos al carburante.

Después se reunió después en el Elíseo con Philippe; el ministro del Interior, Christophe Castaner; el secretario de Estado de Interior, Laurent Nuñez; la ministra de Justicia, Nicole Belloubet, y el ministro de Ecología, François de Rugy.

No hubo comunicado tras el encuentro ni intervención del presidente, a quien políticos y prensa nacional esperaban escuchar, tras solo haber hecho una breve referencia desde Buenos Aires, donde participaba en la cumbre del G20.

682 detenciones en toda Francia (412 en París) y 263 heridos, entre ellos cinco graves y 81 miembros de las fuerzas del orden

"Siempre respetaré el desacuerdo, siempre escucharé a la oposición pero jamás aceptaré la violencia", dijo el sábado.

Según fuentes del Elíseo, Macron instó a Philippe a reunirse con los jefes de los partidos con representación parlamentaria y con los representantes de los manifestantes, sin dar una fecha concreta, con la voluntad de "dialogar". Y solicitó además una "reflexión sobre la adaptación del dispositivo de mantenimiento del orden en el futuro".

Philippe podría encontrarse de nuevo con la inverosímil situación que vivió el pasado viernes tras haber invitado a una delegación de "chalecos amarillos". Solo se presentaron dos miembros de este colectivo: uno que quiso guardar el anonimato y otro que se marchó minutos después de llegar ante la negativa del primer ministro a que se filmara la reunión.

Antes de irse, este "chaleco amarillo" dijo a la prensa que había recibido fuertes amenazas y presiones por parte de otros miembros del movimiento para no acudir a la cita pues "no les representaba".

 

 

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