• La Región de Coquimbo es uno de los líderes en instalación de energías renovables no convencionales.
  • Este martes, el presidente Sebastián Piñera hizo un importante anuncio en materia de energía: un plan de descarbonización de la matriz energética del país.
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El Día
El retiro paulatino de las centrales a carbón deberá ir de la mano —precisó el Seremi de Energía de la región— con la incorporación de nueva capacidad instalada con energía fotovoltaica y eólica. En el nuevo escenario, será necesario potenciar las energías renovables, donde Coquimbo es líder en instalación de proyectos.

Este martes, el presidente Sebastián Piñera hizo un importante anuncio en materia de energía: el gobierno, a través del Ministerio de Energía, dará inicio al Plan de Descarbonización de la matriz eléctrica, que considera el retiro de ocho centrales a carbón en cinco años y la meta de retiro total al año 2040.

El retiro de las operaciones de las unidades se realizará través de un cronograma que establece el cese de los primeros 1.047 MW de las ocho centrales más antiguas a 2024. Dichas unidades están en las comunas de Iquique (1), Tocopilla (4), Puchuncaví (2) y Coronel (1), y representan en su conjunto un 19% del total de la capacidad instalada de centrales a carbón.

 

En la meta, la Región de Coquimbo es ejemplo a seguir

Respecto a las implicancias del Plan en la región, el seremi de Energía, Álvaro Herrera, comentó que “claramente Coquimbo es un referente a nivel país, que se caracteriza por ser líder en generación eólica, y esas políticas públicas nos ratifican que vamos en buena dirección y que somos un modelo a seguir desde las otras regiones”.

Asimismo, agregó que la zona aportará de manera significativa a este plan, dado el panorama actual de los proyectos de energía, cuyo impulso se ha visto reflejado entre 2018 y 2019 con la aprobación de 10 proyectos fotovoltaicos en la Comisión de Evaluación Ambiental. Hay que recordar que en materia de proyectos con aprobación ambiental, la región registra 28 centrales eólicas y solares que cuentan con resolución de calificación, por un total de 1.730 MW, lo que representa una inversión proyectada de US$ 3.500 millones.

“En la medida que vayamos cerrando centrales, la única certeza que tenemos clara es que vamos a necesitar mayor inyección de energías renovables. La región de Coquimbo aporta robustamente en eso”, dijo.

Hay que recordar que en la zona hay más de 600 mil hectáreas disponibles para la instalación de nuevos proyectos solares y eólicos, y la meta la región es incentivar y desarrollar proyectos de energías limpias que van a ir supliendo. “Por su parte, los inversionistas han entendido que nuestro país tiene por un lado el potencial natural para seguir desarrollando nuevas tecnologías, y por otra parte, la certeza jurídica y el marco regulatorio claro, por lo que Chile se perfila como un actor llamativo para invertir. No es casualidad que en el último año se hayan aprobado cerca de 10 proyectos energéticos en la región”, precisó Herrera.

 

Cronograma del proyecto

En cuanto a la carta Gantt de la meta de descarbonización, la etapa de mediano plazo consiste en el compromiso de definir fechas en nuevas mesas de trabajo conformadas cada cinco años, que permitan establecer cronogramas específicos de retiro, dando cuenta de los impactos económicos, sociales y ambientales de esta decisión. Todo lo anterior, con la ambición común entre empresas y gobierno para el retiro de operaciones del parque total de centrales a carbón antes de 2040.

Las primeras centrales a cerrar este año serán las unidades 12 y 13 de Tocopilla, las que iniciaron su operación hace 36 y 34 años respectivamente, y que en su conjunto suman una potencia instalada de 171 megawatts.

La Intendenta Lucía Pinto, destacó que “el plan de retiro de centrales a carbón representa un proceso inédito, pues nunca antes en Chile se había acordado el retiro de una planta de generación eléctrica. Con esto Chile da un paso fundamental para enfrentar el cambio climático, porque esta medida representará la principal acción para cumplir sus compromisos de reducción de emisiones de GEI y permitirá una acelerada masificación de las energías renovables, desarrollo que ha mostrado avances significativos en la Región de Coquimbo, especialmente en energía eólica y solar fotovoltaica”.

En tanto, las autoridades destacaron que la generación que se dejará de emitir por estas centrales significa una disminución del 20% de la matriz. Con esto se espera que al año 2040 se logre la descarbonización total, y que al año 2050 Chile se convierta en un país carbono neutral. “Con este plan queremos una matriz limpia, sustentable, y a la vez con continuidad de suministro”, dijo Herrera.

Ricardo Bosshard, director de WWF Chile, reaccionó al anuncio gubernamental señalando que “hoy parte un camino concreto y con plazos definidos para empezar a descarbonizar Chile, lo que valoramos, pero los esfuerzos aún no son suficientes y el desafío del cambio climático nos exige mayor urgencia y ambición”, señaló Ricardo Bosshard, director de WWF Chile.

El representante de la ONG ambiental agregó, además, que la transición energética en la que Chile se encuentra no solo debe circunscribirse a un acuerdo entre el Gobierno y las empresas, sino que tiene que sustentarse en un gran pacto social, donde todos estamos llamados a colaborar. “Si bien vemos que este plan es perfectible, somos uno de los primeros países en desarrollo en contar con una meta para el cierre de centrales a carbón y con un acuerdo para la descarbonización, lo que esperamos se grafique también en que Chile pueda presentar una Contribución Nacional Determinada (NDC) más ambiciosa en el marco del Acuerdo de París”, agregó.62-02i

Una meta coordinada entre varios actores de la sociedad civil

Hay muy pocos países que han logrado la descarbonización de su matriz, y Chile va a ser un referente a nivel mundial del tema. Para lograr este desafío el Ministerio en junio de 2018 conformó la “Mesa de Retiro y/o Reconversión de Unidades a Carbón”, con el objetivo de analizar los efectos de esta medida sobre la seguridad y la eficiencia económica del sistema eléctrico nacional, la actividad económica local y su impacto medioambiental.

Entre los integrantes de esta Mesa se contó con las empresas propietarias de las centrales a carbón, organizaciones que representan a clientes eléctricos, ONGs ambientales, académicos, representantes de sociedad civil, trabajadores, organismos internacionales y representantes del sector público, quienes participaron en ocho sesiones.

 

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