• Álvaro Eyzaguirre estuvo por tercera vez en la Región de Coquimbo, recorriendo los distintos proyectos que mantiene la fundación en materia de innovación agraria.
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El timonel de la Fundación para la Innovación Agraria, FIA, visitó la región para visitar y revisar algunos de los proyectos más emblemáticos que la institución mantiene en la zona. Además, habló sobre la importancia de la innovación en el cambio climático.

Una apretada agenda mantuvo Álvaro Eyzaguirre, director ejecutivo de la Fundación para la Innovación Agraria, FIA, en su tercera visita oficial a la Región de Coquimbo.

Entre otras cosas, mantuvo reuniones con la nueva presidenta de Capel, Carolina Collazos, (la primera mujer en el directorio de la historia de la cooperativa), revisó el avance de un proyecto que busca mejorar la producción caprina en la zona a través de el cambio de raza de cabras y visitó a productores locales que trabajan en la reconversión de uva flame a pasas, con miras a la exportación.

Además, en el marco de una inminente declaración de Zona de Emergencia Hídrica para Coquimbo, Eyzaguirre repasó las oportunidades que la sequía presenta para la agricultura, y cómo la innovación juega un papel relevante en el desarrollo de la industria a futuro.

 

¿En qué se enmarca la visita de FIA a la región?

“El viaje tiene varios motivos, por un lado, revisar los proyectos que hay en la región. Visitaremos Las Cardas donde se está ejecutando el proyecto “Mejoramiento de la Sustentabilidad y Resiliencia de sistemas de producción caprina en zonas áridas, frente a los efectos del cambio climático”, en conjunto con la Universidad de Chile. Se trajeron cabras de raza murciano granadina, cabras españolas, y que tienen características favorables para las condiciones de la región. Son un poco más chicas, pero son grandes productoras de leche en contenido alto de grasas, por lo tanto, muy demandada. Además, tienen un pelaje café y negro, lo que las hacen más resistentes a la radiación solar de la región. Anteriormente ya se habían traído otras razas, pero eran blancas, y tuvieron problemas con el sol. Ahora revisaremos cómo han avanzado el proyecto. El mejoramiento genético ofrece grandes oportunidades para la industria caprina de la zona”.

 

“La agricultura no se va a acabar, sino que hay que ser creativos para aprovechar la oportunidad que significa la sequía y tecnificar la labor”.

 

¿Hay iniciativas de la fundación en torno a la crisis de la uva flame y la reconversión hacia pasas y cítricos?

“Sí, en el marco de los problemas que han tenido los productores de uva flame, impulsamos otro proyecto en la región en torno a la producción de pasas, en conjunto con INIA. Estamos haciendo podas para lograr la generación de pasas, para luego pasar a la etapa del secado. Además, aprovechando la radiación solar de la zona, estamos evaluando secadores solares y otras alternativas de energía. Son pasas preparadas para exportación, por lo que se ha abierto una nueva oportunidad de mercado. Estamos trabajando con seis productores de Vicuña y Montepatria de forma piloto. En la medida que esto resulte, Corfo u otra institución podría involucrarse para que apoye con fomento. En el caso particular de la reconversión de uva flame a pasa, buscamos que otros pequeños productores puedan sumarse, y más aún, evolucionen hacia la producción de cítricos”.

 

Esta administración ha apostado fuerte por la asociatividad, ¿cómo ven la experiencia de Capel en la zona y cómo pueden ellos innovar en el agro?

“Justamente el miércoles estuvimos en Capel, con la nueva presidenta, Carolina Collazos, para confirmar el interés de impulsar el modelo de la asociatividad en el agro, ya que mientras más se unan los productores, más fuerza negociadora tendrán y mejores condiciones comerciales. En ese sentido, la experiencia de Capel es trascendental a nivel nacional. Estamos evaluando opciones de innovación con ellos, ya que tienen una cadena productiva muy grande. En la medida que ellos implementen programas pilotos, tendrán un impacto social gigante en la agricultura. Fue una de las conclusiones que salieron de la reunión con Carolina”.

 

“En general la agricultura chilena es muy conservadora, pero la innovación es una forma de agregarle valor a la forma en que se hacen las cosas”.

 

¿Qué otros proyectos de innovación agraria están llevando adelante en la región?

“Tenemos un proyecto interesante de mallas de corta viento con revestimiento para cultivo de uvas, esto nos ha permitido un manejo del riego importante y creemos que significará una economía en el uso de agua.

Además, en Las Cardas tenemos un proyecto de cultivo de suculentas, donde evaluamos distintas especies nativas y de otras zonas, todo con el objeto de lograr cultivarlas y luego generar productos gourmet para, por ejemplo, abastecer a la industria gastronómica de la región. El chagual, la tuna y el nopal son parte de las especies que se están probando y podrían tener un impacto culinario importante en la zona.

También estamos impulsando una iniciativa de diseño de un sistema de gestión hídrica para la Junta de Vigilancia del Río Elqui y sus afluentes, para mejorar la eficiencia en el uso del recurso hídrico, bajo el escenario del cambio climático, que busca implementar un sistema de gestión hídrica para la cuenca con modelo hidrológico y de gestión”.

 

¿Qué esfuerzos se hacen desde FIA por introducir la innovación desde etapas tempranas en la sociedad?

“En general la agricultura chilena es muy conservadora, pero la innovación es una forma de agregarle valor a la forma en que se hacen las cosas. Para nosotros es importante que se capacite a la gente y a FIA le parece importante crear la inquietud de dar la oportunidad de ser innovadores. Con este objetivo, apuntamos a personas jóvenes con un instrumento que se llama SAVIA LAB, que es una capacitación para profesores de escuelas, para que estos a su vez ayuden a sus alumnos a cuestionarse el entorno y buscar soluciones innovadoras para las distintas problemáticas que se puedan dar en su zona. En la región estamos trabajando con la Escuela Familiar Agrícola en el Valle de Elqui, Colegio Marta Brunet, Liceo de Tongoy, Colegio de Río Hurtado y la Escuela de Punitaqui. Con esto buscamos activar nuevas personas innovadoras”.

 

¿Cómo propone abordar el cambio climático en Chile y la región y qué iniciativas innovadoras se están llevando adelante para atajar los efectos que esta tiene en el agro?

“El cambio climático sienta una gran oportunidad para Chile a través de la innovación, ya que es una tendencia que llegó para quedarse y no hay vuelta atrás.

En 2017 FIA y la Universidad de Chile publicaron un mapa agroclimático, único en Latinoamérica. Es un documento que recopila históricamente el clima de todas las regiones y proyecta la realidad hacia 2050. Este trabajo se hizo para adelantarse al cambio climático y está disponible para los agricultores.

El tema de la disponibilidad del agua es recurrente y FIA ha trabajado en más de 3 mil proyectos, todas fuentes de información para adelantarse a lo que viene.

Como FIA estamos permanentemente haciendo convocatorias a concursos en los cuales se puede participar con ideas para enfrentar el cambio climático, y la institución financia con hasta $150 millones. De ahí pueden nacer soluciones interesantes. Hay experiencia, hay estudios, hay tecnología e iniciativas para innovar en torno a la sequía.

Ahora, ¿qué va a pasar con Coquimbo? ¿Debiera la región olvidarse de la agricultura por la sequía? Yo creo que, todo lo contrario. Pensemos en Israel, que es uno de los lugares más secos del mundo que a través de tecnología e innovación, han sido capaces de tener un gran vergel. Y eso mismo se puede replicar acá. La agricultura no se va a acabar, sino que hay que ser creativos para aprovechar esta oportunidad y tecnificar su labor”.

 

 

 

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