Crédito fotografía: 
Andrea Cantillanes
Esfuerzo, perseverancia y dedicación son algunas de las características de la joven deportista que ha dedicado más de la mitad de su vida a la práctica del tenis. Desde que empezó a competir a los 10 años no la ha parado nadie y su gran anhelo es continuar en esta senda para convertirse en profesional y llegar a ser reconocida a nivel mundial.

Tan solo tiene 17 años, tiene más de 40 participaciones en campeonatos regionales, nacionales e internacionales y es la quinta mejor raqueta nacional sub 18 de Chile. Sin embargo, considerando que practica un deporte cuyo costo es elevado y que su familia no tiene los medios económicos suficientes para solventar su carrera, tener la trayectoria que ha escrito en su palmarés no ha estado exenta de barreras que han intentado truncar sus sueños.

La joven oriunda de Coquimbo que practica con la raqueta desde que tiene 7 años, no siempre estuvo ligada al deporte. De hecho, según consigna, fue su padre el principal motivador para que junto a su hermana Andrea -siete años mayor- practicara alguna disciplina. Comenta que intentó con varios deportes, entre ellos fútbol, voleibol, natación e incluso ajedrez, sin embargo, se decidió por el tenis porque a medida que entrenaba en la cancha de arcilla se fue dando cuenta que tenía que dedicarle más tiempo y que realmente era lo que le gustaba. 

DE PASATIEMPO A UN SUEÑO

Su padre, Marco Valenzuela, es a quien considera su verdadero héroe, ya que es él quien la impulsó e incentivó para que practique tenis y quien también le consigue los patrocinadores para financiar su carrera.

Sara de a poco fue incursionando en la disciplina, pero reconoce que al principio era sólo un pasatiempo y que nunca pensó en competir seriamente. 

La tenista comenzó sus entrenamientos en las calles de la Parte Alta de Coquimbo, por lo que tenía que detener sus prácticas cuando pasaban vehículos por la pista. En ese entonces raqueteaba con su papá recurrentemente en conjunto con una de sus hermanas.

No obstante, a medida que transcurrió el tiempo y comenzó a jugar en canchas propicias para la práctica del tenis se fue encantando cada día más, llegando a la conclusión de que su objetivo de  vida sería convertirse en tenista profesional y ser reconocida a nivel mundial. Sueño que quiere cumplir a toda costa, por lo que moja la camiseta en cada entrenamiento de lunes a sábado. Además, comenta que una de las cosas que más le gusta del tenis es que es un deporte individual “y todo depende de ti”. 

Desde muy pequeña  comenzó a jugar tenis. En la foto, dos mujeres que también han sido clave para su desarrollo deportivo:
su hermana Andrea y su madre Marta Oyarzún.

Juan Felipe Yáñez lleva entrenándola dos años y considera que ha tenido una evolución “súper interesante” porque ha podido vencer las cosas que más le costaban, que tienen que ver con la intensidad física y una disposición mental de ser positiva todo el tiempo.

“Ha sido un camino difícil para ella, pero sus ganas de alcanzar sus propios objetivos han sido el factor que la ha impulsado para saber que ella es capaz de lograr lo que se proponga”.

Además, el entrenador cree que puede conseguir ser tenista profesional si se lo propone y “si logra una intensidad para entrenar y una fortaleza mental en los partidos. Ella puede escalar muy muy rápido”.

TOP 5 EN DESVENTAJA

Sara está en el top 5 del tenis femenino sub 18 y nunca ha estado por debajo del décimo puesto, sin embargo, manifiesta que está en desventaja con las tenistas que viven en Santiago. Explica que los torneos que se juegan en la capital son los que más puntaje dan para el ranking nacional y que juega sólo los más importantes. No obstante, siempre llega a la final o a las últimas rondas, permitiéndole que sume más puntaje que sus contrincantes que participan pero que no avanzan a los partidos de mayor relevancia. 

UN NERVIO SUPERADO

Al principio no le gustaba competir porque se ponía extremadamente nerviosa debido a que no le gustaba para nada perder y se frustraba. Cuenta que a veces le tocaba jugar contra niñas que ella sabía que les ganaba porque entrenaba con ellas, sin embargo, su nerviosismo y ansiedad le jugaban en contra cuando eran instancias competitivas. 

Esta sensación se le quitó cuando a los 10 años ganó su primer torneo en el Club de Tenis Siglo XXI, “y cuando lo gané y me sentí en confianza, literalmente aquí en la región nadie me paró, me gané todos los torneos regionales del año”. Agrega que en casi dos años ganó cada partido que jugó y hasta la fecha no recuerda haber perdido un partido de un campeonato regional. 

Posterior a esta gran racha, salió por primera vez de la región con destino a Santiago, donde disputó el Torneo Nacional de Tenis G-A “y como yo no tenía ranking por no haber participado nunca antes de estos campeonatos, el primer partido me tocó con la número uno de Chile de ese entonces”. Recuerda que fue derrotada en dos sets, pero también le echa la culpa al calor, ya que se jugó en verano y no estaba acostumbrada a jugar con altas temperaturas. Recuerda que hasta tuvieron que darle remedios en pleno partido porque incluso hasta la nariz le sangró.  

Por la pasión y garra  en lo que hacen, se siente identificada con sus dos grandes ídolos: el tenista Rafael Nadal y el defensa de la selección chilena de fútbol Gary Medel. 

PASIÓN POR EL TENIS

El tenis le produce un choque de emociones porque le genera felicidad, nervios, ansiedad, adrenalina, tristeza y enojo. Sara cuenta que cuando no entrena un día, lo ve como un descanso normal, no obstante, cuando deja de hacerlo por más de uno, siente que le falta algo en su cuerpo. 

Como ejemplo, comenta que a finales del año pasado se encontraba muy “saturada” y consideró abandonar definitivamente el tenis. Sin embargo, esa idea le duró poco tiempo ya que a los pocos días sentía que algo le faltaba producto de la pasión que siente por dicho deporte. 

“Ahí sentía que estaba perdiendo mis objetivos de vida, por lo que seguí practicando porque me sentía estancada”.

Y es que ha sido el tenis lo que le ha permitido recorrer varias ciudades del país y le ha permitido competir fuera de Chile, como Estados Unidos, Argentina, Ecuador y Paraguay.

Dice que es disciplinada para cumplir con sus entrenamientos y con los cuidados personales que debe tener para que no sea perjudicado su rendimiento. Manifiesta que le gusta salir a carretear con sus amigas, pero dice ser una persona sana que no consume ninguna sustancia que la perjudique como es el alcohol o tabaco. 

“No consumo nada por conciencia al tenis, ya que no me sentiría bien bebiendo alcohol o fumando  si sé que debo entrenar. No me sentiría bien con mi esfuerzo y no valdrían la pena los sacrificios que hago constantemente para entrenar, ya que incluso he tenido que dejar un poco de lado a mis amigas y familia”. 

No obstante, reconoce también que le da más prioridad al tenis que a sus estudios y que por motivo de esto mismo es que decidió cambiarse de colegio el año pasado a uno que tuviera horarios más flexibles. 

Cuando llegó al nuevo establecimiento, recuerda entre risas que le decían “la cuica del curso”, por llegar constantemente con vestimenta de marcas deportivas, por entrenar un deporte que requiere de mayores esfuerzos económicos y por viajar constantemente. Viajes por cierto, que únicamente realiza para poder competir en torneos. 

Sin embargo es una niña humilde proveniente de una familia de esfuerzo que ha destinado su tiempo a conseguirle fondos para que pueda seguir creciendo como deportista.   

“Si no fuera por el tenis yo no sé qué haría con mi vida”, dice emocionada la deportista, ya que este deporte le ha permitido viajar, hacer lindas amistades y conocer a gente famosa como a Nicolás Massú, Fernando González e incluso al cantante de reggaetón Nicky Jam.

CON LOS BRAZOS ABIERTOS

Actualmente está becada por la Academia Alto Tenis para entrenar en las canchas Punto Verde de La Serena. Y comenta que constantemente recibe ayuda del Gobierno Regional y de otras organizaciones para financiar los gastos que implican sus participaciones en competencias que son fuera de la región.

Explica que si no recibiera dicha ayuda simplemente no podría viajar, ya que económicamente de forma particular no puede solventar estos gastos. No obstante, sin el apoyo de su familia “ninguna de estas ayudas bastaría”. 

Agrega que es su papá quien visita distintas empresas para conseguirle patrocinadores, “por lo tanto él es mi héroe número uno”. En síntesis siempre tiene los brazos abiertos para recibir ayuda económica ya sea de organismos públicos como privados. 

De hecho comenta que ella debe ser la única tenista en su categoría que tiene tantos patrocinadores impresos en sus camisetas con que juega los partidos de campeonato “ya que el resto de las competidoras juegan con poleras de la academia a la que pertenecen”.  

Pero Sara no puede dejar de mencionar a sus amigos y amigas que también han sido un factor importante para poder desarrollarse como deportista. 

Dice que sus amigos son los mejores y que tiene dos grupos: los que van en el colegio y los que ve fuera del horario escolar. Por un lado, Constanza Barraza, que es su mejor amiga y que estudia en otro establecimiento, es su confidente y la persona que la aconseja cuando pasa por malos tiempos. Y por otro lado están sus amigos que también son compañeros de curso, “Sexy” Cecilia Rocco, Karen Foncea, Matías Rosas, Rolando “Enrolando” Moreno y Patricio “Estrella” Aguirre, son quienes la ayudan a ponerse al día con los deberes pendientes cuando se ausenta del colegio para participar en campeonatos.

Por lo tanto, la crack regional está pendiente que sin la ayuda de sus seres queridos su vida sería harto más difícil, dejando de manifiesto que sola puede llegar a cumplir sus metas, pero que acompañada puede llegar más lejos aún. Sin embargo, ahora su objetivo es claro: concentrarse en el próximo torneo International Tenis Federation (ITF) a disputarse a finales de agosto en Viña del Mar. 

 

 

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