• El zaguero Gómez, expulsado sobre el final, fue protagonista en el sintético del Chinquihue luego que le anularon un gol. En la acción marca a Jonathan Rebolledo
Crédito fotografía: 
ANFP
La plantilla granate y su entrenador Luis Marcoleta, en especial, dirigieron sus críticas al desempeño del juez del compromiso, quien les anuló un gol legítimo y luego validó uno viciado para el dueño de casa.

Una nueva derrota, la segunda consecutiva que lo aleja del objetivo primario de pelear en la parte alta de la categoría, sufrió en la tarde-noche de ayer en el Estadio Chinquihue, en la región de Los  Lagos,  ante Puerto Montt, el cuadro de Deportes La Serena. Una polémica derrota por la cuenta mínima, gol de Richard Barroilhet a los 77’, que fue resistida por los jugadores y cuerpo técnico granate, por una evidente falta en la persona de Hormazábal, que el juez Rafael Troncoso dejó sin sancionar.

El gol provocó desesperación en el equipo papayero que tampoco hacía mucho por  convertirse en el dominador del juego, aunque el partido  adquirió mayor dinamismo, en medio de la imprecisión en la segunda fracción, en parte ayudado por los cambios, en especial del dueño de casa.

En la primera fracción el cuadro de Luis Marcoleta trató de acomodarse a un esquema con tres centrales (poco trabajado por cierto) que hizo que el local  salmonero concentrara su juego por las bandas,  respondiendo los defensores como el portero Carrizo con acierto, aunque en la faceta ofensiva, no hubo mucho que resaltar.

Y en la única llegada de los papayeros, Gómez les ganó a todos en el juego aéreo a los 37’ para vencer al meta Castillo. No obstante, la acción fue sancionada con discutible posición de adelanto del defensor, quien en la segunda fracción terminó siendo expulsado al no poder nunca con las marcas de los arietes del “velero”.

Poco que ofrecer 



Algo muy parecido a lo ocurrido ante Cobreloa, si bien no lo merecía ganar, quizás tampoco el local le hacía mucho daño para quedarse con los tres puntos, sin embargo, el cuadro de Marcoleta sigue adoleciendo de una mecánica de juego que le entregue cohesión a su juego, llegando con pelotas y peligro al arco contrario.

Esta vez, el balón detenido fue la mejor y única arma para acercarse al arco de Castillo, ya que de manera individual y colectiva, el equipo sigue sin  alimentar a los hombres de ofensiva, que esta vez se mantuvieron muy lejos de sus compañeros y sin alimento

 

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