Crédito fotografía: 
Cedida
Parapente es un deporte que no lleva más de 30 años en la región de Coquimbo. Pero cada vez gana más adeptos pese a creerse poco difundido en la zona hay opciones de practicarlo, ya sea de forma profesional o para dar un paseo por los cielos. Nosotros lo hicimos y nuestra experiencia se realizó en Caleta de Hornos.

Fernanda Zepeda

Marcelo Coloma, dueño e instructor de Aerolive Chile, es el encargado de hacer realidad a diario el sueño que muchos tienen: Volar, y fue él quien nos hizo vivir la experiencia en Caleta de Hornos, ubicada a 36 kilómetros al norte de La Serena, es una localidad que pertenece a la comuna de La Higuera, y es el lugar que será testigo de nuestra aventura por los cielos.

Marcelo junto a dos instructores más, nos pasan a buscar en su minivan. Ya en la ruta camino a Caleta de Hornos, Marcelo nos cuenta que su pasión desde muy niño fue volar, él quería tener alas. Motivo por el cual, su vida siempre estuvo con los pies en el cielo más que en la tierra y comenzó siendo piloto de avión.

 Sin embargo, su sueño se vio completo cuando toma un casco y un paracaídas y realiza este descenso desde las alturas donde la vela son sus manos. Deporte al que llegó cuando estaba en primer año de universidad mientas estudiaba Ingeniería en Informática (carrera que nunca ejerció) conoció a un amigo japonés que un día le habló de un incipiente deporte que recién llegaba a Chile, el vuelo en parapente.

¡A volaaaar!

Al llegar a las dunas de Caleta de Hornos, donde tuvimos que caminar aproximadamente 10 minutos hasta llegar a la cima para encantarnos con un paisaje que contrastaba el desierto impuesto por las dunas versus el mar, el sonido de las olas y los celestes colores del cielo. Marcelo se sienta junto a nosotros y comienza a explicar que este deporte “nace de la necesidad de los montañistas para realizar el descenso.”

Es ahí cuando Marcelo nos mira y nos dice ¡a volar!, nos pone una silla especial para volar con él y el infaltable casco y nos recuerda que debemos usar nuestras parcas “porque arriba hace frio”. Una vez equipados las instrucciones que Coloma nos da son simples “corre hacia el vacío sin miedo, disfruta cuando estemos en el cielo y del aterrizaje me encargo yo”. Fue eso lo que hicimos, corrimos y cuando nuestros pies dejaron de sentir tierra la primera sensación fue adrenalinita y un poco escalofriante, por lo que cierre mis ojos, al abrirlos ¡estaba volando!

Lo primero que Marcelo preguntó fue “cómo te sientes” y la respuesta inmediata fue “libre” y fue en ese momento cuando entendimos lo que minutos antes explicaba este amante de los cielos, quien afirmaba que “yo vuelo todos los días, aunque no tengamos reservas. Es una forma de vida, y la verdad es que me siento más a gusto volando que en tierra firme”

Los primeros minutos fueron para soltarnos y relajarnos, sentir el viento en nuestro rostro, contemplar el paisaje y disfrutar ese momento. Pasado unos minutos en el cielo, Marcelo nos pregunta ¿quieres un paseo relajado o uno más extremo? “ ante lo cual pregunté “¿cuál es la diferencia?” y Marcelo explica que si bien este es un deporte que se crea con la finalidad de agilizar el descenso de los montañitas con los años ha evolucionado de tal manera que hoy se realizan piruetas y competencias de parapente, no podíamos dejar pasar la oportunidad de sentirnos deportistas extremos de elite en los cielos por lo que le pedimos que realizáramos algunas piruetas, las que nos dejaron –literalmente- de cabeza.

Para terminar y luego de 45 minutos sobre los cielos, tenemos un aterrizaje en las dunas que fue como caer en algodón de azúcar.

Deporte extremo, ¿deporte de elite?

Agradecemos a Marcelo la disposición y la garra que pone día a día a este maravilloso deporte y nos explica que una de las cosas que más lamenta es que la mayoría de la gente piensa que es un deporte que no pueden acceder porque la implementación es cara pero, “cuando estás dentro del rubro puedes conseguir todo más barato, equipamientos de segunda mano en excelente estado a mitad de precio, por ejemplo” asegura Marcelo.

Y continúa explicando que “uno entiende que no toda la gente tiene acceso a un parapente y que, además, les genera cierto temor el deporte, pero hay que empezar por probar, tomar una clase o un vuelo y ver si les gusta”, con esa misma convicción relata que en los años que lleva de parapentista “nadie que se haya lanzado después se arrepiente, porque la sensación de libertad es increíble.”

Este es un deporte que en La región de Coquimbo se puede practicar en cualquier época del año, porque según Marcelo señala “reúne las condiciones necesarias y privilegiadas para realizar este deporte”

Parapente para todos

Pocos minutos después de descender llega al lugar un joven con su hijo, Nicolás Rojas, más conocido entre sus cercanos como “el rata, un verdadero ave rebelde en los cielos. Se acerca a nosotros y comienza a contarnos que junto a Vicente (su hijo) todas las tardes recorren los cielos, es su forma de divertirse y conectarse.

Pero su historia no llega ahí, nos cuenta que está a la espera de Horacio Contreras un ingeniero comercial de 30 años que viaja desde Santiago a cumplir su sueño de volar, ¿la diferencia de él con los otros soñadores? El joven santiaguino es usuario de silla de ruedas y en la capital ha visto frustrado uno de sus grandes anhelos porque “no están preparados, capacitados o no cuentan con la implementación necesaria.”

El rata continúa explicando mientas junto a Marcelo transfieren a Horacio de la silla de ruedas a la silla del parapente que, “queremos que todos tengan la posibilidad de volar, asegura el “rata”, sus sonrisas y la experiencia que le entregamos a estas personas que normalmente tienen todo restringido es impagable”. Recuerda que durante el tiempo que lleva liderando esta iniciativa “hemos volado a hartas personas con capacidades diferentes; ciegas, sordas, en sillas de ruedas, varios”

Y esa esperanza la materializamos en los ojos de este joven ingeniero, que brillan por el sólo hecho de saber que en pocos minutos comenzará a cumplir uno de sus más grandes sueños: Volar. Al realizar el descenso, le preguntamos a Horacio qué siente, a lo que inmediatamente responde con euforia “fue una experiencia inigualable, en la que no sientes tu discapacidad. Volar en parapente ha sido una de mis mayores hazañas que he realizado, luego del karting. Lo recomiendo ampliamente, dado que es un equipo muy responsable técnicamente. Una vez más volvería a lanzarme".

Y tú ¿estás preparado?

Marcelo Coloma y el equipo de Aerolive Chile está completamente preparado y capacitado para recibirte y hacer realidad el sueño de todos cuando niños: volar. Por lo que, puedes asegurar tu experiencia en los cielos a través de su contacto +56942432517 o a través de sus redes sociales Facebook e Instagram Aerolive Chile. Y si dices que vas de parte de diario El Día, te aseguramos un descuento especial!

Recuerda que debes comer bien, usar bloqueador solar, hidratarte bien y llevar un snack para después de volar.

 

Equipamiento básico

Si quieres practicar parapente por tu cuenta, te recomendamos que tomes clases primero, las cuales puedes adquirir con el equipo de profesionales de Aerolive Chile, y si lo tuyo es volar te dejamos el equipamiento básico y sus precios

Paracaidas o velas: desde los $600.000 (usado)

Arnés o silla para volar: desde los $150.000 (usado)

casco: desde los $120.000

 

Suscríbete a El Día y recibe a diario la información más importante

* campos requeridos

 

 

Contenido relacionado

- {{similar.created}}

No hay contenido relacionado

Cargando ...

 

 

 

Radio elDía

 

 

 

Lo más visto hoy

 

Diario El Día

 

 

 

X