• Manuel Figueroa es académico de la Universidad de La Serena y proyecta una vida ligada a los viajes para seguir aprendiendo y a la vez enseñar a otros.
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Es fundador y director artístico de la Orquesta Universitaria La Serena y ha participado como músico invitado en varias orquestas alrededor del mundo. Con un gran sentido social, Manuel ha visitado diversos países para enseñar, conectar con gente que ama la música y mostrar ante diferentes públicos su talento.

Hay personas que desde muy jóvenes tienen claro lo que quieren hacer a lo largo de su vida, pues descubren lo que les apasiona desde que tienen memoria y son muy buenos en ello.

Uno de esos afortunados es Manuel Figueroa, un serenense de 32 años quien en conversación con El Día revela los pilares de su existencia: la música, la educación y los viajes.

A través de notas de voz vía Whatsapp, -ya que se encontraba en una visita académica en la Comuna de Andacollo-, Figueroa relata cómo sus viajes a más de 17 países para mejorar profesionalmente o participar en conciertos y presentaciones musicales lo han enriquecido profundamente, y a la vez le han hecho valorar lo que su tierra natal le ofrece.

Y es que gracias a su profesión como músico se ha dedicado a viajar por distintos lugares del mundo, la mayoría de las veces adjudicándose recursos de fondos concursables o siendo invitado por instituciones de gran renombre para participar en actividades de corte social o de capacitación, que asegura, lo han marcado a nivel personal y lo inspiran a seguir viajando, ya que no visualiza su vida sin conocer otras latitudes.

En el año 2011, Manuel estuvo en Alemania, formándose con el profesor Gottfried Engels. En la imagen, una visita a Berlín. 

 

UN RECORRIDO POR SUS EXPERIENCIAS

“Estudié en la Universidad de La Serena Licenciatura en Música con mención en contrabajo hasta el 2010 y un año después hice estudios de postgrado en Polonia. También estudié en Alemania junto con un profesor particular, y luego participé en unos festivales de música en Brasil”, precisa Manuel, al mencionar sus primeros viajes.

Posteriormente, estuvo trabajando como educador para programas de inclusión social vinculados a la música en Honduras, Guatemala, Nicaragua, Belice, El Salvador, Panamá, Costa Rica, República Dominicana, Cuba, Italia, Austria, Francia, España, Holanda, Argentina y Canadá. Además, desde el 2014 trabaja durante en el mes de julio en la Universidad Kutztown, ubicada en Pensilvania, Estados Unidos.

“Para mí los primeros viajes fueron súper enriquecedores porque representaron mis primeras experiencias fuera de La Serena. Yo no pasé por Santiago para seguir estudiando sino que fui directamente al extranjero, así que fue muy valioso conocer parte de la tradición musical del instrumento que estudié, que es el contrabajo”, señala Manuel.

También hace referencia a su faceta como educador, la que le da una perspectiva muy amplia de otras sociedades y culturas, además de poder ver la unidad de ciertas comunidades desde la música.

“La experiencia de poder viajar me ha enriquecido tanto al punto que no puedo visualizar no viajar. Cada vez intento hacerlo más seguido. Hace un par de semanas llegué de Holanda, pronto viajaré a Estados Unidos y también por primera vez a Colombia este año donde tengo algunos recitales y posteriormente conciertos con orquesta”.

Hace poco Manuel estuvo de viaje por Holanda. En sus viajes frecuentemente participa en conciertos
o presentaciones.

 

MOTIVACIONES: FAMILIA, EL PÚBLICO Y CURIOSIDAD PERMANENTE

Consultado por sus motivaciones para viajar constantemente y dedicar su vida a la música, Manuel afirma que su familia ha sido un apoyo fundamental, mientras que con los viajes puede adquirir mejor preparación y además compartir su talento con otros públicos.

“Me integré en la música a partir de los 4 años, a esa edad ya estaba tocando piano y leyendo música. También me formé en la Escuela Experimental de Música Jorge Peña Hen, entonces siempre fue una decisión tomada estudiar música, era de las pocas cosas que sabía hacer bien”, rememora.

También destaca que con la oportunidad de enseñar en otros países, ha podido conocer más personas y al mismo tiempo relacionarse “con distintos trasfondos sociales”.

“Básicamente el deseo de aprender es lo que sostiene a cualquier artista. Así como la gente que hace ciencia, esa curiosidad de conocer el mundo y saber cuánto se puede desarrollar, es lo que nos mueve. Siempre es ganancia dar el máximo esfuerzo para que cada presentación o cada clase fuera y dentro del país sea disfrutable y deje el mayor aprendizaje posible”, manifiesta.

¿FUTURO EN OTRO PAIS?

Finalmente, Manuel resalta que le gusta vivir en La Serena porque es una ciudad tranquila y que, habiendo conocido otros lugares, se dio cuenta que cada zona tiene sus dificultades, “ya sean culturales, en calidad de vida o en oportunidades que puedan aparecer para poder llevar una vida buena”.

“A mí me parece que uno puede vivir felizmente en un lugar y si el ánimo es de viajar o recorrer el mundo, no tiene que ser particularmente viviendo en otro lugar, sino se puede hacer desde donde uno vive”, apunta.

Sin embargo no descarta la posibilidad. “Si fuese por vivir en otro lugar primero tendría que ser una oferta de trabajo que me satisfaga, donde pueda tener una vida como cualquier otro ciudadano del lugar donde esté. Particularmente me gustaría vivir en Europa por sus costumbres, el nivel de vida y por la forma en que se hacen las cosas en cuanto al orden y la disciplina”.

Por otra parte, resalta que tras sus viajes pudo observar que hay países donde tienen un nivel importante de violencia, y en esos términos no menosprecia vivir en Chile.

“Es un país donde no tenemos problemas o dramas internacionales, no pasamos por guerras y aunque hay cosas que mejorar también es entretenido estar en un lugar donde hay que desarrollar cosas y no donde está todo hecho”, expresa. 6101iR

En Honduras, Manuel participó en un campamento musical organizado por la
Orquesta de Las Américas durante diciembre de 2012.

RECOMENDACIONES PARA VIAJEROS

Recomiendo siempre a las que personas que quieren vivir en otro país como inmigrante que considere cómo le puede afectar el impacto cultural (…) para el caso de los quieran viajar siendo artistas es simplemente ser perseverante con los estudios para mostrar un buen producto, hacer una red de contactos, y en general ser capaz de lograr cosas con mucho esfuerzo y paciencia, además de ser abiertos con las distintas culturas que uno va a conocer”, explica.

 

 

 

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