Periodismo y literatura

Extraña comparación para algunos. El periodista español Manuel Rivas, en su libro “El periodismo es un cuento”, Alfaguara 1997, hace la comparación y para él siempre fueron lo mismo. “El periodista es un escritor. Trabaja con palabras. Busca comunicar una historia y lo hace con una voluntad de estilo”.

Si se acepta la definición anterior como podría ser la narración de resultados de acciones humanas en el tiempo, también esto sucedería en la radio, en televisión y en diarios. Están llenos de cuentos e historias que les ocurren a personas en momentos determinados en alguna noticia.

Tienen un comienzo y un final, tal vez más marcados en el caso de los reportajes. Ambos trabajan con hechos, el periodista con materiales reales y el escritor con esos y otros inventados.
“El periodismo lo hace con lo acontecido y la literatura con lo que puede acontecer, con lo posible, lo verosímil”, dice Teresa Imízcoz.

La gran diferencia está en que el periodista trabaja con personajes que están inscritos en el Registro Civil y en un cuento o relato, no. Pero usan el mismo lenguaje. El periodismo tiene esa exigencia que la literatura no tiene, ya que el narrador puede inventar mentiras que parezcan en todo momento verdades y ese es el lujo del escritor, entregar al lector lo que no ha sucedido, que es ficción y que tiene una realidad verdadera al leerlo, aunque así no sea. El periodista debe entregar la verdad de los hechos, el escritor puede guardar una parte y mostrar sólo la punta del “iceberg”, como decía Hemingway. El periodista tiene que actuar hoy, el escritor, más rato.
 

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