Carlos Fuentes

En el año 2008, cuando Carlos Fuentes cumplió ochenta años, la Real Academia Española de la Lengua, se sumó a este aniversario con una edición conmemorativa y de lujo de su novela más representativa: “La región más transparente”. No era un fenómeno publicitario más en su vasta producción literaria; se trataba de un libro fundacional que rompía los moldes tradicionales de la narrativa clásica y presentaba una visión crítica del pasado y presente de la ciudad de México.

Su autor apenas tenía 29 años, y, al decir de Carlos Monsivais, fue el gran retrato de la modernidad urbana del país azteca.

“Fuera de sus infinitas cualidades -nos dice José Donoso- ; es necesario notar que pertenece a una estirpe de libros profundamente latinoamericanos: La de los que se adjudican la tarea de escarbar debajo de la superficie de nuestras ciudades y nuestras naciones para desentrañar su esencia, su alma. ¿Qué es ser mexicano, limeño, argentino, chileno?”.

Sus amigos recuerdan su disciplina, su arrojo, su vitalidad, su elegancia; así como su gusto por el cine y la ópera; también su talento, su inteligencia, su cultura y su portentosa memoria puesta al servicio de la literatura.

A sus 83 años, declaraba que: “Me levanto por la mañana y a las siete y ocho estoy escribiendo. Ya tengo mis notas y ya empiezo. Así que entre mis libros, mi mujer, mis amigos y mis amores ya tengo bastantes razones para seguir viviendo”.

La vida, sin embargo, quiso otra cosa y el narrador, ensayista y político mexicano, uno de los grandes de la literatura latinoamericana, falleció de un ataque al corazón en ciudad de México, donde fue despedido por importantes figuras, como el Presidente de la República Felipe Calderón y el Premio Nobel Mario Vargas Llosa.
 

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