19 Junio 2013 - 7:00am
••• En el mes de mayo entré como censista en Coquimbo. Para comenzar debo aclarar que para este trabajo a un censista deben realizarse una capacitación, cosa que no fue hecha en mi caso ni en otros conocidos, ellos citaban a dichas capacitaciones a la casa de la Cultura en Coquimbo, actividad a la cual nunca llegaba nadie a capacitar, dejando a las personas esperando. A esto se le suma que una vez dentro del censo, nunca me realizaron un contrato de trabajo (motivo por el cual se fueron a paro censistas en Coquimbo el 27 de mayo), además de no otorgar horarios de colación, y mandarnos a lugares lejanos donde nosotros mismos debíamos costearnos la movilización, incluso no nos hacían credenciales y nos mandaban a censar con credenciales de otras personas que ya no pertenecían a la institución, pudiendo los moradores de las casas censadas acusarnos y con justa razón de suplantación y dudar de nuestro trabajo. Por dichas situaciones decidí retirarme esperando que en la fecha de pago me cancelaran los días trabajados, lo que nunca sucedió dando como justificación que no habían mandado mi nombre para la planilla de pago. Ante esto y con el correr de los días decidí ir al INE, organismo encargado del censo, para buscar una respuesta en este lugar, me recibió la señorita Sylvia Collao, quien de manera irónica señaló que tras no haber registro no podían hacer nada al respecto. Ante tal nula respuesta, me decidí por ir a la Inspección del Trabajo. Creo que me vi defraudado por el INE, organismo perteneciente al Gobierno, donde como mínimo deberían velar por los derechos laborales de los trabajadores.
Eduardo Iribarren Godoy
15.913.078-9