“La tele”

El computador es el universo en tu casa y no tiene el costo del estrés de “la tele”. Inténtenlo. Su costo beneficio es inmensamente mejor en términos de calidad de vida.

Sin duda alguna la ausencia de las cosas en la vida cotidiana gatillan su valoración en su justa medida e impacto.

En lo personal he decidido eliminar “la tele” de la casa. Algunos me miran un poco extrañados cuando se da el tema. Sin embargo ha sido una buena determinación. Me he desintoxicado de la propaganda del consumismo agobiador, la falsa tele realidad, las noticias censuradas y especialmente de la mediocridad de los temas que los medios han convertido en importantes para marcar “rating”.

Así como la farándula ha dado buenos réditos para algunos medios, pareciera que los asesores de medios recomiendan farandulizar la noticia. Esta tendencia pasa necesariamente por una distorsión de los hechos, eliminando el contexto de la información, el análisis y la perspectiva, principios básicos del periodismo y que hoy vemos reiteradamente violado en beneficio de una masa lectora de muy mala calidad y que en términos comerciales no brinda los resultados de caja que los auspiciadores pudieran recibir.

Sin la tele me he liberado de las películas repetidas y de las tandas comerciales aburridas y reiterativas. He notado una vida con menos ansiedad a causa del impacto de los códigos que la publicidad y la propaganda genera a través de la tele. He eliminado de la vida diaria el bombardeo de contenidos chatarra y poco digeribles y que no son necesarios ni para la familia ni para la vida común y corriente de la gente.

En este contexto, tuve el privilegio de asesorar a las primeras compañías argentinas de TV Cable de carácter local que ingresaron a Chile y que hoy están fundidas en las grandes cadenas. Es así que recuerdo perfectamente la promesa de venta y la segmentación a la cual iban dirigidas mis campañas. La TV Cable ofrecía la ausencia de la publicidad y programación sin interrupciones para quienes no tenían acceso a las vacaciones o distracciones fuera de casa, especialmente, complementado por programas formativos sin publicidad. Si la TV cable es pagada, su programación era fluida sin interrupciones. Hoy la promesa sin interrupciones no se cumple, pero el mercado sigue siendo el mismo.

Lo cierto es que la vida familiar sin la tele es de mayor sosiego y disfrute, permite una mayor comunicación entre padres e hijos, con la transmisión de valores positivos. Se pueden priorizar las conversaciones, escuchar más música y permite atender las noticias de la radio sin dejar de compartir y realizar nuestras actividades.

Con la desintoxicación comunicacional caminamos la ciudad con más agrado y educamos la imaginación. En el caso de los niños, pensé que podrían verse afectados en términos de sus relaciones sociales. Sin embargo han reaccionado mejor en su entorno y les ha dado un plus que creí podría ser negativo por la posible marginación entre sus pares. Ha sido a la inversa. Sus temas y juegos son más ricos y comparten más al aire libre o en casa con sus amigos. Y en el colegio se enfocan más en sus estudios, omitiendo la avalancha de falsos ídolos de las cuales son víctimas nuestros pequeños.

Sin duda el marginarse de “la tele” que diseña y condiciona a las personas “a la baja”, le permite a la mente y al espíritu una mayor libertad creativa y una liberación de la carga de códigos hipnóticos y nefastos con los que hemos estado conviviendo. Menos mensajes subliminales es igual a menos obsesiones, frivolidades y comparaciones logrando construir una mayor calidad de vida. Los recientes estudios han demostrado como los menores de edad ven los programas de “adultos”, lo que afecta su formación equilibrada, sus procesos cognitivos y madurez.

La vida sin “la tele” ha sido mejor. Y puedo decir con propiedad que efectivamente es la caja idiota al interior de los hogares. La tele ha transformado a las personas al deformar sus capacidades, restarle argumentos y construyéndole ejemplos burdos para imitar. Controla el consumo de la gente y mal forma el criterio, eliminando la capacidad de reflexión y de pensamiento. Al final de cuentas… menor libertad para elegir.

Sin embargo la crítica pudiese ser de ¿cómo reemplazo la riqueza de imágenes he información cotidiana que me ofrece el mundo de hoy? La respuesta está en el computador. Así es. El ordenador me permite estar conectado al mundo, siendo uno quien discrimina según los propios gustos. Pues está claro que el PC no sólo es útil para las redes sociales, la búsqueda de informaciòn y la pega. Al fin de cuentas, eres tu quien selecciona lo que quieres ver y saber y no los que controlan los medios con lo que “establischment televisivo quieren que tu veas.

Un gustito que debería extenderse por la maniobrabilidad que te permite el ordenador en la vida cotidiana. El computador es el universo en tu casa y no tiene el costo del estrés de “la tele”. Inténtenlo. Su costo beneficio es inmensamente mejor en términos de calidad de vida.

Comentarios

Es un punto de vista, respetable.
El mío es algo diferente.
En cuanto a “La tele”, hoy por hoy todos los aparatos vienen con “Control remoto”, el cual, con sus múltiples funciones, permite eliminar los canales que farandulizan todos los contenidos en su afán por marcar rating. Así las cosas, no me costó mucho reducir mi parrilla personal al Natgeo, el Discovery, el History, el A&E y el TCM (los films clásicos nunca pasan de moda). Las inevitables franjas comerciales las aprovecho para ir a hacerme un cafecito o para fumarme un pucho en el patio.
Respecto a que “El computador es el universo en tu casa y no tiene el costo del estrés de “la tele”. Inténtenlo. Su costo beneficio es inmensamente mejor en términos de calidad de vida”, es precisamente lo que yo eliminé para mejorar la calidad de vida en mi hogar. Pero ojo, lo que eliminé fue el router, ese pequeño ingenio electrónico que facilitaba que todos se “encuevaran” y que cada habitación fuera un verdadero mundo individual. Ahora mis cabros ocupan sus portátiles para estudiar, y si tienen que investigar o “conectarse” con sus amigos, no les queda otra que recurrir al viejo PC, conectado a la vieja Banda Ancha alámbrica, y por lo menos compartimos mientras uno está tecleando y los otros hacen fila esperando su turno. ¿WiFi inalámbrica? Sus mesadas no les alcanzan para financiarla.
En resumen, busqué el equilibrio, sacándole lo mejor a las alternativas.

HAce 10 años que no uso la tele y trabajo en publicidad, la verdad es que como medio es de lo peorcito que he visto, la red permite muchas libertad y si te envicias con una serie la ves en tres días y se acaba. El control a traves de los medios de comunicación es algo muy estudiado, pero lamentablemente sigue funcionando incluso en europa aunque cada vez menos, si no fuera por usar la red no habría visto este elegante artículo un saludo y mucha suerte

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