“La gran paradoja”

Es curioso como los congresistas de la Alianza de antes y de la Concertación de hoy han instalado las pancartas y las protestas bulliciosas como un medio de expresión, mientras un Presidente lee su cuenta pública del 21 de mayo. Ese gesto es una estrategia para confraternizar con los modos de expresión ciudadanos. A pesar que los congresistas se deben expresar atreves de su trabajo, proyectos y votaciones de leyes para así ayudar a sus electores. Sin embargo prefieren protestar, ganar simpatías y no hacer su pega.

Esto lo digo a propósito de las protestas de la comunidad de Freirina. ¿La causa? Los fuertes males olores de un proyecto de Agrosuper aprobado durante el gobierno de Ricardo Lagos. Los congresistas que pudiendo evitar esas causas, hoy se suman a las protestas ciudadanas y por lo tanto al triunfo con la intervención del gobierno a esa empresa. En fin.

A veces da la impresión que al sector de la centro izquierda le acomoda que gobierne la derecha y al electorado de derecha le conviene que gobierne la centro izquierda. ¿Qué tal?
Sin embargo y más allá de las paradojas de nuestra sociedad… para los electores y ciudadanos de hoy, la derecha política materializa compromisos sociales con mayor nitidez que los gobiernos de izquierda o centro izquierda.

Mientras la Concertación fortaleció el modelo de la derecha económica y política; hoy intenta por todos los medios de participar y legitimarse en los movimientos de protesta ciudadanos. Por su parte la Alianza se ha convertido en un hacedor de proyectos sociales que antes estuvieron empantanados por el rechazo de la propia Alianza en los gobiernos concertacionistas: la gran paradoja.

...¡Vaya, vaya!…ambos sectores se complementan y se reservan mutuamente los mejores proyectos para sus periodos como plataformas de su retórica propagandística. Así es la práctica de la política.

Constatamos, por ejemplo, como algunos ex funcionarios públicos de la Concertación trabajan en organismos públicos y privados del mundo aliancista en el rol de engranajes de garantía para el equilibrio de poderes. Un paisaje clarito en nuestra región y que desde la perspectiva ética- política es cuestionable. Precisamente es esa mirada moral de la ciudadanía a lo político partidista la que ha terminado por sepultar el prestigio del ejercicio de “los políticos profesionales” y que estos últimos aún no entienden, o simplemente, creen que se superará a la hora de las decisiones del elector. “El elector chileno no se deja llevar por pasiones”, dicen los políticos…”así que tengamos confianza que las cosas volverán a su “estado natural”, se consuelan.

¿Cómo ser de izquierda y no sentir vergüenza por servir a la derecha? Parece ser la interrogante en los ejemplos de los ex funcionarios de los gobiernos concertacionistas que cumplen satisfactoriamente sus funciones como engranajes, lobistas o comodines.

Ejemplos emblemáticos a nivel nacional son los de René Cortázar que censuró el reportaje sobre la discriminación a las nanas y Daniel Fernández que defiende los intereses de Hidroaysèn. La incongruencia entre el discurso y el ejercicio político y las ideas que dijeron representar y lo que realmente les importa.

No olvidemos que los mejores asesores que los partidos de derecha han tenido son de izquierda. ¿Una suerte de traición? No. “Así es la vida”, como dijo en un seminario avanzado el profesor Eugenio Tironi en el que trataba precisamente las incongruencias y paradojas de la sociedad. Tironi y Enrique Correa son el mejor ejemplo de lo que comento en esta columna. En fin.

Por mi parte, amables lectores (as), las señales de la sociedad son bastante claras y decidoras como para creer que los actuales equilibrios no van a cambiar. Van a cambiar a pesar de los esfuerzos de la tradicional clase política…y las municipales serán el anticipo de la debacle de los partidos por sus posturas herméticas y sordas.

El surgimiento del poder ciudadano que se ha venido instalando tomará lo que es suyo…sus espacios de expresión.

Pero da la impresión que los políticos profesionales no saben leer los códigos con los que la ciudadanía está escribiendo su indignación.

Esperamos que aprendan rápido para evitar que sigan estas grandes paradojas y contradicciones de nuestra clase política.

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