“Vivimos para trabajar y la cosa debería ser al revés”

Retamales ok

Ácido, crítico, con una irreverencia sutil que, paradojalmente, se torna amable, el poeta habla de él, los otros y nosotros

Ingeniero, poeta, y pintor de 54 años, santiaguino de nacimiento, y serenense por circunstancias de la vida, Jaime Retamales, autor de obras como “Dominey en la Vía Crotona”, “Dinastía Circense”, “Desertor”, “Long Street” y el recientemente publicado “Crack Up”, nos habla de su vida, su visión del arte y la sociedad chilena.

El autor se instaló en La Serena en 1985 e hizo una vida en la Cuarta Región. Actualmente su vida transcurre entre idas y venidas a Santiago y Buenos Aires, donde es habitual invitado a realizar lecturas de poesía.

Pese al tiempo, el autor no se olvida de sus orígenes y las imágenes de épocas pasadas siempre están presentes en él, cruzando su obra. “Tengo recuerdos muy lindos de mi infancia y adolescencia; me crié en un barrio obrero de Santiago, en un sector periférico de Gran Avenida. Es como el recuerdo de una película que uno siempre piensa en recuperar con nuevos detalles y colores en una calle que se extiende”, cuenta el poeta.

Llama la atención que al momento de elegir una carrera haya optado por la Ingeniería, pero todo tiene su explicación. “Yo cuando entré a la universidad era un tipo bastante sensato y quería estabilidad económica”, afirma, pero desde niño tuvo inclinaciones por un campo abierto del conocimiento. “Soy hombre de facciones múltiples: Pero la poesía es todo”, afirma Retamales, agregando que ésta nace en él “por el asombro que me produce la vida, los lugares que he recorrido, las calles, los personajes, la condición humana, y una necesidad ineludible de expresar lo que te provocan esas experiencias. No se trata de describir la realidad lo importante es la memoria, crear sensaciones e ideas nuevas. Tiene mucho que ver con la imaginación, todos vemos la realidad de manera distinta”.

Retamales es autocrítico y asegura que su poesía maduró tardíamente ya que cuando era joven “escribía puras cursilerías”. Hasta los 17 años sus lecturas se limitaban a los autores españoles que le hacían leer en los colegios, según dice, y él se empeñaba en copiarlos, “pero los copiaba mal”, cuenta entre risas.

Pero todo tiene su maduración y cuando este escritor comenzó a enriquecer sus lecturas, su poesía, consecuentemente, cambió. “Un poeta debe ser también un gran lector, de otro modo corre el riesgo de inventar la pólvora y pasar por ignorante”, afirma.

El artista tiene una categórica opinión del Chile actual, “no me gusta”, dice ya que lo considera un país atrasado. “Éste es un país que se está quedando atrás en todo tipo de materias porque no se da tiempo para reflexionar, para encontrarse, estar con los otros no por estar, sino porque la vida importa”, precisa.

Aunque contraste con su crítica visión del mundo y la sociedad, Retamales se considera un hombre alegre y no concibe el hecho de que las personas se empeñen en no disfrutar de su vida. “A este país le falta carnaval. Aquí se vive para trabajar y es al revés la cosa. Ya está bueno que se vayan al infierno estos carceleros de la Humanidad, que estoy seguro funcionan cuidando intereses muy particulares”, concluye.

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