Un apasionado de la política

Hijo de ministro de Estado y hermano de diputado, el doctor Jorge Morales Adriasola ha combinado con   pasión la medicina  y servicio público. Con 40 años en la zona fue alcalde tanto de La Serena como Coquimbo y parlamentario por el Octavo Distrito . Actualmente desde su cargo de presidente comunal de Renovación Nacional analiza  el momento político de su sector y repasa  su historia política

Eleazar Garviso
La Serena

Quienes no conocen mucho su recorrido político, se quedan sólo con los dos intentos de llegar al parlamento en 1993 y 1997. Sin embargo, la bitácora del doctor Jorge Morales Adriasola (79), es mucho más extensa. Nutrida. Él admite que ha vivido esta actividad intensamente. Y se le nota. Partió en el Partido Radical, pero hoy es parte de Renovación Nacional.
Lo entrevistamos en su nueva casa que está enclavada en un sector de La Herradura. Desde los amplios ventanales del living  y su oficina se domina toda la bahía de Coquimbo. El diálogo partió cuando recién caía la tarde y culminó pasada las 21: 00 horas, con corte de luz incluido. El mismo destaca el avance que ha experimentado la comuna y cómo la recibió a finales de los ’70. A lo lejos también se advierte parte de la ciudad que gobernó en su juventud.
Su vinculación con la política no es casualidad. Venía en los genes. Su padre Raúl había sido diputado radical y ministro del Interior del Presidente Juan Antonio Ríos. Además su hermano también fue parlamentario y presidente de la Cámara de Diputados en el Gobierno de Jorge Alessandri Rodríguez.
Lleva en la Región de Coquimbo cuadro décadas. Nació en Ancud y a los seis años su familia retorna nuevamente a Santiago. Su progenitor había sido un reconocido médico y fundador del Sermena (Servicio Médico Nacional de empleados públicos y particulares) y una vez que se graduó ancló en Chiloé. También poseía afanes periodísticos. Fue director del diario La Hora y escribía en el diario La Nación.
A los 14 años debió enfrentar su muerte  cuando tenía 39 años. Estaba en Brasil como embajador de Chile y le sobrevino una hemorragia fulminante. Tres años más tarde sufrió un nuevo golpe. La muerte de su madre abogada, Guillermina Adriasola.
De inmediato debió hacer frente al futuro. “No soy hijito de su papá, trabajé en mi vida como malo de la cabeza, gracias a eso me recibí de médico, y mi hermano de abogado”.
Su vinculación con la región fue producto del azar. El mismo reconoce que le tocaron el lado sentimental. Le propusieron que se hiciera cargo del Sermena en las provincias de Atacama y Coquimbo, para fortalecer la misma institución que había fundado su padre. Colocó una sola condición: Que al cabo de seis meses regresaba a Santiago. La aceptaron. Pero, luego del plazo pidió que su estadía se extendiera por seis meses más. Tenía 26 años. Al final, “me quedé acá, me gustó la región y me hice de amigos”.
Rápidamente Morales Adriasola comenzó con su actividad política. Sigue la tradición familiar. Se vincula al radicalismo. 
En 1963 se vivían las elecciones municipales. Morales, que repartía su tiempo en sus funciones en el Sermena y  su consulta privada, es elegido como candidato. La apuesta era arriesgada. “Nadie daba un 10 por mí, en un almuerzo con Julio Durán (ex senador) en el Club Social de Coquimbo, con Jorge Martínez y un grupo de gente, Julio Mercado me decía, ‘bueno   cabro, cuantos votos sacas’,    ‘lo suficiente para salir elegido, pues Don Julio’, le respondí, pero los demás decían que Morales no sacaba más 500 votos porque es pura bulla y pura música no más , me trataban mal porque era un cabro joven, pero me reía y saqué 2.000 votos con primera mayoría”.
Se había transformado en un fenómeno político en las urnas. “Me fue muy bien y una sorpresa para la gente y después en la reelección igual. Hubo una cadena de hechos que me vincularon con la política, pero de servicio público y no una ambición por el poder”.
Esa época la recuerda con nostalgia, sobre todo por su apuesta social. Asegura que una de sus principales obras fue haber dotado de luz a los principales pueblos rurales de la comuna.
Morales llevaba dos periodos como alcalde y alentado por el partido decide dar el salto para diputado. A la distancia asegura que fue un error.
“Fue prematuro, precoz, chiquillo joven que hace huevadas, lo lógico era seguir siendo alcalde”. Cree que no había nada que hacer frente a candidatos como Clemente Fuentealba y Julio Mercado, “entonces, competir con esos dos monstruos era una utopía. Ahí cometí un error, los errores que cometen los cabros jóvenes, inexpertos. Creo que me precipité”.
Se considera la persona más constructiva. “No tengo nada negativo en contra de nadie. Me encanta que le vaya bien a todo el mundo”.
Cuando asumió por primera vez como alcalde La Serena sólo tenía 76 mil personas y Coquimbo 56 mil.
Reconoce que como sueño en algún momento pensó en la Avenida del Mar. “Sí, pero me dirán que soy un farsante, cómo la íbamos a hacer si no teníamos plata. La dibujamos, pero ni siquiera lo diré, porque me dirán que este huevón se está tirando un carril. El autor fue el ‘Chico Serre’ (Patricio, intendente) y Eugenio Munizaga el alcalde. Ellos fueron los ejecutores, los verdaderos autores, yo miraba esto de una posible Avenida del Mar, pero sólo la soñaba, pero con sueño no se construyen países”.
A finales de la década del ’60 enfrentó una disyuntiva política. Una fracción del Partido Radical decide apoyar al socialista Salvador Allende para la elección Presidencial de 1970. Morales no comparte esta postura y opta por salirse del radicalismo. Se inclina por el derechista Jorge Alessandri Rodríguez, quien se presentaba por segunda vez.
“Me parecía (Allende) que estaba en la extrema izquierda y no me equivoqué. Mi mentalidad no tenía nada que ver con su campaña, pero no me gusta hablar de ese pasado porque creo que eso está superado en Chile, es parte de la historia de este país y que no aporta nada para el futuro. Allende no interpretaba para nada mi pensamiento como ser humano”.
Señala estar consciente de que la irrupción de la televisión le jugó en contra a Alessandri. En discursos claves lo hicieron aparecer como cansado y manos temblorosas, aunque Morales asegura que eso no indicaba nada. “Él decía siempre que no iba a gobernar ni con los pies ni con las manos, sino que con la cabeza, tenía toda la razón, estaba clarito de mente. Tenía la ilusión que ganaba don Jorge, pero la candidatura de Allende era respetable. A don Jorge le captaron las manitos con una intención bastante desgraciada, naturalmente que tenía un Parkinson, pero no era para decir,  este viejo se va a morir”.
Aún recuerda cuando lo acompañó a una concentración en plena plaza de Illapel. “Ahí  cometen el desatino en el comando central de  pasarle el discurso sin pódium, yo estaba detrás de él y Julio Durán al lado mío y daba vuelta la hoja y se le desordenaban”.
Su familia vivió la época de oro del radicalismo. Sin embargo, tiene claro que esta colectividad no volvió a La Moneda, “por lo mismo que la Concertación no le pudo entregar el Gobierno a uno de sus filas”.
-¿El síntoma de la corrupción?
“No,”.
-Pero, Carlos Ibáñez centró su campaña en que volvía con una escoba para barrer con la corrupción.
“Claro, pero hay cosas que son muy injustas. Los gobiernos radicales hicieron cosas buenas en este país, sin ninguna duda, es como si dijera que la Concertación hizo pésimos gobiernos, no es justo. La Concertación ha hecho cosas muy buenas en Chile, otras no tan buenas y otras desastrosas”.
-¿Al Partido Radical le pasó lo mismo?
“Sí, se desgastó con cuatro presidentes y le pasaron la cuenta y la opinión pública creía que había mucha politiquería y qué hicieron, eligieron al paco Ibáñez (Carlos)… llegó un minuto en que le gente quería cambios y que se fueran los radicales y ahí surgió el paco Ibáñez con la escoba”.
-¿Qué hizo mal el PR?
“Fue un partido absolutamente democrático, libertario”.
-¿Realmente democrático, porque hasta hoy se le cuestiona la Ley Maldita a Gabriel González Videla?
“Bueno, porque poco menos los comunistas no lo dejaban gobernar”.
-Pero los mismos que lo apoyaron para llegar a La Moneda..
“Por supuesto, aunque esa etapa no la viví a fondo”.
¿Usted le preguntó a González Videla por ese episodio?
“No, cómo le iba a preguntar algo que era incómodo para él. No le iba a molestar con preguntas impertinentes. Tengo un gran respeto por esa gente.
-¿Qué hizo mal el radicalismo?
“Creo que se desgastó, el partido industrializó el país y en esa época los países funcionaban a través de los estados y no existía el mercado”.
-¿A González Videla le faltó haber preparado un sucesor?
“No, la ola venía con Ibáñez de todos modos, pero después que salió Ibáñez la DC comenzó a reemplazar al Partido Radical y a la clase media de la época. Hay que recordarse que hizo un gobierno de partido único”.
-¿Cómo recuerda la frase falangista respecto a que con Frei Montalva se iniciaban 30 años de gobiernos DC?
“Eso les costó que perdieran el Gobierno, fue soberbio hacer un anunció así. Ellos lo tenían todo programado. Todos los tiempos van cambiando y el ánimo de la gente también. La DC, a mi juicio, cometió errores. La reforma agraria tuvo sus puntos a favor, pero también hubo un abuso”.
-¿Pero, ya había comenzado en el tiempo de Jorge Alessandri?
“Pero, esa Reforma era de macetero, la de Frei fue profunda”.
 El remezón de fines del ’60 terminó por dividir al Partido Radical…
“Se formó el PIR, Partido Independiente Radical, que lo presidía Luis Bosay que fue candidato a la Presidencia de la República y senador y se formó también la Democracia Radical que la dirigía Julio Tormo y mi hermano (Raúl Morales)”.
-¿En qué parte estaba Gabriel González Videla?
“Don Gabriel estaba más con la Democracia Radical, pero se quedó como independiente, pero la DR tenía una postura más de centro derecha, el PIR terminó separado de Allende y del Gobierno”. 
-¿Por qué nunca se presentó a la reelección Gabriel González Videla?
“Una vez se lo pregunté, estábamos en el Club Radical almorzando y le dije, ‘Don Gabriel,  por qué no era candidato’, y él me contestó, ‘oye Moralito, mira el país no aguanta dos neurosis por eso que no soy candidato, no quiero ser un neurótico presidiendo’, aunque él dirigió la campaña de Julio Durán, sabía que no era su época”.
-¿Podría haber sido senador?
“Sí, pero a don Gabriel lo vi retirado de la política, aportando con sus consejos y apoyo, pero no en el activismo político”.
-¿Pero se le criticó que apoyara el golpe de Estado en septiembre de 1973?
“La mayoría apoyó el golpe militar”.
EL INGRESO AL PARTIDO NACIONAL
Tras la salida del radicalismo, Morales Adriasola opta por la independencia. En esta calidad se transforma en regidor de La Serena a principios de la década del ’70. Sin embargo, termina por vincularse al Partido Nacional que lideraba Sergio Onofre Jarpa.
Estaba en esa colectividad cuando enfrentó el golpe de Estado. Continuó ejerciendo su profesión de médico cuando a fines de los ’70 es nominado alcalde de Coquimbo. Tenía dudas en aceptar. Aunque en principio se pensó que podría haber sido por La Serena. Pero, él no tiene complicaciones. Se siente cómodo en ambas ciudades. “Soy feliz viviendo en Coquimbo y mis mayores amigos están aquí”.
Como alcalde de Coquimbo, Morales tuvo varios contactos con el ex Presidente de la República, Gabriel González Videla. De hecho, reconoce la crítica que por décadas los porteños le hicieron al ex mandatario por haber concentrado su plan sólo en La Serena.
En más de una oportunidad se lo preguntó abiertamente, aunque en ningún caso llegó a la crítica. “No me habría atrevido a recriminarlo, habría sido una falta de respeto, pero le decía, ‘mire don Gabriel usted puso todas las monedas en La Serena y a Coquimbo no le dio nada’, ‘oye Moralito’, me decía , ‘estás equivocado’, según él, puso más plata en Coquimbo que en La Serena. Me señalaba que había construido el puerto de Coquimbo, la estación de Ferrocarriles en la Covico, en resumen me insistía que mucho más plata le había costado Coquimbo que La Serena”.
Lo primero que hizo fue recorrer la comuna porteña.  “Nunca he prometido nada, no soy demagogo, pensé que a lo mejor no era bueno asumir la alcaldía de Coquimbo, pero la asumí y naturalmente lo primero que hice fue recorrer la comuna y me rodee de mucha gente de Coquimbo y ellos me fueron nutriendo y obtuve una muy buena información e hice una buena alcaldía, sin ninguna modestia”.
DEJAR ATRÁS EL PASADO
Si en La Serena su sello fue la colocación de luz eléctrica a los pueblos rurales, en Coquimbo se la jugó por el agua potable y el alcantarillado.
“Sé lo que estoy diciendo, el cerro no tenía luz y me dijeron que estaba loco cuando recorría el cerro de noche, me tracé un programa de trabajo y dejé la alcaldía al cabo de 11 años con todos los sectores de Coquimbo con agua, luz y alcantarillado”  .ç
-Mientras usted hacía eso en Chile se violaban los derechos humanos, ¿estaba al tanto de lo que estaba ocurriendo?
“No”.
-¿Aunque en octubre de 1973 ocurrió la “Caravana de la muerte” en La Serena?
“Eso lo supe y me molesté mucho y nunca entendí. Pero no se olvide que éste fue un enfrentamiento de dos sectores muy fuerte. Había un odio por lado y lado, pero obviamente uno creía en el Gobierno Militar y uno estaba preocupado de estar haciendo el trabajo encomendado y muchas cosas que decía la oposición, de verdad, no las creía ”.
-¿Y la “Caravana de la muerte” en octubre de 1973?
“Eso se supo bastante después, hay cosas que no se publicaban, claro que hubo cosas incomprensibles, pero también hubo muerte de intendentes militares, hubo un enfrentamiento de lado y lado”.
-¿Cuándo se vino a enterar que era grave lo que había ocurrido?
“Cuando estábamos recuperando la democracia  y uno se fue enterando de todo y había publicaciones  y todo eso”.
-¿Y qué sintió?
 Hace una profunda pausa, “mire, el gobierno militar hizo cosas muy buenas, pero obviamente que cometió errores muy graves y uno fue el de los derechos humanos”.
-¿Lo supo Augusto Pinochet o lo pasaron a llevar?
“No sé, fui alcalde, pero no estaba metido en el Gobierno, pero había por los dos lados, obviamente que la fuerza la tenía el gobierno militar”.
¿Pensó que el gobierno militar podría continuar  más allá de 1989?
“No, habría sido un error”.
-¿Pero se la jugaron a fondo?
“No tan a concho”. El tema le incomoda, pero sobre todo insiste que hurgar en estas materias no aporta nada. Se pone serio y enfatiza con cierta molestia, “¿pero cuál es el objeto de rememorar esa época que le duele a Chile? Han pasado 20 años, para qué seguirle dando vuelta”.
-¿No es sano?
“Pésimo, soy de la postura de Sebastián Piñera (actual Presidente de Chile), hasta cuándo seguimos mirando hacia atrás. Hagamos lo que hizo la Concertación en su periodo. Soy un hombre de avanzada edad, pero que miro el futuro del país, no miro para atrás. Todas las cosas tienen una causa.  No me vengan a decir que fuimos inocentes y que en el gobierno militar fueron unos desgraciados y nosotros inocentes víctimas, no me vengan con hue…, no, aquí hay culpabilidades de los dos lados y hay cosas desmedidas de los dos lados. Pero, ¿para qué seguimos dándole vuelta a esta cuestión?,¿para qué?,¿qué construye?”.
¿Pensó que ese clima se acabaría con la muerte de Pinochet?
“No, no sólo con la muerte de Pinochet, se ha ido acabando de a poco, si las cosas no se terminan con una revolución, se ha ido acabando de a poco y hoy día estamos viviendo otra época. Hay unos gallos que le disparan a Piñera por que contó con gente que estuvo con Pinochet. Me van a decir que Piñera violó los derechos humanos. Por qué no le perdonan las cosas a Piñera, por qué no lo respetan desde la izquierda en vez de inventarle todos los días una cosa, el odio que se va acumulando hace pésimo”.
TRADICIÓN FAMILIAR
Al término del gobierno militar Renovación Nacional comienza a buscar sus cartas que presentará para el parlamento. En el Octavo Distrito apuesta por el doctor Jorge Morales Adriasola. El edil había cumplido una década como alcalde de Coquimbo. En todo caso, él descarta que hubiese trabajado en función de esa opción. “ Usted no cacha mi mentalidad, soy  absolutamente constructivo, no estoy pensando hacer esto, por esto otro. Cuando fui alcalde es porque me sentía satisfecho de lo que estaba haciendo y sabía que era útil, pero no fui alcalde, pensando en una diputación. Uno hace las cosas porque primero es útil a la gente y porque le gusta”.
En las urnas logro un fuerte respaldo. Se transformó en diputado junto al democratacristiano, Jorge Pizarro. Una vez en el Congreso su labor fue reconocida por sus pares, sobre todo de su sector donde se transformó en jefe de la bancada. Pero, pese a que su labor fue reconocida, no fue suficiente. En diciembre de 1993 no alcanza la reelección. Casi 20 años después él mismo sostiene que desde un principio sabía que sería doblado. Lo explica con dos argumentos. Uno externo, como la irrupción del fenómeno presidencial de Eduardo Frei Rui-Tagle que arrasó en Coquimbo y uno interno: El ser antiprensa. “Nunca he sido un gallo que le echa la culpa a los demás. Cuando he tenido un fracaso en la vida, yo cometí el error y yo perdí la elección. Me faltó prensa. No soy hombre de prensa, usted no ha recibido nunca un llamado mío dándole información o pidiendo alguna entrevista, eran cosas que no hacía. No ando buscando la publicidad. Comprendo que es un error: Todos se daban cuenta y yo me daba cuenta”.
-¿Y por qué no contrataba un periodista?
“Contraté un periodista muy amigo mío: Yair Carvajal. El me armaba conferencias de prensa y yo no llegaba. Me tenía listo libretos y me corría porque no me gusta rogar a la gente y presionar a la gente para lucirme”.
En 1997, Morales Adriasola nuevamente busca llegar al Parlamento. El mismo reconoce que abiertamente fue un error. “Uno comete muchos errores en su vida”.
En lo personal había vivido un duro impacto. Debió sobrellevar la muerte de su hija.  “Hay algo que no me gusta hablar, pero yo sufrí una pérdida muy grande en mi vida personal, pero no me gusta hablar de eso (cambia rápidamente el tema).  Ahí debí haber cometido un error que no lo debería haber hecho nunca. No debería haber sido candidato, en ese minuto, estaba viviendo una cosa muy fuerte e íntima”.
Pero, logró  reponerse. Incluso, asegura que actualmente, “tengo fuerza y es la misma que tuve hace 40 años”. Encabeza la directiva comunal de Renovación Nacional en Coquimbo.
La política le apasiona. Es por ello que se declara un devorador de libros, diarios y revistas. Le gusta estar informado y analizar los procesos.
Es por ello que asegura que siempre tuvo la convicción que su sector lograría llegar a La Moneda, pese a que ha­bían pasado más de 50 años.
“Tenía la más absoluta confianza que Sebastián Piñera sería Presidente de la República”.
-¿Por el desgaste de la Concertación?
“Por las encuestas, las que daban permanentemente a Piñera primero, disparado y lejos… Sebastián hizo una campaña espectacular”.
-¿Pensó que el escándalo del espionaje telefónico sepultaría para siempre la carrera política de Piñera?
“Conozco bien esa cuestión. Lo viví porque era jefe de los diputados (RN), fue el periodo más intenso que viví en política porque me tocaba unir a la bancada. Ahora, nadie dijo que se acabarían las posibilidades para Sebastián y la Evelyn porque eran muy jóvenes”.
-¿Fue un error de juventud cuando ambos ya eran parlamentarios?
“Estábamos empezando el gobierno democrático, el ímpetu, la juventud, la inexperiencia, la ambición, el deseo”.
-¿Un error del empresario y dueño de Megavisión Ricardo Claro de haber difundido la cinta?
“No me cabe ninguna duda, no debería haberlo hecho nunca, hay cosas que uno se lo dice en privado, pero no lo lanza, por lo demás Claro está muerto y hay que guardar respeto, pero lo habría advertido, mira está pasando esto, pero en privado”.
-¿Le molestó que la filtración viniera del Ejército?
“Nunca se supo a fondo de dónde venía, pero es posible que viniera de allá. Al final las aguas se fueron calmando y ha pasado mucho tiempo. Sebastián Piñera es un hombre de un brillo tan grande que para cualquier tema, tendrá una respuesta. Nunca he conocido un tipo más brillante que Sebastián Piñera”.
-¿Cree que antes de llegar a La Moneda debió separar el tema económico del político para evitar las críticas?
“No tenía nada de particular que tuviera acciones aquí o allá”.
-¿Pero se lo han sacado en cara?
“Es que en la Concertación ya no hayan qué hacer, cómo destruir a Piñera. Ahora están inventando, y no lo podrán probar nunca, lo de la ANFP.  Él les dijo que no se había metido en eso,  porque tiene acciones de Colo-Colo”.
-¿Debió haberlas vendido antes?
“Pero, igual le iban a sacar la cresta de cualquier cosa. Cualquier cosa inventarán para reventarlo. Qué dijeron en el caso de los mineros, que se había lucido exprofesamente,  pero  gracias al Presidente de Chile se salvó a los 33 mineros. Si Sebastián Piñera no se mete a fondo esos mineros estaría buenas noches los pastores. Sebastián es eso, es un gallo que arriesga, activo, que no está tranquilo nunca y está haciendo cosas, vea cómo tiene trabajando a los ministros de Estado”.
-¿Teme que sea un paréntesis de cuatro años de la derecha en el poder?
“No, será tan buen Gobierno el de Sebastián Piñera que no tengo ninguna duda que habrá otro”.
-¿Será el turno de la UDI?
“No, entre nosotros no se dará el cuoteo. Usted cree que nosotros cuestionamos lo que hizo Sebastián Piñera con sus ministros, no, no hubo cuoteo. Nombró con plena libertad y no le preguntó a nadie de los partidos a quién nominaría como ministro. Creo que se hizo un muy buen gabinete”.
-¿Sin embargo, los senadores Andrés Allamand y Pablo Longueira quedaron un poco sentidos?
“Es una reacción individual de ellos”.
-¿Le da la sensación que los propios partidos de derecha le estarían colocando piedras en el camino?
“No, nosotros no, puede haber sido una chaucha, pero no es nada importante. Conozco a Andrés, como la palma de mi mano, y de ministro de Relaciones Exteriores y Piñera de Presidente tarde o temprano se arma el incendio porque son de la misma escuela y Andrés Allamand hace cosas, entonces”.
-¿Le iba a hacer sombra al Presidente  Piñera?
“No, se arranca con el caballo ensillado. Los ministros tienen que interpretar al Presidente de la República, si el presidencialismo en Chile es muy fuerte, entonces, Andrés pudo haber sido una república independiente”.
-¿Cree en la figura de Laurence Golborne como candidato presidencial que se dice que es un efecto muy similar a Michelle  Bachelet?
“No, porque es muy temprano”.
-¿Comparte entonces con el ministro del Interior, Rodrigo Hizpeter, que sería injusto que sólo por el caso de los mineros fuese candidato?
“No, creo que puede que se produzca un estrellato, pero que sea igual que un volantín tenga poca vida, hay que esperar, estamos comenzando el Gobierno”.
-¿Siente que Matthei podría ser una alternativa?
 “No creo”.
-Pero, anunció que no iría como candidata a senadora por la región el 2014.
“‘La gringa’ se cansó de la cosa electoral y política, en consecuencia no la veo en algo que sea electoral. Ella misma reconoció que le gustaría algo como el servicio público o un ministerio, creo que la cosa va para allá. Está cansada de la cosa electoral, siendo a mi juicio una muy buena senadora”.
-¿La cansó el caso Velásquez?
“No, no creo que haya sido eso, ‘la gringa’ se cansó del esfuerzo que ha hecho, ella estuvo en el tiempo de la Concertación sola, sin diputado, sin intendente y sin gobernadores”.

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