La escalera de la discordia

Cuando La Recova se inauguró en 1981, con la presencia del propio presidente de la época, Augusto Pinochet, nadie pensó que 33 años más tarde la escalera mecánica que se emplazó en el sector de Cantournet dividiría a los locatarios.
La escalera de la discordia Fundamentalmente, las personas mayores son las que sufren con la inclinación de la escalera mecánica.

Al rojo vivo ha estado el ambiente en La Recova durante las últimas semanas. Y es que la permanencia de la escalera mecánica emplazada en el sector de calle Cantournet se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para la administración del recinto, sobre todo por estos días.

Resulta que el problema ha existido desde siempre, pero pocas veces se había puesto en el tapete. Aquello, hasta que, hace algunos días, a raíz de reclamos de vecinos serenenses comunes y corrientes, quienes manifestaron que esta estructura era en extremo peligrosa debido a su inclinación y a que no estaba funcionando, diario El Día concurrió al tradicional mercado y allí, los locatarios ratificaron lo que planteaba la gente, ya que ellos mismos habían recibido las críticas, tanto de habitantes de la comuna como también de los turistas. Esto quedó consignado en la publicación del pasado 25 de febrero.

Pero volvimos a La Recova, ya que, según nos enteramos, el problema no había sido resuelto. Luego de la nota periodística y en el lugar, nos encontramos con un ambiente francamente enrarecido. Y es que luego que la nota apareciera en los medios, salieron a flote las voces a de quienes están a favor y en contra de retirar la polémica escalera. A decir verdad, los locatarios están divididos.
Valesca Santelices, actual administradora del lugar, es clara. Ella, quien se había manifestado favorable al retiro de la estructura de metal, reconoce que desde que aparecieron algunos comerciantes del mercado diciendo que trabajarían para obtener recursos y así sacar la escalera e instalar otra, nadie quedó indiferente. “Se ha producido mucho ruido acá, porque no tenemos un consenso, yo te hablo desde mi punto de vista, desde la administración y considero que la escalera es un peligro y además no es funcional, porque no se ocupa debido a lo que gasta en energía, pero así como yo tengo ese planteamiento, hay gente que piensa muy distinto y defiende su punto de vista, eso ha pasado en estos días acá”, señala Santelices, deslizando, aunque no explícitamente, la división interna que ha provocado entre los locatarios este tema.

Resulta que ya se habrían formado los bandos y es en el segundo piso donde más abogan porque la estructura ya no esté más, pero en el primer piso, fundamentalmente en el patio número uno, se estarían oponiendo puesto que, según indican en el lugar, a ellos no les afectaría mayormente el que la escalera esté o no y además no estarían dispuestos a asumir los costos que implicaría el cambiarla por otra no mecánica. “La verdad es que no comparto la posición de la gente que no quiere retirarla”, manifiesta la administradora, quien, eso sí, aclara que sí es capaz de entenderla. “Lo que pasa es que abajo, además, están los más antiguos de La Recova, la gente que está desde que se inauguró y sienten esa escalera como parte de ellos, parte de su local, es una cosa de costumbre”, agrega.

Pero no todos son tan conciliadores como Santelices. Otro de los que había dicho abiertamente que haría lo que estuviera en sus manos para retirar este implemento mecánico es Héctor Contreras. Él no se explica el porqué de la actitud de parte de los locatarios del primer piso e incluso los califica de egoístas, ya que cree que se oponen a realizar esta modificación sólo por un tema económico. “No me explico mucho el cuento, en circunstancias que es un beneficio para todo el edificio, no como ellos piensan que es sólo para los del segundo piso, porque al tener un mejor acceso, mejoran las ventas, la afluencia de turistas, de todo. No le veo nada negativo al cambio. No, si aquí hay egoísmo, yo no lo puedo ver de otra manera”, dice Contreras.

Además, agrega que el riesgo es demasiado, tanto para quienes a medias tintas, apenas pueden subir y hacen hasta lo imposible por bajar por este acceso que para él, estuvo mal diseñado desde un principio. “Yo tengo mi puesto muy cerca y he visto cómo gente ha estado a punto de caerse, piensa tú que haya una caída grave y nos demanden, en el tremendo problema que nos meteríamos, ¿vamos a esperar que suceda eso?”, cuestiona.

El locatario también se ha dado cuenta lo que ha generado al interior del tradicional recinto el tema de la escalera. Por ello es partidario de realizar prontamente una asamblea, para solucionar lo antes posible el problema y que “se digan las cosas a la cara”. Consultada sobre aquello, la administradora Valesca Santelices también desea efectuar la reunión, pero aún no hay fecha. Eso sí, manifiesta, no pasaría de este mes. Por lo pronto, espera que la convivencia al interior del recinto no se siga viendo dañada.

Aunque esto último se ve cada vez más difícil. Y es que continuando nuestro recorrido por el segundo piso de La Recova, no hay nadie al que el tema le resulte indiferente y hay algunos que se sienten más por el hecho que uno de los accesos al segundo piso no sea eficiente. Se trata de los dueños de los restaurantes. Así lo manifiesta Sebastián Rojas, dueño del Castillo Suizo, quien cree que es urgente solucionar el problema.

Rojas cuenta que la escalera hace años que no se pone en marcha y que cuando alguien ha ido a hacer las consultas a la administración se le dice que no es conveniente por el gasto de energía que genera, pese a que no estaría en malas condiciones y podría funcionar. “Entonces ¿para qué está?”, se cuestiona Rojas. “Me parece insólito que no se haya tomado antes la decisión de sacarla, de partida porque es peligrosa y además este no es un edificio tan alto como para tener una escalera mecánica, deberían hacer una escalera normal”, consigna el joven, con una evidente molestia.

Con respecto a la actitud de quienes se oponen, el dueño del restaurante manifiesta que no cree que sea “por una cuestión de mantener la estructura típica o porque sea algo tradicional de la Recova, si no que por algo económico. Claro, ellos piensan que si se retira, después se va a fijar una cuota y ellos van a tener que pagar siendo que a ellos no les afecta el tema de la escalera”, expresa.

Una férrea defensa en el primer piso

En el primer piso el contraste es total. Y es que mientras arriba hay una coincidencia casi absoluta acerca de la necesidad de retirar la escalera, abajo, prácticamente nadie cree que esto constituya una situación de suma urgencia y no ven con buenos ojos lo que se está produciendo. Creen que quienes están pidiendo el retiro de la estructura en forma urgente lo están haciendo de manera apresurada. 

Al recorrer el patio número uno, se percibe una especie de molestia. Resulta que, según algunos dicen explícitamente, “se habría iniciado una especie de campaña por sacar esa escalera, cuando en verdad aquí hay temas más importantes”, asegura una de las locatarias, quien, como es la tónica en el patio número uno, se niega a dar su nombre. “Lo que pasa es que si una sale diciendo que está en contra de que se saque después no se imagina lo que pasa acá, o si una sale hablando cualquier cosa, si los pelambres en este lugar son demasiado fuertes”, dice, quien señala que prefiere que La Recova se mantenga tal y como está. “Esa escalera es algo tradicional nuestro. Yo recuerdo que cuando reinauguraron acá, el año 1981, lo hicieron con la escalera, vino el presidente Pinochet y fue algo muy simbólico. Es cierto que duró poco funcionando, pero no por eso se va a llegar y sacar”, añade.

Ella está consciente de que en alguna medida la escalera mecánica sería peligrosa, pero, según asegura, no más que los demás accesos. “El otro día una señora se cayó, estuvo como media hora en el suelo y no fue en la escalera mecánica, sino en la que está del otro lado. Aquí nadie puede asegurar que sacando una escalera habrá menos accidentes”, precisó.

Edna Rojas es una de las pocas que se atreve a hablar en On. También manifiesta que la escalera debe permanecer tal y como está, eso sí, aclara que debe ser funcional. “No se saca nada con que esté parada”, sostiene, agregando que, contrario a lo que algunos plantean, en relación que si estuviera operativa sería un riesgo, “creo que en marcha sería muy segura. Allí, la gente, bien afirmada, no debería tener problemas y además que se le daría vida al segundo piso de La Recova”.

Los costos

Más allá de los dimes y diretes, aún nadie se ha dado el trabajo de hacer un presupuesto en relación a los costos que tendría efectuar el retiro e instalar una nueva estructura. Y es que ahí estaría una de las grandes pugnas: en el primer piso consideran injusto el hecho de tener que pagar por algo que a ellos no les traería beneficios. Así lo aclara Karime Gómez, quien no tiene problemas en reconocer que ella no está de acuerdo con que se retire. “Antes de hacer cualquier, cosa se debería tener asegurado el tema del financiamiento. Bueno, sacan la escalera y después ¿qué?, ¿quién corre con los gastos? Me parece que se están haciendo cosas con poca planificación”, indicó la locataria. 

Otra de las ideas que han surgido, para financiar el retiro y posterior instalación de la nueva estructura es el de aumentar los gastos comunes. Sin embargo, desde el primer piso han sido categóricos. La mayoría no estaría dispuesta a hacerlo.

La historia, entre la espada y la pared

En el Comité de Locatarios de La Recova, Juan Soto, presidente de la agrupación, está preocupado. Él ha visto cómo este asunto ha dividido tanto a los locatarios como a los arrendatarios del recinto y no desea que el tema pase a mayores. Entiende ambas posiciones, sabe del peligro que se podría generar producto de lo inclinado de la estructura, pero también precisa que hay gente que lo ve como algo histórico. De hecho, en los primeros años, era uno de los mayores atractivos del mercado y la gente incluso hacía filas sólo para subir por la escalera, la que por esos años fue la primera en llegar a La Serena. “Hay personas que la sienten como propia, pero, claro, en algún minuto también esto colapsó porque no se le dio un buen uso. Como iba en una sola dirección, nosotros la poníamos para subir, pero la gente se ponía a bajar”, cuenta Soto. 

Él también es partidario de que pronto los locatarios se reúnan para zanjar el tema que en estos últimos días ha crecido como una bola de nieve.

Inauguración con bombos y platillos

••• “El jefe de Estado inauguró ayer dos importantes obras”, titulaba diario El Día el 27 de agosto de 1981. Una de ellas era nada más y nada menos que La Recova. “Un mercado que demandó una inversión de 104 millones de pesos aportados por INDAP, mediante una línea de créditos a los locatarios orientada a través de Cidere”.

Más abajo, en la publicación de El Día, se consignaba un importante detalle ya que desde el primer minuto se remarcó que en este tradicional mercado “se le daba preferencia a los antiguos locatarios, para la adquisición de los locales”. Fue así como la mayoría de quienes están desde los primeros tiempos quedaron en el patio uno, desde donde hoy más férreamente se niegan a retirar la escalera.

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